Newsletter

Recibe nuestro Newsletter con lo mejor de El Estímulo en tu inbox a primera hora cada día.

SÍGUENOS

Sifrizuela: “Me iría demasiado” se ha convertido en un sentir colectivo

gretta1
27/05/2019
|
FOTOGRAFÍA Y MEMES: SIFRIZUELA | COMPOSICIÓN GRÁFICA: YISELD YEMIÑAMY

Si eres usuario activo de Instagram probablemente habrás pillado una cuenta que resalta el sifrineo en los stories de tus amigos o incluso ya se encuentra en tu feed. Sí, esa es @sifrizuela, la soberana, libre, satírica y exquisita que tiene un toque de Evian y un poco de McDonald’s

Como en muchas otras buenas historias nació como un pasatiempo en diciembre de 2018 y el objetivo principal era crear una página de sátira sobre sifrinos desde la sifrinidad. Ahora bien, ¿cómo es eso? Fácil: esta cuenta alimenta su contenido haciendo reflexiones cómicas a través de memes.

El hobbie, bautizado Sifrizuela, empezó a agarrar forma. Y su creador –o creadora- decidió incorporar a otro miembro que ayudaría a ponerle más sazón a la sátira digital. Este resultaría ser un publicista nato que combinó la intención inicial de la cuenta de Instagram con una visión descriptiva: disecar como un zoólogo los elementos de la sifrinidad. Ahora Sifrizuela es un híbrido entre la crítica y la apología al que siguen más de 18 mil personas en Instagram.

¿Cómo definir a un sifrino? Ese es el dilema que tendría en la cabeza cualquier venezolano que se encuentre frente de un extranjero y tenga que buscar la manera de explicar esa subcultura criolla.

Como toda jerga venezolana, la palabra “sifrino” tiene varias definiciones. Sifrizuela arrancó diciendo que es una palabra “despectiva que nace en el último cuarto del siglo pasado (su primer registro escrito data de 1978) como alguien que es despectivo, superficial, poco cultivado y relativamente afluente. Después está el sifrino como descriptor de una tribu social, un grupo reconocible con pautas y metas distintas a los demás. Los bon vivants globalizados, los colegios privados, las experiencias únicas de las presiones familiares por ser alguien”.

IMG_6012

Para las mentes que están detrás de Sifrizuela los sifrinos conforman una tribu urbana. Es decir, vendrían siendo un microgrupo de personas de clase media alta y alta que comparten cosmovisiones, estilos de vestir y patrones de comportamiento altamente influenciados por la cultura estadounidense que fue ocasionada por la bonanza petrolera y el intento fallido de modernizar en su totalidad a Venezuela.

Un venezolano promedio puede armar rápidamente un esquema de cómo es un sifrino: utiliza un spanglish marcado, consume ciertas marcas, tiene un código de vestimenta en particular, dice “colegio” no “liceo”, conoce Miami mejor que la palma de su mano y el oeste de Caracas es un mito urbano en su cabeza.

IMG_6010

Sifrizuela se posiciona rápidamente en las redes sociales. Acá los conocerás de cerca. Te podemos adelantar que son una dupla de polos opuestos, a uno le encanta la música clásica y le gusta estar en un parque mientras que al otro le encanta rumbear al ritmo de J Balvin hasta el amanecer. Tienen la combinación del sifrino caraqueño y del interior, ambos viven en Estados Unidos – la tierra prometida de la subcultura criolla- pero las identidades de los responsables de Sifrizuela continúa siendo un secreto y vamos a seguir alcahueteando esa aura de misterio hasta que decidan presentarse ellos mismos.

 

-¿Se imaginaron que este proyecto iba a tener tanto éxito?

-Sí y no. Sifrizuela busca y recibe el éxito en cuanto sea ganado por algo de lo cual nos sintamos orgullosos. Si revisas nuestro feed podrás notar que no nos gusta tomar la vía fácil de la comedia que usa como muletillas el clasismo o racismo para una risa barata.

Es un proyecto que sabíamos que podría tener un éxito relativo porque a) tiene una línea editorial definida y por tanto, una marca fácilmente reconocible, b) la mayoría del contenido es original y por tanto, exclusivo, c) hay un público objetivo bien definido y además aspiracional, d) hay una cultura de memes compartida con la cual nos hemos podido comunicar con el público.

Sin embargo, no esperábamos que Sifrizuela desarrollara seguidores tan apasionados y una audiencia tan grande en tan poco tiempo porque el público y el mensaje son bastante específicos. Aun así, no nos vemos convirtiéndonos en una página masiva: pues si el dilema se pinta entre una popularidad infinita o una línea editorial coherente, preferimos la línea.

