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NK Profeta: enemigo del gobierno y amigo de pocos

2 GOAT Foto Sola
21/08/2019
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FOTO: CORTESÍA

Leonardo Viloria es el nombre, pero su aka, que retumba en Venezuela desde el 2006, lo precede. NK Profeta ha hecho documentales, giras mundiales, canciones de la Vinotinto y muchas, muchas tiraderas. Fue el primer rapero venezolano en tocar en París y hasta Vico C lo invitó a unírsele en un show en Puerto Rico. Hace un mes estrenó su single “Goat” y espera con ansias el lanzamiento de su octavo disco

¿Cómo fue crecer en Venezuela? ¿Qué recuerdas?

Bueno, yo nací en Caracas, viví en La Candelaria hasta los 2 años y cuando era un bebé nos mudamos al Kilómetro 13 de El Junquito, donde viví hasta los 7 años. Nos decían la “familia Telcel” por una publicidad de ellos. Después paramos en Puerto La Cruz, después nos mudamos a Turmero, un ratico en Valencia y después a Vargas.

Vivimos la tragedia en Vargas. Recién me graduaba de 5to año en Puerto La Cruz y me fui a Vargas. Vivíamos en Caraballeda, estábamos pegados al río San Julián. Vimos como Los Corales se destruyó. Recuerdo que nos rescataron en una fragata y nos llevaron a Maiquetía y después a Caracas. Aunque pasé la mayor parte de mi vida en San Diego, estado Carabobo.

¿Tu crew Underc Family es tu propia familia? ¿Cómo ha funcionado en tu carrera?

Underc Family se crea en 2006, casi 2007. Yo tenía 23 y mi hermano 14. Él era un “menor” pero queríamos formalizarnos y crear un crew, cosa que era muy popular en la época. Eso fue lo que hicimos. Después se llegó mi novia, quien es mi esposa ahora y madre de mi hija, a ayudarnos. Un año después entra mi primo.

Siempre están conmigo, aunque el flyer diga “NK Profeta”. Incluidas las giras para Europa, todo. Somos 3 cantantes y mi esposa que siempre manejó la logística. Éramos más grandes en Caracas. Para el Rap Latino Fest, por ejemplo, éramos 24 personas.

¿Algún disco o tema al que le tengas un aprecio especial?

Son 7 álbumes y trabajando en el octavo, somos artistas independientes y la gente que no está metida en el “underground” no tiene que saberlo. “Desahogo” fue mi primer himno, hablando del público que me ha acompañado todo este tiempo. Sonábamos mucho en Caracas, teníamos hasta 3 shows en un día, que era muchísimo. Con “Las Naciones Unidas” marcamos más. Es un disco simbólico.

Tienes un gran repertorio de “tiraderas”. Canciones que hablan mal de otros raperos y canciones que ellos te han respondido. ¿Cómo se dio esto?

Mi carrera no se basaba en tiraderas contra colegas, mis batallas eran políticas. El primer tema que retumbó fue “Señor Presidente”, contra Hugo Chávez. Yo le tiraba era al gobierno.

Yo soy una persona que defiende mi hip hop que se trata de concientizar y cuando tropiezo con proyectos que tienen un contenido contrario, es como reaccionar a cosas con las que no estoy de acuerdo. Cuando “Pajú” salió era una crítica al mensaje del trap, pero no era un tema contra Trainer y Big Soto, ellos se “compraron ese lío”.

Ellos identificaron que era para ellos porque en el video se utilizó un elemento que ellos estaban promocionando y yo lo utilicé como parte de lo que yo estaba criticando. Cuando grabé eso no sabía quiénes eran ellos, pero por ahí se fueron y reaccionaron. El tema donde sí les dedico unas líneas precisas es en “Pajú remix”. Y en “Grampa” yo culmino eso.

Nos arreglamos porque pasó mucho tiempo y eso se quedó así. Por cosas de la vida, cuando llega la tiradera de Residente crucé palabras con Big Soto y ya hablamos en un tono relajado. A ellos les estaba yendo muy bien y eso se quedó así. Las tiraderas no son planeadas. Eso no lo sabe la gente.

Después yo tuve un accidente de carro, me di cuenta de que la vida se puede ir en un “chin” y me propuse hacer cosas que no había hecho, personales y musicales. Entre esas, sentía que nunca me había medido con alguien a nivel lirical. Hice una encuesta y la gente eligió que le tirara a Residente. Hice el tema y nunca pensé que tendría relevancia. Lo criticó, lo escuchó y la mayor fuerza que tuvo el tema fue la reacción de él.

Él reaccionó muy agresivamente cuando salió. Y cuando hizo la de él, le escribí que estaba buena y eso le sorprendió, todo lo que pasara con trascendencia era mejor para mí. Yo mismo le publiqué la suya en mi cuenta. Hablamos la misma madrugada que salió la de él, después hablamos por teléfono y quedamos bien. Además tuvimos una entrevista en Miami de la que solo ha salido un fragmento.

¿Cómo reaccionó la gente a que te reconciliaras con viejos rivales?

A la gente le molesta que te arregles con el que peleas, dicen que tienes miedo, que les estás “jalando”. Cuando Soto comentó el video de GOAT, que yo le respondí, la gente empezó: “Ay que tal, que estás cagao”. Yo decidí no seguir y ellos también. A la gente le encanta ver una pelea. Les gusta ver sangre corriendo mientras no sea la de ellos.

