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Donde hay pelo, hay alegría… ¿O no?

Feature dondehaypelosUB

El hombre nuevo se siente cómodo exhibiendo su pecho peludo por doquier. Su atuendo de piel y pelos, puede venir acompañado de una panza cervecera y unos abultados “pectorales” de grasa, una mullida silueta que los sabios bautizaron como “cuerpo de papá”. Ser todo un peluche ya no representa un problema para el macho del siglo XXI, y es que atrás quedaron los cuerpos bronceados, perfectamente depilados y engrasados con aceite Mennen, que eran sellados al vacío en una diminuta y fosforescente tanga para pasar un día en la playa, jugando raqueta en la orilla y posando bajo el sol.

La hirsutofilia describe la atracción hacia el vello corporal, una manera formal e intelectual para referirse a que donde hay pelo, hay alegría. El resurgimiento del hombre peludo puede deberse a simples cuestiones de moda, preferencias homosexuales (los osos) que han saltado al mainstream, cuestiones de autoestima o la evolución de los gustos femeninos que dejaron de ser tan demandantes.

 

Tetilla pelos UB

El sufrimiento de Enrique comenzó cuando se le dibujó un prominente mostacho mucho antes que a sus compañeros de clase. En esa etapa en que la infancia se rehusaba a abandonarlo, él tuvo que lidiar con afeitadoras, cremas y técnicas para evitar irritaciones. Los pelos eran un problema. Con el paso del tiempo su cuerpo fue invadido por una tumusa y el sufrimiento continuó cuando las noviecitas de turno demandaban con insistencia que antes de un viaje a la playa, eliminara por completo el disfraz de felpa que lo recubría. Las cosas han cambiado y en pleno año 2017, Enrique se siente plenamente satisfecho con su pecho peludo, su novia actual no solo acepta el vello corporal, sino que además le encanta. “Lo rebajo de vez en cuando, pero no lo elimino por completo”, relata complacido.

El frenesí que desataron las barbas en los últimos años, son un indicador de que los pelos han llegado para quedarse. Al menos por un tiempo. Es muy probable que usted no llegue ni remotamente a parecerse a Hugh Jackman saliendo como un dios griego de las aguas, pero al menos ya ha ganado una batalla y puede exhibir su pecho peludo como símbolo de virilidad. Siéntase profundamente agradecido por vivir en esta década.

“Cuando estaba en mi época universitaria, por el año 2003, todos mis panas se afeitaban el pecho, las axilas, las piernas y las bolas y además era una costumbre muy heterosexual. Yo siempre tuve pelos y aprendí a rebajarlos un poco, pero nunca me los quité del todo”, comenta otro hombre herido por la moda lampiña de aquellos tiempos. “Nunca me sentí realmente avergonzado o acomplejado, pero si sentía que a veces estaba fuera de lugar porque era el único que no estaba afeitado”.

Pecho pelos UB

Sin embargo todavía existen algunas pocas que intentan nadar contra la corriente: Diana tiene 23 años y es asistente de administración, lo que no sabe administrar es la repulsión que le causa encontrar aunque sea un pelito en el cuerpo de su pareja o amante. “Me encantaría que los hombres se depilaran para que los cañones no me apuntaran cada vez que hay algún tipo de contacto, pero es que los hombres son unos cobardes. Prefiero que se afeiten todo el cuerpo y si tienen una barba, que sea corta. Si estoy en pleno jugueteo sexual y consigo un pelo, lo rechazo en el acto”, confiesa demandante.

Donde hay pelo hay alegría, excepto en el cuerpo de una mujer.

Pussy pelos UB

Parece que la misma ecuación no se aplica para el sexo opuesto. Aunque hay mujeres que se han unido a movimientos radicales para defender la libertad de su género, como el caso de las #DiedPits, que no son más que axilas pobladas y teñidas con colores estridentes, todavía existen otras, sobretodo en un país de Misses, que dejan quincenas, préstamos y herencias en los salones de depilación láser. El pelo en el cuerpo femenino es un enemigo para ellas y para ellos.

“Mi esposo no es peludo, pero como me gusta una barba. Hablando hipotéticamente, como una mujer soltera, no me importan los pelos en el pecho… Aunque los de la espalda no me convencen del todo. La cosa es que aunque a él le sienten estupendamente sus pelitos, ni loca me atrevería a salirle con las piernas como un mono”.

Pero para hablar de mujeres y sus pelos, no hay mejores expertos que los fotógrafos de UB, quienes además siempre están dispuestos a compartir sus opiniones: “Para cuestiones de fotografía y desnudos, me parece que alguito de pelo allá abajo siempre se ve mejor. Pero para mi vida personal es otra la historia. Puedo lidiar con unos cañoncitos casuales, pero que ni se atrevan a salirme con las piernas o las axilas peludas”, explica Alejandro Cremades, quien tiene años de experiencia en el asunto.

Axila pelos UB

“Eso de que a los hombres no les importa si una tiene cañoncitos es mentira”, salta al ruedo otro personaje de la oficina quien no tarda en desmentir la teoría de Cremades. “Cuando estoy recién depilada a mi novio le gusta más”, aclara.

Sin duda existirán tipos más guerreros que se lanzan de cabeza y sin hacer mucha inspección previa de la zona y otros que no aceptan ni el más mínimo descuido, pero lo que si podemos decirle a nuestras lectoras (sí, sabemos que ustedes también disfrutan nuestro contenido) es que si tienen un novio que delira por sus piernas o axilas peludas, pueden contactarnos para estudiar el caso.

Las modas vienen y van y tal vez la de los pelos no dure para siempre. Le recomendamos que mientras las mujeres sigan encontrando sexy la alfombra que usted tiene en el pecho, disfrute de ese gancho que la testosterona le ha regalado.