-Con respecto al contenido, veo que ustedes juegan mucho con la sátira al momento de tocar temas políticos de Venezuela. ¿Tienen como punto de referencia al Chigüire Bipolar?

-Evidentemente no se puede hacer sátira venezolana sin al menos ver lo que está haciendo el Chigüire Bipolar, un grupo de genios, el Cojo Ilustrado del siglo XXI. Pero a pesar de eso, las influencias son varias y mayores que el Chigüire. Nos inspiramos también en otras cuentas sobre sifrinos de otros países, como @RegentsDropout o @LosWhitexicans en Twitter, y un grupo de Facebook llamado “Post Colonial Memes for Oriental Minded Teens”.

-¿Quiénes son las sifrinas más famosas de Venezuela?

-Esta pregunta es complicada porque la sifrinidad ya es transgeneracional y los medios que ocasionan la fama de la sifricelebridad cambian en cada generación. Originalmente podemos hablar de las tres primeras Miss Universo venezolanas – porque Carolina Herrera o Mariela Pérez Branger son más bien protosifrinas, anteriores al nacimiento del sifrino como tal- y también de Kristina Wetter, que recién graduada del Merici fue la “sifrina de Caurimare” en los comerciales de Tío Rico.

Posteriormente, en la televisión y radio de principios del siglo XXI vimos la creación de Lilian Tintori, Camila Canabal, Eglantina Zingg y Titina Penzini. En la política, quizás precisamente por la activación de las clases afluentes durante el chavismo, tenemos a María Corina Machado y a Diana D’Agostino. Y finalmente, con la aparición de las redes sociales, tenemos a toda una suerte de sifrinas del mundo fitness o de la moda, diaspóricas o semi-diaspóricas y siempre globalizadas, que hacen más vida en Miami que en Caracas como las hermanas Barboza, las hermanas Frangie y Joanna Haussmann.

-¿A cuál casa de Game Of Thrones pertenece Sifrizuela?

-House Lannister, aunque no nos guste mucho. De la sifrinidad westerosi, que sería esa corte insoportable de King’s Landing y los lords y ladies de los Siete Reinos. Los Lannister son los más sifrinos debido a su afluencia, dependencia en el poder familiar y endogamia. También tienen algo de Tyrell. Aun así, el sifrino consume y vive más como los comerciantes de Qarth. El sifrino es en su mayoría burgués, como los qartheen, y no aristócrata como los westerosi.

-¿Sifrizuela es millennial o centennial?

-Sifrizuela está en la frontera generacional.

-¿La Shakira de los 90 o la actual?

-Eso no se pregunta. Shakira de los noventa se merece un premio Nobel de Literatura. La actual, una despedida.

-¿Cuál es la situación más sifrina para ustedes?

-Hemos estado recopilando las situaciones sifrinas en una lista en twitter, por ejemplo:

-“Me iría demasiado”, ¿es una frase exclusiva de sifrinos?

-Nada que ver. Ese documental, tan criticado, es un regalo para cualquiera que quiera adentrarse al Zeitgeist de finales de la década pasada. Al principio, cuando la bola de nieve de malas políticas públicas del chavismo todavía no se había convertido en avalancha, los sifrinos y sus hijos emigraron paulatinamente. Sin embargo, si te fijas, ves que en el video muchos dicen que solo quieren ir a estudiar y volver. Ahora nadie se plantea eso.

Ese “me iría demasiado” también habrá tenido un poco de esnobismo, un poco de mentalidad colonial, de “todo lo bueno está en el primer mundo, es mejor pasar trabajo allá que construir aquí”, pero nada fuera de lo común ni en la historia de Venezuela ni en la historia de la periferia.

Ahora dejaron de ser principalmente los sifrinos y sus hijos quienes migran desde un punto de vista macro. La crisis es tan aguda que nuestra gente se va a pie a donde consiga. Los destinos y lo que van a hacer cuando emigran son distintos, pero la migración forzada es un hecho común. “Me iría demasiado” se ha convertido en un sentir colectivo y generalizado.

-¿Cómo detectar a un enchufado entre los sifrinos?, ¿cómo detectar si el novio de una sifrina es un enchufado?

-La necesidad de flashear en general. Gastar desmesuradamente. Mezclar una cantidad absurda de marcas notables al vestir. Casas estrafalarias que parecen más galerías de arte contemporáneo con imitaciones baratas del barroquismo francés que simples viviendas. En fin, una manera de vivir derrochadora y prepotente y una estética flashy, exagerada y sobrecargada.