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Venezolanos aprovecharon para comprar comida durante los JJOO

Foto: Ariana Cubillos / AP
23/08/2016
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FOTO REFERENCIAL: ARIANA CUBILLOS / AP

La fiesta del deporte mundial terminó recientemente. Y como el efecto del mar cuando baja la marea, se van viendo los “sedimentos” que la euforia  y la gloria olímpica dejaron a un lado, cuando cada delegación regresa a la realidad en la que vive. Entre ellas, la venezolana.

Un artículo de la agencia Reuters revela que muchos de los atletas criollos estuvieron de muy bajo perfil en Río, ocupándose más en alcanzar un buen rendimiento en cada competencia, que hablando de política. A pesar de esto, se obtuvo una cosecha importante en medallas para el país: una medalla de plata y dos de bronce.

Al menos una docena de deportistas fueron entrevistados por la agencia de noticias, en donde varios confesaron que además de estar pendiente de la competición, había otra cosa en su mente: comprar comida, medicinas y otros productos básicos para traerse de regreso.

Ese fue el caso de la jugadora de voleibol de playa, Norisbeth Agudo, quien dijo que su familia y amigos le habían preguntado a ver si conseguía medicinas y cosméticos, mientras que el velerista José Gutiérrez, afirmó que quería comprar medicinas para llevarlas a su casa, aunque resaltó que la razón principal de su estadía en Río era competir en los Juegos Olímpicos, pero que “aprovecharé la oportunidad de llevar a mi casa las cosas que necesitamos”.

Por su parte, el basquetbolista Gregory Echenique prefirió no hablar del tema “para evitar la controversia”, aunque acotó que la situación en nuestro país es “dura”, por lo que señaló que ha mudado a muchos de sus familiares a Estados Unidos.

En contraste, los fanáticos venezolanos que viajaron a Río para aupar a nuestros deportistas, a pesar de tener una moneda devaluada y dificultades para salir de Caracas, hablaron libremente acerca de llenarse el estómago y sus maletas durante su estadía en Brasil.

“Voy para aprovechar y comer todo lo que no puedo comprar en mi país: salmón, el bacalao y una buena parrilla”, dijo un ciudadano venezolano que se identificó como Juan Carlos, de 36 años de edad, y que fue entrevistado a la salida de un juego de baloncesto. Agregó que le gustaría comprar además medicinas y productos de higiene personal.

Para muchos de sus compatriotas en casa, la extravagancia multimillonaria de Río de Janeiro se siente lejana en comparación con la tarea diaria de llevar el pan a la mesa.

El carpintero Luis Colmenares dijo que se durmió escuchando la cadena del presidente Nicolás Maduro hablando sobre Río, debido a que se tenía que levantar a las 4 de la mañana del día siguiente con la esperanza de conseguir harina, arroz y aceite.

Esperó 12 horas y regresó con las manos vacías.

“Estoy seguro que los atletas tienen garantizada una buena dieta, pero el resto del país se las ve difícil para poder comprar algo de comida”, dijo el carpintero. Agregó que ha perdido en los últimos meses cerca de 10 kilos de peso.

“Nosotros lo que queremos es poder comprar comida”, sentenció.

Con información de Reuters

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