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Diccionario preelectoral: Desde La Baranda hasta El Pelucón

electoral

Los modelos actuales que representan el imaginario de la segunda década del Siglo XXI – esa época tan interesante llamada postchavismo –  revelan modismos que han calado profusamente en la dermis lingüística local. La sola implementación de la jerga popular oficial impulsada por el presidente Chávez puso en la mesa nacional mucha terminología que nadie ignora a estas alturas. Con una buena cantidad de procesos electorales realizados en estos 17 años, el ideario de términos que el venezolano maneja en cada contienda tampoco se queda atrás

Abstención: cifra de votantes que no asistieron a las urnas. Según sectores radicales de la oposición es la causa de todos los males de los comicios, a pesar de que ya en Presidenciales se haya registrado en tan sólo 20% (2012). La abstención en elecciones legislativas históricamente siempre ha sido alta.

Acta: documento oficial que contabiliza todos los votos en un centro electoral… o los que convengan.

Boliburgués: dícese de la nueva clase económica que ha experimentado una derrochadora prosperidad en los últimos 17 años tras ser favorecida o apadrinada por el Gobierno de Hugo Chávez. El término engloba también un comportamiento en el que predomina la ostentosidad material. Nuevo nuevo rico. El término fue acuñado por el periodista Juan Carlos Zapata.

Bolichico: se trata de un nuevo status de boliburgués, una nueva camada generacional que aprendió a hacer negocios fuera de los intringulis propios del Gobierno, tal y como se daba al principio de la era Chávez. El termino está fuertemente ligado al negocio de la crisis energética de 2010 en la que, empresas como Derwick Associates, realizaron contratos milmillonarios que tienen nexos entre España, Barbados, EEUU y Venezuela.

Cadena (de Whatsapp): nuevo formato en el que circulan las oleadas de rumores.

Calentar la calle: movilización de protesta. Anteriormente se utilizaba de manera legítima entre los partidos opositores. Sin embargo, a lo largo de los años se ha transformado en un término oficial para criminalizar las protestas y movilizaciones por parte de la Oposición al asumir que se hace un llamado a la desestabilización con fines golpistas. La frase más común es “un llamado a calentar la calle”. Para la vocería oficial esto es un concepto inadmisible.

Campaña electoral: situación permanente de la realidad venezolana

Carómetro: expresión facial de “anclas” de noticieros, representantes de partidos políticos y comandos de campaña que conocen los resultados de los comicios y no pueden decirlos por la legislación electoral.

Captahuella: Cuenta la leyenda que las almas de los votantes eran absorbidas por estos objetos que sólo pretendían asegurarse de que votaras una vez. Hoy aparecen también en los supermercados y farmacias del país.

Cola: fila de ansiosos votantes muy parecida a las que se acostumbra hacer para comprar insumos regulados.

Colectivos: grupos organizados filochavistas que se movilizan para determinados fines políticos y/o sociales. Uno de ellos es la “defensa de la Revolución”. Teóricamente tienen una formación que proviene de “la base” popular chavista y revolucionaria. No obstante, es conocido que los colectivos tienen conexión directa con las altas esferas gubernamentales para asignaciones y objetivos que están al margen de las instituciones oficiales e, incluso, de la legalidad.

Comando: búnker centralizado en donde se ubica cada bando para analizar la situación de guerra con los medios adentro incluidos.

Encuestas: cábala criolla del desespero (de verdad la gente lo ve como profecías).

Enchufado/a: persona que que está conectada con el Gobierno o que gana importantes sumas de dinero a través de redes de corrupción gubernamentales. El término fue popularizado por el Gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonsky durante su campaña electoral a las elecciones presidenciales de 2012.

Escuálido/a: opositor al Gobierno Bolivariano – es decir a Chávez, Maduro y todo lo que tenga aspecto “rojo, rojito”. Años atrás el Presidente Chávez quiso representar las primeras y notorias muestras de descontento como provinientes de “un grupito escuálido” es decir, delgado, desnutrido.

Escolta: figura que, entre las veces de policía y/o delincuente, resguarda la integridad de un funcionario o contratista o cualquier sujeto con peso.

Exit poll: fantasías animadas de ayer y hoy

Fraude: alegato del derrotado en el Revocatorio de 2004. Es decir, de la oposición. Sin embargo, la gente sí votó por Chávez.

Guarimbero/a: opositor al Gobierno Bolivariano que, a causa de la represión y el abuso oficial, cierra calles con todo lo que pueda encontrar y quemar a través de una “guarimba” o piquete. El guarimbero o guarimbera, a pesar de distribuirse en pequeños focos de protesta legítima en estratos medio-altos, no ha generado mayor impacto para un verdadero “estallido social”, su principal objetivo. En cambio sí ha producido el recrudecimiento represivo de los organismos policiales. El guarimbero, sin embargo, es alguien que se ha atrevido a pelear por sus derechos, algo que muchos han dejado de hacer.

La Baranda: imagen transmitida por T.V. que simboliza la espera de resultados electorales en la Sala Situacional del Centro Nacional Electoral. Consiste de una toma fija de una baranda de la sede del organismo en las Torres del Silencio en donde se supone que se contabilizan los votos de los comicios. Fue Globovisión quien estandarizó la toma para indicar que están a la espera inmediata de la salida de los rectores. Las redes sociales se encargaron de hacerla famosa. Angustia y tensión.

Máquina: símbolo del sistema electoral “más automtizado y eficiente del mundo”. Técnicamente podríamos contar con ello si tan sólo el Gobierno no fuese como es. La máquina está fuera de ese juego y funciona perfectamente. El problema está en el contexto.

Maquinaria: operatividad colectiva de un partido político para mover la campaña electoral. Se le atribuye al gran poder de convocatoria que tuvo en su momento Acción Democrática y que ahora hereda el PSUV en mecanismos similares o hasta más “graciosos”.

Observador: ente solicitado por la Oposición desde todos los confines del planeta para verificar si las condiciones electorales son transparentes. Por su parte, al Gobierno le trae sin cuidado.

Operación remolque: sprint realizado por el Gobierno para aumentar por 10 la masa de votos a horas de cierre de mesa.

Pelucón: No es una palabra que pertenezca a la tradición oratoria venezolana sino más bien a los modismos coloniales en otras latitudes del continente como Colombia, Ecuador, Chile y Perú. A pesar de que el primer mandatario nacional ha pretendido introducir el término en las masas populares a través de su opaco discurso político, definitivamente no ha calado en la población porque nunca ha pertenecido a nuestro gentilicio en realidad. Se llamaba “pelucón”- en esos países- a los blancos burgueses dueños de los medios de producción. Otro sinónimo peyorativo para tildar de “oligarcas” a todo aquel que no esté de acuerdo con las políticas del PSUV. El término parece apuntar a las teorías conspirativas que señalan que Nicolás Maduro en realidad no es venezolano.

“¿Qué sabes?: frase que escuchan infinitamente los periodistas venezolanos por todas las vías posibles cuando hay elecciones.

Sala Situacional: donde toda la magia ocurre en el CNE.

Tibisay Lucena: paladín de la “democracia participativa y protagónica” desde el año 2006. Creadora de los estilos más peculiares de peinado en toda la V República.

Toque de Diana: señal de ir a votar por Chávez a las tres de la mañana cuando el centro de votación aún está cerrado. No escatima en despertar tampoco a los antichavistas.

Ventajismo: cualidades múltiples que tiene el Gobierno para ir con todo ante la elección. “Como sea”.

Voto: derecho y deber directo y secreto. Así es como debería ser. Todo el mundo debería votar. ¿O no?