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El jet que no se caerá nunca

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08/06/2017
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FOTOGRAFÍA: CIRRUS AIRCRAFT

Además de ser el jet más pequeño y barato del mercado, el Cirrus Vision cuenta con un resistente paracaídas capaz de soportar sus 1.600 kilos y permitir aterrizar sin mayores contratiempos

Cirrus supo hacerlo, y muy bien. La productora de aeronaves, especializada en la construcción de aviones de hélice de pequeño formato, se propuso incursionar en el mercado de jets para el uso privado y ha lanzado no solo el más pequeño de estos vehículos aéreos sino el primero de su tipo que no caerá nunca.

Sí, como leyó. No se caerá nunca. Cirrus Vision Jet es el nombre de esta maravilla de la ingeniería aeronáutica que cuenta, entre sus múltiples ventajas, con un paracaídas incorporado que puede soportar todo su peso.
Se trata de sistema muy simple que se activa con solo tirar de una palanca, tras lo cual el avión inclina la punta hacia arriba para ofrecer resistencia al viento y disminuir la caída, al tiempo que el paracaídas sale del techo para garantizar, en la medida de lo posible, un aterrizaje sin contratiempos.

 

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Confeccionado en una sola pieza de fibra de carbono, se trata del jet más pequeño fabricado hasta ahora, con apenas 9,4 metros de largo y 12 metros de envergadura y tan solo 1.681 kilos de peso (menos que un Bugatti); ligereza que le permite necesitar solo 600 metros de pista para el despegue.

Enfocado en el uso personal o de empresas pequeñas, el Cirrus Vision solo cuenta con tres filas de asientos: la primera para piloto y copiloto, la segunda con tres cómodas butacas que incluso pueden reclinarse, y la tercera de dos asientos solo para niños. Por supuesto, no cuenta ni con baño ni áreas de servicio.

Eso sí, la cabina presurizada es tan resistente que permite a los pasajeros espirar tranquilamente a altitudes en las cuales se necesitarían máscaras de oxígeno en un avión comercial.

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Su único motor -fabricado por Williams International- es un turbofan FJ33 con suficiente potencia para darle a este pequeño un desempeño que ya envidian aviones de mayor tamaño, al alcanzar velocidades de punta de 555 kilómetros por hora y remontar hasta los 8.500 metros de altura, con lo cual puede esquivar casi cualquier tormenta.

A full máquina, la autonomía es de 1.850 kilómetros, mientras que si la velocidad se reduce a 440 km/hora puede cubrir distancias de 2.200 kilómetros. Y lo mejor es su precio: apenas 1,9 millones de dólares, menos de la mitad de lo que cuestan pequeños jets de la competencia, como el HondaJet ($4,5 millones) o el Embraer Phenom 100 ($4,2 millones).