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Opinión| Emprendimiento ante una Venezuela arruinada

Feria emprendedores
20/08/2019
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TEXTO: OSCAR BASTIDAS DELGADO / FOTOGRAFÍA: ARCHIVO

Está demostrado que el emprendimiento (sea individual o asociativo, pero particularmente éste) es aliado clave del desarrollo socioeconómico, y que las naciones reconocidas como desarrolladas prestan especial atención a su aplicación e impactos, La misma OIT habla de impulsar el cooperativismo en la organización de los trabajadores autónomos e interesantes estudios universitarios y de organismos internacionales muestran sus bondades.

En América Latina se desarrollan interesantes esfuerzos en pos de impulsarlo y toman forma propuestas generadas por organizaciones sociales, ciertos gobiernos y variadas universidades.

Es de precisar que esto no se restringe a la creación de nuevas organizaciones (start-up), pues existe el emprendimiento corporativo, aquel realizado al interior de organizaciones en marcha para introducir transformaciones, y pudiese tener dos opciones: la de creación de nuevos negocios o actividades (corporate venturing) y la de transformar o introducir mejoras novedosas de productos o servicios (intrapreneurship). Este último aborda diversas perspectivas según el nivel en que se origine.

El origen común del emprendimiento en las organizaciones burocráticas está en los niveles jerárquicos elevados que lo imponen en cascada (top – down). Otros orígenes pueden existir y estarán directamente relacionadas con las modalidades participativas que la organización realice, pudiendo obedecer a sugerencias de trabajadores, proveedores o clientes (coinfluencia), a innovaciones sociales o técnicas de trabajadores sin o con participación monetaria en los ahorros o ganancias que generen.

Un eje clave en esta modalidad, ríjase la organización por la lógica del modelo burocrático, el participativo o el autogestionario, lo constituye el tipo de liderazgo que la impulse. El líder o equipo que lo lidere puede reservarse para sí la iniciativa e imponerla o sembrar la semilla del emprendimiento en sus colaboradores y oportunamente cosechar frutos en innovaciones y éxitos.

La vía de la siembra es la utilizada por las empresas con mayores éxitos. Crece el número de ellas que contratan personas con condiciones especiales y horarios super flexibles solo para que piensen y propongan innovaciones.

Esta línea de emprendimiento corporativo asociativo se torna interesante en la medida en que varias OESs, vía intercooperación e integración, con la lógica de unir voluntariamente esfuerzos y recursos en función de enfrentar problemas comunes mediante una empresa de propiedad colectiva y gestión democrática, compartan el emprendimiento cosechado en beneficio de todas y lo socialicen trascendiendo los limites individuales. Los casos son infinitos; un claro ejemplo lo tenemos en el Servicio de Protección Social de la Central Cooperativa Nacional de Venezuela (Ceconave) y sus Centrales Cooperativas Regionales (CCRs) con el aún servicio funerario más grande del país.

En una Venezuela arrasada por la destrucción sistemática del 80% de las empresas que existían al momento de la llegada al gobierno del fallecido Chávez más las constituidas en estos veinte años (proceso similar a la destrucción sistemática casa por casa de Polonia por los nazis), destrucción que aumenta con los altos montos de capital establecidos recientemente para la constitución de empresas), la resiliencia socio – económica pasa porque asociemos nuestros limitados esfuerzos y pocos recursos en: 1.- nuevos emprendimientos realistas y factible, y 2.- en emprendimientos corporativos para recuperar o relanzar empresas cerradas o a punto de hacerlo. Acá se impone la formulación de planes de fortalecimiento.

Por causa del cementerio de cooperativas que el fallecido llevó a su tumba, Venezuela tiene una deuda con el cooperativismo mundial y debe pagarla. Emprender acá pasa también por la recuperación de las cooperativas salvables, eliminar las falsas y las de maletín y constituir masivamente otras sobre valores y factibilidad socio – económica formando cooperativistas antes de formar cooperativas como afirmaba el cooperativista caraqueño Francisco Díaz. Pasa en fin por “o inventamos o erramos” como bien dijo Simón Rodríguez, maestro del Libertador.

Es de recordar que la Polonia destruida por los nazis se recuperó gracias a cooperativas. Hoy por hoy, el emprendimiento asociativo debe inscribirse en el Plan País como “Política de Estado hacia las Economía Social”, término de nivel constitucional incluido por el cooperativismo en la actual constitución, pero jamás considerado por los militaristas.

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