Eres conocido por ser enemigo del gobierno. ¿Hay o hubo miedo a las represalias de la dictadura?

“Blanco y negro”, “Sr Presidente”, “Puro Bla Bla”, “Perdónalos”, “La Carta Magna”, “Resistencia”, “Soldado de paz”… Cuando yo tuve el tema con Chávez en el 2010, él en una cadena se refirió al tema. Esos días tuve mucha presión, nunca lo dije porque no pasó nada.

Pero igual, no la pasé bien porque recibí unas llamadas que me decían que me iban a hacer un programa inventando cosas. Vino el terremoto de Chile y desvió un poco la atención, después de ese tema me quisieron montar en una tarima de la gobernación de Miranda. No quise porque no me gusta montarme en tarimas de política. Me preguntaron cuál era mi precio y dije que no había precio, después tranqué el teléfono.

No recibí amenazas pero todo era distinto a ahora. Ahorita me daría miedo. No quiere decir que no lo haría, porque cuando hice “Perdónalos” yo no vivía en Venezuela y fui a hacer el lanzamiento ahí. Si yo hubiera estado en Venezuela cuando pasó lo de Saúl Torres, tal vez estuviera detenido. Él es un director de video y preso político desde hace dos años. Era amigo de Oscar Pérez y también lo ayudaba con videos de una fundación que tenía. Un video mío lo dirigió él, uno que hice con Morodo, se llamaba “La verdad”, irónicamente.

Necesitábamos una trama con dos protagonistas y él me propuso a Oscar Pérez. Yo conseguí a la actriz, Yeska Ruiz. Se graban las escenas del video, al mes pasa el suceso del helicóptero y empiezan a rastrearlo y meten preso a Saúl. ¿Qué hubiese pasado si estaba ahí? Quizás detenido. Ahorita lo trasladaron a una broma en Parque Carabobo en Valencia. Una cárcel de verdad.

Me da más miedo por mi bebé. Antes era más guerrero, pero ahora pienso en ella.

Si hicieras otro documental del hip hop venezolano, ¿Incluirías el trap?

Debo dejar claro que tuve una idea de hacer la segunda edición del documental pero los tiempos cambiaron y por el buen momento que vive el hip hop venezolano, creo que sería insoportable. Los egos son del tamaño del talento de muchos, me pondrían a hablar con managers, quizás algunos me quisieran cobrar por la entrevista. Antes había otra mentalidad y le agradezco a la vieja escuela por eso.

Sí incluiría el trap porque es parte del hip hop. Es una evolución pero sigue siendo hip hop. Es más fácil para muchos hacer un trap que hacer un rap, porque es hablar, de putas, drogas y pistolas.

¿Has pensado en hacer reguetón?

Con el reguetón, no tengo prejuicios. Yo escuchaba reguetón de Eddy Di, Vico C, Tego Calderón, a veces de Daddy Yankee. Habían exponentes en Venezuela pero “no no no, si lo hacías acababas tu carrera” y eso es una estupidez. Si existe es pa’ que alguien lo haga. No hago reguetón pero no por el qué dirán, tal vez un día me pare con las ganas pero no me ha pasado. Eso tampoco es fácil, hay que saberlo hacer.

En el video del tema “Goat” hay varias imágenes referentes a la inmigración. ¿Cuál es tu percepción sobre la diáspora venezolana?

La inmigración es un choque primeramente cultural, yo pensaba que nuestra idiosincrasia no era tan marcada, que no teníamos acentos. Yo te reconozco a un venezolano antes de hablar por como se viste y camina. Creo que es algo que se aprende fuera del país.

Somos escandalosos y eso a veces choca. Nosotros no somos como otras nacionalidades. Nos tocó esta vez y no tenemos experiencia. Por ser enérgicos nos han abierto ciertas puertas, pero también nos han “metido el pie”. Me afecta ver a compatriotas que no se saben comportar afuera, porque nos representamos entre nosotros. Somos un poco sobrados y nuestra educación no era mala según los principios que daban en tu casa.

A mí me encanta París, pero si yo voy a París a trabajar, a sobrevivir, no me va a gustar. Hay que adaptarse porque toca hacer lo que sea. Sí creo que hay muchas más oportunidades afuera y el que las sabe aprovechar, escala.

¿Viene el octavo álbum con “Goat”? ¿De qué va?

Mi octavo álbum se llama “La gran estafa”. El nombre va porque hice cosas que no había hecho pero las pensé, en ritmo. Hice trap o así se identifica. Jugué con las expectativas de la gente, en “Goat” puse un pedazo de reguetón y dijeron “qué bolas éste ya está haciendo reguetón”. ¿Sabes? Estafando. Mi música se había puesto monótona porque yo era protestante, entonces era un poco predecible con lo que yo iba a venir. En este disco no lo quise así.

“Goat”, “Giuda”, “Underground” (con críticas a la etiqueta). Estoy enfocado en impulsar los temas. Con Micro TDH hice un tema que se llama “Friendzone”.

El tema “Goat” es un buen aperitivo, ha calado bien comparándolo con mis números. Más de 400 mil views en menos de un mes no está mal cuando poca gente oye bombo y caja. Los comments están regados geográficamente y eso me tiene contento. Entonces, mi hermano, esa es la que hay.