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¿Cómo ir al baño si estás en la montaña?

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23/12/2016
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FOTOGRAFÍA ORIGINAL: KEVIN BORDIGIONI. COMPOSICIÓN GRÁFICA: PEDRO AGRANITIS

Dices ser un verdadero amante de los exteriores y darías todo por una foto en la cima del Roraima, pero ¿qué haces con tu basura cuando te vas de campamento? Ser excursionista o campista es más que comprar una carpa de techo, caminar con un “palo de selfie” o lucir logos y marcas en todo el cuerpo, trata también de ser eco-amigable. Aquí algunos tips para lograrlo y que no sea tan traumático

Cuando hablamos de acampar nos emocionamos hablando de paisajes hermosos, de cuánto tiempo debemos tomar para llegar a la cima de la montaña, de la carpa 4 estaciones que mejor funciona, etc… pero a todos nos cuesta hablar de los residuos sólidos que generamos allá arriba.

Quizás, al leer esto estés pensando en latas y plásticos que de SEGURO debemos bajar hasta la ciudad y depositarlas en el lugar indicado. Pero en este artículo nos referimos a las excretas humanas, a ese tema tabú del que pocos hablan y por lo que justamente no tratamos adecuadamente.

Los senderos de montañas y zonas de escalada más frecuentadas por deportistas y amantes de la naturaleza se encuentran cada día más plagadas de pequeñas minas, que son molestas para los demás humanos que transitamos dichos parajes y que en contra de la generalizada creencia popular, pueden suponer alteraciones al ecosistema.

En ese sentido, te damos algunos consejos para cuando estés rodeado de naturaleza y te urja hacer del cuerpo.

1. Sitios alejados
Un consejo obvio para algunos, pero para otros no, es que busques un lugar alejado del campamento. Por lo mismo es bueno que le informes a tus compañeros de excursión que vas a tomar ese paseo. La idea es que el lugar de campamento quede libre de sorpresitas para que más excursionistas lo puedan usar.

Este lugar también debe estar alejado de cursos de agua o zonas inundables para evitar que con la lluvia los restos salgan a flote y viajen a las fuentes de hidratación de animales y humanos.

¡Por favor no defeques en la nieve! Si llegas a ir a un destino “bajo cero”, recuerda que con el alza de las temperaturas la nieve se derrite, y deja al descubierto el “regalito” que depositaste debajo de la espesa nieve. También está la posibilidad de que los desechos se puedan mezclar con correntías de agua y contaminar cuerpos de este vital líquido.

2. Qué hago con mi excreta: Palita vs. cal
Guías, excursionistas y ecologistas difieren en cuanto a qué se debe hacer con las heces cuando estamos de campamento. Algunos son partidarios de cargarlas de vuelta, pero otros consideran que con enterrar esos desechos es suficiente. En todo caso, lo más importante es que no las dejes al aire libre atrayendo moscas, emanando mal olor y asechando a los zapatos de tus compañeros.

Lo más higiénico y eco-amigable es que recojas tus restos con una palita, los deposites en una bolsa o recipiente con cal, y los lleves montaña abajo. En el Roraima, por ejemplo, esta es la obligación. Los guías y compañías de turismo deben velar porque eso se respete. Sino la actividad turística seguirá poniendo en peligro a uno de los ecosistemas más antiguos del planeta.

Esto es algo importante. Según investigadores del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera (ICTJA-CSIC) y de la Universidad de Barcelona, la actividad turística puede hacer estragos en los ecosistemas del Escudo de la Guayana si no se toman medidas de protección urgentes. El equipo encontró plantas invasoras y aguas contaminadas por bacterias fecales de origen humano en la cima del Roraima.

Si te da “asquito”, quizás no seas un verdadero amante de los exteriores. En todo caso, si vas a la Gran Sabana o a cualquiera de sus tepuyes, siempre puedes contratar con la operadora turística a un porteador para que haga el trabajo sucio (a esa persona suelen llamarle “el chocolatero”).

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Si vas por ejemplo al páramo merideño, y no estás dispuesto a cargar con tus desechos a cuestas, puedes optar por enterrarlos. Para ello debes cavar un agujero de aproximadamente 20 cm de profundidad. Al enterrar los excrementos aceleramos su proceso de descomposición y evitamos que los organismos causantes de enfermedades se propaguen. También es recomendable quebrar su forma y aplastarlos antes de cubrir el hueco.

¡No entierres tu materia fecal en el desierto! Ya que el desecho no se descompondrá debido a la falta de bacterias en la tierra seca.

3. Con qué me limpio
Lleva tu propio papel de la casa, no te arriesgues con las hojas que encuentres en el camino. En cada destino te toparás con diferentes tipos de follaje y si no eres un experto en botánica, es mejor que no acerques esos agentes a las zonas mucosas.

Si llevas papel toalé puedes quemarlo en una pequeña fogatica, pero en la mayoría de los parques y monumentos nacionales están prohibidas. Si llegas a hacer una afuera de estos territorios ten mucho cuidado y, al apagarla, recuerda recoger o tapar esa zona en que iniciaste el fuego.

La mejor opción es bajar esos papeles y botarlos en la basura. Es la única opción si llevas toallas húmedas, las cuales suelen ser imprescindibles a la hora de acampar.

Por favor, por favor, no tires los papeles y las toallas húmedas en el suelo. Mucho menos tampones o toallas sanitarias. Todo estos productos son hechos para ser resistentes al agua, por lo que no son fácilmente degradables. Quedarán ahí por mucho tiempo, con restos de lo que limpiaste con ellas, y todas esas bacterias humanas. Este tipo de desechos generan además contaminación visual. No hay nada peor que entrar en un sendero apartado y ver cúmulos de toallitas húmedas semi-sucias, te recuerda por qué decidiste escapar de la ciudad.