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Pdvsa no paga intereses de bonos a proveedores desde hace más de un mes

Foto: Ahiana Figueroa
09/11/2017
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FOTO: AHIANA FIGUEROA

Analistas ponen en duda el éxito de un proceso de negociación de deuda externa por parte del gobierno venezolano con sus acreedores. Coinciden en que las sanciones y limitaciones legales internas impiden una reestructuración. En el foro ¿Es posible reestructurar la deuda venezolana? organizado por la UCAB, resaltan que no se debe olvidar el resto del endeudamiento a honrar por parte de la República como Pdvsa. 

Venezuela mantiene una alta carga de deuda externa que la lleva a padecer la actual crisis de divisas, afectando a su vez a la población debido a una menor importación de productos alimenticios y medicinas.

Analistas resaltan que aunque la discusión se centra en las dificultades del gobierno y de Pdvsa para pagar sus bonos de deuda externa, el gobierno tiene aún mucho que trabajar para ejecutar una estrategia de pago de su endeudamiento con otros actores como Rusia, China, proveedores, contratistas, bancos de inversión (canje de oro monetario) y litigios por expropiaciones y estatizaciones de empresas extranjeras.

Dada la caída de los ingresos y al alta carga de la deuda ya el país ha comenzado a dejar de honrar varios de sus compromisos, tal fue el caso del reciente vencimiento del canje de oro del Banco Central de Venezuela con Deutsche Bank; además del retraso en el pago de intereses de siete bonos cuyos período de gracia comienzan a vencerse esta semana y que de no honrarlos colocaría al país en un evento de impago o default.

Con respecto a este tema, el director de la firma Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, acota que el problema de la deuda va más allá de los bonos y cupones, por lo que hay que verla en un contexto mucho mayor. Destaca que la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) no ha cancelado desde hace 46 días los intereses de su deuda titularizada. Como se recordará, la petrolera entregó en 2016 bonos como forma de pago por la deuda contraída con empresas de servicios como Weatherford y Halliburton.

“La otra deuda no financiera del país va a traer también problemas. El gobierno ha liquidado activos que le son necesarios en momentos de poca liquidez. Le queda el oro monetario de las reservas del BCV, pero con las sanciones se hace cuesta arriba ejecutar un proceso de canje. Definitivamente al gobierno se le agotó la estrategia con la cual venía pagando la deuda”, dijo durante su participación en el foro ¿Es posible reestructurar la deuda venezolana? organizado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

La directora de la consultora Síntesis Financiera, Tamara Herrera, resaltó que para el próximo año el servicio de deuda venezolana suma 8.300 millones de dólares, de los cuales $5.500 millones corresponden al pago que debe ejecutar la República por sus bonos soberanos.

De acuerdo a sus cálculos, el peso de los pagos externos sobre las exportaciones obtenidas se mantuvo en torno al 10% entre los años 2005 y 2008, luego pasó a 50%, por lo que de lograr una reestructuración sólo de la República, el servicio de la deuda para 2018 se colocaría en 2,9%.

“¿Cómo ha pagado el gobierno la deuda hasta ahora? Restringiendo de manera significativa las importaciones, pero ya no hay mucho más que recortar”, dijo Herrera.

Indicó además que mantener una alta carga de endeudamiento agrava la situación interna del país, agobiado por una inflación que estima en 2.000% para el cierre de 2017 y de una caída de la economía de 14%.

Oliveros destacó igualmente que el flujo de caja de Venezuela se encuentra seriamente comprometido, cuando en 2017 se coloca en $700 millones mientras que para el próximo año lo proyecta en $4.200 millones.

Francisco Rodríguez, economista jefe del banco de inversión Torino Capital, coincide en que ya se hace insostenible el endeudamiento para Venezuela. Recalca que el peso de la deuda sobre el Producto Interno Bruto (PIB) pasó de 40% a 90% y que en algunos países se coloca en 70%, pero que esto no le representa problemas significativos en sus finanzas. Sin embargo,  para una nación como Venezuela sí.

“La deuda es impagable por no haber hecho las reformas necesarias en su momento. Gran parte de la deuda venezolana es de Pdvsa, por lo tanto, podría ser embargada. Es atípico que un país con una deuda como la de Venezuela, al mismo tiempo sea exportador”.

- ¿Habrá negociación? -  

Para Tamara Herrera “es dudoso el éxito” de la renegociación de deuda que ha propuesto el presidente Nicolás Maduro, ya que desde el punto de vista legal se hace cuesta arriba debido a las sanciones.

“Cualquier reestructuración económica que quiera hacerse debe ser con la aprobación de la Asamblea Nacional y no con la Asamblea Nacional Constituyente”.

Señaló que ante el entorno de recesión económica, la baja en el ingreso de las divisas y la hiperinflación que se espera para 2018, el gobierno planee ejecutar un default selectivo y con ello dejar de pagar la deuda soberana y cumplir con los compromisos de Pdvsa para evitar embargos.

Francisco Rodríguez sostiene que para reestructurar la deuda se deben tomar en cuenta varios puntos: Separar Pdvsa de la República y que los inversionistas están al tanto de la dependencia de la petrolera del Estado; el uso de las cláusulas de acción colectiva de las emisiones de bonos, el cual es aceptable dentro del régimen de sanciones; dirigir recursos de importaciones a alimentos y medicinas y solicitar la aprobación de la AN.

“Este proceso de reestructuración hace que los acreedores puedan exigirle al gobierno que le respete el poder de la Asamblea Nacional”, acotó.

Destaca que tal y como está estructurada la deuda es muy difícil de refinanciar. “Pdvsa no está cubierta por inmunidad soberana, sus facturas y activos son sujetos a embargos y tiene dificultades en usar el proceso de protección de bancarrota”.

Mientras que menciona los obstáculos adicionales como las sanciones individuales y financieras de EEUU, el riesgo reputacional y la aprobación legislativa.

Asdrúbal Oliveros coincide en que llevar a cabo este proceso será sumamente engorroso para el gobierno. “Hay un efecto colateral de las sanciones: El desincentivo a negociar con el sancionado, ya sea bancos, países o empresas“.

Recalcó que antes de ejecutar este tipo de negociaciones con la deuda, es prioritario que se lleve a cabo un cambio en la política económica. “En las condiciones actuales es prácticamente imposible, se requiere de un equipo técnico especializado que pueda liderar este proceso”.

- Las implicaciones legales -

El presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, José Guerra, criticó nuevamente la política de endeudamiento por parte del gobierno, la cual – a su juicio – es la causa de la crisis de divisas del país.

“La deuda se convirtió en un negocio para muchos que ya son ricos y siguen comprando dólares preferenciales”, afirmó durante el foro.

Miguel Mónaco, profesor de Derecho de la UCAB, acotó que una negociación de la deuda cuenta con obstáculos internos y externos para la República y para Pdvsa.

“Las decisiones legislativas extranjeras pueden afectar gravemente los pocos ingresos que perciba el Estado. Hay obstáculos legislativos muy grandes”.

Recordó que en el contexto interno, una negociación con la AN sería favorable.

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