Tachirenses recorren kilómetros en busca de medicamentos

Recorrer la ciudad entera y hasta municipios foráneos en busca de un medicamento se ha convertido en el reto de muchos tachirenses. En la mayoría de los casos ni pasando de farmacia en farmacia, se logra conseguir la medicina. La opción para algunos es cruzar la frontera donde pueden sorprenderse al pagar en pesos unas medicinas venezolanas.

Tachirenses recorren kilómetros en busca de medicamentos

La falta de medicinas en la región se ha incrementado a tal punto que estanterías y vitrinas de farmacias lucen desoladas, apenas un par de productos de higiene personal y bolsas de snacks llenan los vacíos dejados por la industria farmacéutica nacional.

Desde lo más sencillo, que puede resultar un par de curitas adhesivas para cubrir heridas leves hasta tratamientos más complejos como antibióticos, antihipertensivos, esteroides, medicamentos para la diabetes, entre otros, son de difícil adquisición en la región.

La crisis de falta de medicamentos afecta a todos por igual y en los últimos meses se ha incrementado considerablemente, afirmó el propietario de una farmacia en la parte alta de San Cristóbal que prefirió mantener en reserva su nombre.

“Esto está como el país (…) aquí no hay nada. Como pueden ver uno tiene que ingeniársela metiendo otros productos como chucherías y refrescos para poder mantener abierto. Mí día a día es aquí en la farmacia y esto me ayuda a andar metido en la computadora buscando los laboratorios que puedan despacharme algo de medicinas. Me la paso a la caza, a uno le compro un poquito y así vamos pero no sé hasta cuándo será sostenible. Uno lucha no solo con los escasos medicamentos que se producen, también con los bachaqueros que compran para revenderlos”, dijo el comerciante.

Antibióticos: los más buscados

Dalia Hernández fue diagnosticada con Salmonella Thiphy H y O, hace poco más de un mes, la venezolana no solo ha tenido que lidiar con los costos de hospitalización y medicamentos, la búsqueda implacable de los antibióticos ha sido casi tan traumatizante como la misma patología.

“La salmonella causó una reacción alérgica y recurrente. Lo más difícil de todo esto ha sido conseguir los antibióticos. En un día recorrí 20 farmacias de San Cristóbal y en ninguna fue posible conseguirlo, tampoco la crema a base de esteroides. La respuesta de los trabajadores de las farmacias era la misma: ‘aquí no lo va a conseguir, vaya a Cúcuta’”.

Colombia se ha convertido en la tabla de salvación de algunos venezolanos a la hora de adquirir medicinas, aunque los costos sobrepasan considerablemente los de la industria nacional.

Al cruzar la frontera con récipe en mano se llega al corregimiento colombiano de La Parada, lugar donde han proliferado las farmacias, tal vez un poco menos que las casas de cambio.

“Era urgente que necesitaba iniciar el tratamiento con antibiótico y aquí por ninguna vía fue posible conseguirlo (redes sociales, banco de medicamentos, grupos de WhatsApp), no tuve otra opción que comprar una caja en Colombia”.

 

La caja de cinco capsulas Longacef de 400 mg cruzando la frontera tienen precio de 20.000 pesos (667 BsS al cambio por transferencia del 13 de septiembre), el tratamiento completo sale en 120.000 pesos.

“Es un costo muy alto para mi… no tengo esa cantidad. Pero lo peor de todo es que cuando llegó la cajita a mis manos me puse a revisar las indicaciones y noté que habían partes específicas que fueron borrada, luego dentro del blíster de pastillas pude comprobar que las mismas eran fabricadas en Venezuela por laboratorios Leti”, comentó Dalia.

Por su parte, María Elena Barrios, quien fue contactada por este medio, precisó que se ha convertido en “todo un calvario” conseguir las medicinas para el tratamiento de su esposo, un paciente oncológico”.

Me tocó ir a Colombia a comprar los medicamentos de mi esposo porque aquí no los hay. Ni siquiera las medicinas más simples como el Tantum son fáciles de encontrar. Para comprar la medicina a mi marido tengo que hacer mil y una vuelta para reunir la plata, cuesta 310.000 pesos la caja”.

De acuerdo a Barrios existen personas que han hecho un mercado de comercialización alrededor de los más necesitados y específicamente se encuentran dedicadas al “negocio”.

“Aquí hay un problema muy complejo porque no solo el gobierno es el culpable, es también la solidaridad del venezolano que se ha terminado, ahora se comercializa con todo: comida, salud, entre otros”.

Se pierde tiempo y gasolina

Los tachirenses consultados por El Estímulo señalan que en el mejor de los casos consiguen un medicamento cada cuatro farmacias recorridas, travesía que es complicada hacer frente a la crisis de falta de combustible que padece la región.

“Llevo más de cuatro horas recorriendo San Cristóbal y solo he conseguido dos medicamentos de seis que busco. Ya he gastado como 30 litros de gasolina. Esto es una situación muy grave y tenemos que acabarla a como dé lugar. Aquí nadie se salva de esta crisis, no solo son las medicinas, tampoco hay comida, ni gasolina. Aquí quien no tenga para ir a Colombia a comprar las medicinas que en Venezuela no se consiguen, se muere fácil… allá son muy costosas”, dijo Adolfo León.

León responsabilizó al gobierno nacional por la escasez de medicamentos, dado que son aquellos con el poder de importarlos en el país.

Marta Sánchez había recorrido siete farmacias en busca del antibiótico Longacef y no lo consiguió. Catalogó la situación como “muy difícil” y también responsabilizó de la escasez de medicinas al gobierno.

Los venezolanos no debemos estar pasando por esto. Aquí en el país hay un deterioro de todo, nada se salva, no solo es la falta de medicamentos, también es el tiempo que perdemos de farmacia en farmacia lo que se transforma en un desgaste para uno”.

Por su parte, Jairo Duran dijo haber recorrido ocho farmacias en San Cristóbal, buscando de antihipertensivos y no los consiguió.

“Sé que en Colombia los hay pero no podemos ir a comprarlos allá porque salen muy costosos. El gobierno no nos ofrece nada y al contrario nos está matando lentamente porque a esto de las medicinas se le suma los precios altos de la comida, cuando se consigue”.

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