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Venezuela: Una crisis sin precedentes…

Inflacion compras comida mercados
06/06/2017
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POR ASDRÚBAL OLIVEROS @AROLIVEROS / FOTO: ARCHIVO / FEDERICO PARRA / AFP

Muchos de nosotros tenemos en nuestra memoria los episodios hiperinflacionarios de América Latina en las últimas décadas como las peores crisis económicas que han experimentado los países de la región; sin embargo, en vista de la actual depresión que atraviesa Venezuela, vale revisar los indicadores para constatar si nuestro país no ha ganado el primer lugar en términos de destrucción de producto y poder adquisitivo.

Una de las principales señales de una crisis es la caída constante del producto interno bruto (PIB), de hecho, según la definición de recesión económica un país se encuentra en esta después de tres trimestres continuos de contracción económica. Venezuela acumula 13 trimestres de contracción, lo que nos asegura que estamos dentro de una recesión económica, pero vale compararnos no solo en términos de tiempo, sino en términos de destrucción de producto con nuestros pares latinoamericanos para poder tener una idea de la magnitud de la caída acumulada del producto y de si, efectivamente, esta es la más fuerte de las últimas décadas en el continente.

Para los países de América Latina las recesiones económicas no son extrañas; Nicaragua sin lugar a dudas se gana el primer premio en términos de tiempo, ya que por casi una década (1984-1993) registró contracciones continuas en su producto en medio de una fuerte turbulencia política. En segundo lugar, se encuentra Bolivia que por cinco años consecutivos registró una contracción promedio de 3,1% entre 1982 y 1986 en medio de un episodio de hiperinflación, y, seguidamente se encuentran Argentina, Paraguay y Uruguay, cuyas economías cayeron durante 4 años entre 1999 y 2002.

No obstante, aunque Venezuela solo tiene tres años continuos de contracción económica (2014-2016), estimamos que ha registrado una disminución de su producto en este período incluso mayor que la que experimentó Nicaragua en nueve años, con una caída de 25,4%.

Otro indicador interno de la disminución del tamaño de la economía de un país es el PIB per cápita, ya que mide el crecimiento económico en términos del comportamiento de la población; por consiguiente, la contracción o expansión puede magnificarse o reducirse (incluso cambiar de signo) sobre la base del aumento o de la disminución de la población. De esta manera tenemos que, aunque en los últimos tres años la contracción estimada del PIB ha sido de 25,4%, en términos de PIB per cápita, la misma ha sido de 22,0%, primer lugar en la región.

Otra medida para valorar el impacto de una crisis económica en términos de la pérdida de valor de la producción en relación con el mercado externo es el PIB en dólares, que se ve afectado también por las devaluaciones o depreciaciones de la moneda local que se dan en los períodos de crisis. Para Venezuela este es una de las medidas más difíciles de estimar, en vista de las fuertes distorsiones de precios relativos y del tipo de cambio que afectan a la economía interna. Sin embargo, según los cálculos de Ecoanalítica, el PIB en dólares de Venezuela se ha contraído 65,5% en los últimos tres años, solo equiparable con la caída de 64,7% que registró Argentina en su crisis de principios de 2000.

No obstante, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), en términos de PIB per cápita en dólares, la mayor caída de las últimas décadas la registró Argentina con una caída de 65,7%, seguida por Uruguay con una disminución de 43,5%. Venezuela por su parte ocupa la cuarta posición con una disminución estimada en 24,7%; sin embargo, es de notar que el FMI estima un PIB en dólares sustancialmente por encima del que calculamos en Ecoanalítica, ya que utiliza un tipo de cambio más sobrevaluado.

Lo siguiente a preguntarnos es si en vista de haber obtenido el primer lugar en términos de empequeñecimiento de nuestra economía también lo alcanzamos en términos de pérdida de poder adquisitivo. La respuesta es no. A pesar de la dureza de la recesión actual que vive la economía venezolana, los episodios hiperinflacionarios que vivieron las economías latinoamericanas en la década de los años 80 y principios de los 90 marcaron una pérdida de poder adquisitivo acumulada por encima de 60,0%, o incluso 70,0% en el caso de Argentina entre 1988 y 1990, que Venezuela aún no alcanza.

Sin embargo, es importante notar que Venezuela es, hoy por hoy, el país con la mayor inflación del continente y que, a pesar de los incrementos salariales en los últimos tres años, las remuneraciones reales de los trabajadores acumulan una caída de 41,2%, lo que configura una pauperización de la sociedad y una fuerte contracción del consumo. Asimismo, aún no nos hemos librado de los fantasmas de la hiperinflación que pueden estar a la vuelta de la esquina, si las políticas económicas continúan por esta senda.

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