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Las verdades de la industria de la belleza venezolana vistas desde el exterior

corona

Nuestro mundo de fantasía en las competencias de belleza tiene un nivel infernal para las competidoras en cuanto a calamidades físicas impuestas se refiere. Y bien son reseñadas en el exterior

La archiconocida historia de nuestro glorioso camino recorrido en los concursos internacionales de belleza nunca ha pasado desapercibida. Estamos bien posicionados gracias a que la organización Miss Venezuela se ha encargado minuciosamente en obtener un producto femenino perfecto. En un país que se considera portador de una “obsesión por el físico”, los ojos de la prensa internacional empiezan a ver la implementación de métodos inusuales para lograr ese cúmulo de medidas exactas que dibujan y que recrean “la real belleza venezolana”.

Tal es el caso del Daily Mail, del Reino Unido, el cual publica una serie de vertiginosas revelaciones acerca de los métodos descarnados que se utilizan sobre las aspirantes – concursantes a la corona nacional. Tras una visita a Caracas, donde tienen lugar las academias más exigente de misses, el shock de los periodistas descrito en la reseña no tiene comparación.

Es probable que a nuestro acostumbrado ojo las cosas no sean tan anormales, pero si le ponemos una pizca de objetividad al hecho de que una madre someta desde los cuatro años a una niña a los procedimientos y filtros que el cánon de belleza impuesto requiere, podrían dispararse las alarmas. Es la edad elegida para el comienzo del enredado y extremo proceso en el cual se emprende la travesía como aspirante de “la belleza”.

Las cosas se mueven desde hormonas de crecimiento para niñas de 9 años que necesitan “alargarse” un poco más, hasta llegar a los 12 años, edad en que se planifican los primeros implantes de rigor, como el del trasero.

Pero en niveles avanzados de compromiso y competencia se aplican intervenciones del aparato digestivo: coser mallas en la lengua, las cuales impiden la ingesta de sólidos engordantes, o la remoción del intestino para una posible extracción rápida del alimento. Se trata de medidas utilizadas para moldear el prospecto de futura Miss.

Ya a la hora de competir en lo más alto, la tortura continúa. Maratónicas sesiones de gimnasio con dietas insufribles son el pan de cada día. Además de supervisión constante y absoluta presión psicológica. “Si no tienen el abdomen perfecto, pues se hará liposucción. Si no tienen la nariz perfecta, pues se hará cirugía”.

 

Obviamente la prensa inglesa se fija en cómo los padres observan con beneplácito el sacrificio adquirido. No importa qué tan bajo sea el estrato al que pertenezcan. El ideal comprende una salida hacia la suprema belleza, el éxito y la fama como el mejor de los escapes. Todo por superar la pobreza.

Porque la mayoría de las nenas vienen de niveles económicamente paupérrimos.

Y así nos reseñan. Como una insufrible y torturadora máquina de hacer muñecas sin que nadie repare en ello.