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“Dolor y gloria”, la película que quiebra y eleva el alma

Dolor y gloria

Incluso estando en la cima hay un momento en el que percibes que tu pasión se esfumó y por eso te sientes hueco. Eso es lo que experimenta Salvador Mallo – personaje interpretado por Antonio Banderas- en “Dolor y gloria” del director español Pedro Almodóvar

“Dolor y gloria” empezó a sonar con fuerza por su participación en el Festival de Cannes. Este film fue considerado como uno de los favoritos para llevarse el galardón más importante de la premiación y con toda la razón del mundo.

El periódico argentino, Clarín definió a la película como “un film sobre el amor, en todas sus formas y manifestaciones, sobre el dolor, el perdón y la reconciliación. Hay quienes necesitan expiar, purificarse: quizás Almodóvar haya sentido necesario transformarlo en el cine. Y es una película que seguro disfrutarán, si cabe la expresión, quienes son sus fieles seguidores.”

La historia de Salvador Mallo inicia con la nostalgia del pasado, la de su niñez y sobre su más grande pasión: el cine. Este último le fue arrebatado por diversas dolencias físicas que le impidieron continuar su carrera como cineasta.

Salvador decide hacer las paces con Alberto -interpretado por Asier Etxeandia-, el protagonista de su película “Sabor” que fue estrenada durante la década de los 80. Cuando ocurre este reencuentro Salvador se topa con el “remedio” de sus males: la heroína.

A partir de ese momento el director retirado se sumerge en las drogas para apaciguar sus tormentos. Y eso sirvió de detonante para emprender el viaje que necesitaba para reconectarse consigo mismo.

 
Los guiños de Almodóvar

Dolor y gloria cortesia

Cuando se estrenó “Dolor y gloria” se especuló acerca de que este film era un material autobiográfico de Almodóvar, cosa que el director refutó. Sin embargo, lo que sí mencionó es que esta película es su trabajo más íntimo, ya que se siente identificado con las etapas que le tocó vivir a Salvador.

Las teorías cobraron vida: vemos a Antonio Banderas con el mismo vestuario y estilo de pelo que utiliza habitualmente el director español. Lo que muchos no saben es que el hogar de Salvador Mallo y todo lo que contiene es la mismísima casa de Almodóvar.

Como se trataba de la historia de un director, Pedro Almodóvar le dijo a Antonio Banderas que si consideraba necesario imitarlo para ejecutar alguna secuencia era libre de hacerlo, pero el actor le dijo que no, ya que el personaje no era él sino parte de la esencia del mismo.

 

La nueva faceta de Antonio Banderas

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El papel de Salvador Mallo le valió a Antonio Banderas el galardón a mejor actor en el Festival de Cannes y probablemente esto pueda servir de propulsor para que sea nominado en los Premios de la Academia.

Al actor español ya lo hemos visto en otras películas de Pedro Almodóvar como ¡Átame! (1990) y La piel que habito (2011), films que te mantienen en tensión debido al contenido intenso y oscuro que narran estas historias.

Para Almodóvar “Dolor y gloria” representa el renacimiento de la carrera artística de Banderas, porque el actor decidió ir por la dirección opuesta con respecto al arquetipo de los trabajos que lo han caracterizado a lo largo de su trayectoria.

El director español definió la ejecución de Antonio Banderas para encarnar la piel de Salvador Mallo como profundo y sutil, ya que este personaje es sumamente difícil y lleno de riesgos.

 
La sutileza al narrar la historia

Este film es la tercera parte de la trilogía del realizador que surgió de manera espontánea y que ha tardado 32 años en completarse. Las dos primeras son “La ley del deseo” (1987) y “La mala educación” (2004). Ambas tienen de protagonistas a directores de cine y el deseo forma parte de los pilares en la narración audiovisual.

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Dolor y gloria” habla sobre la infancia, amor, pasión, vejez, la pérdida, el dolor y la muerte, estos elementos se van engranando poco a poco a través de los recuerdos de Salvador, generando así los reencuentros que aparecen a lo largo de la película y ocasionan que el protagonista se cuestione.

Los claroscuros juegan un papel importante en el desarrollo de la historia de Salvador como un recurso estético que permite observar la oscuridad que está viviendo. A pesar de estar rodeado belleza y de obras de arte, él vive aislado del mundo y se siente vacío, nada lo ayuda a sentirse completo.

Solamente sus recuerdos son coloridos y nítidos, porque representan las etapas más felices o los momentos que lo definieron como persona. En las escenas donde es más notorio es cuando aparece Jancita, la madre de Salvador – interpretada por Penélope Cruz -que representa el centro de su mundo cuando era pequeño.

Esta mezcla de emociones fue manejada de una manera muy amena que va marcando los eventos de la vida del personaje y no se vuelve densa ni tediosa, más bien todo lo contrario: te mantiene atento y curioso de saber cuáles serán las decisiones que tomará Salvador para  redimirse.