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Springsteen on Broadway: el jefe lo cuenta todo

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12/12/2018
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TEXTO: BRENDA PÉREZ ZAPATER/EFE

Pocos afortunados vieron esto en directo: ahora Netflix te lleva a esa sala en la que Bruce Springsteen se entregó al público

“Springsteen on Broadway”, el documental que pasará a la historia como la cita en la que el cantante de rock and roll Bruce Springsteen abrió su corazón a los fans, se estrenará en Netflix el próximo 16 de diciembre.

“Tengo la sensación de que la noche en la que miras a tu público y no te ves a ti mismo, y la noche en la que el público te mira y no se ve reflejado en ti, es que todo ha terminado”, declaró en una ocasión el artista, como recoge el documental.

Pero la conexión entre Bruce y sus seguidores está muy lejos de acabar, sobre todo, después del lanzamiento de este filme que se presentó en Londres y del disco que lo acompaña, en los que “The Boss” (el jefe) se sincera con su público a través de una actuación en acústico en el Teatro Walter Kerr de Nueva York.

Una guitarra, un piano, una armónica y la voz de Springsteen son suficientes para emocionar a un espectador que se olvida de que hay una pantalla y se sumerge por completo en la narrativa del cantante de Nueva Jersey (EE.UU.), basada en su diario “Born to Run” (2016).

Como si fuera un cuento, Bruce introduce cada canción relatando los momentos en los que se inspiran algunas de sus letras y que están recogidos en el álbum “Springsteen on Broadway”, que sale a la venta el 14 de diciembre.

Este repaso por la vida de “The Boss” a través de sus canciones configura una autobiografía única que empieza con “Growin’ up” (1973) y “My hometown” (1984), con las que el roquero habla de sus inicios y de su amor-odio hacia su pequeño barrio de Nueva Jersey, Long Branch.

“He nacido para correr (“Born to run”). Actualmente vivo a 10 minutos de mi ciudad natal”, dice el artista entre risas.

A continuación, Bruce dedica unas palabras a su familia: a su padre, su “héroe” y su “mayor enemigo” con “My father’s house” (1982); y a su madre con “The wish” (1987), una mujer “siempre amable y optimista” que le hizo comprender por primera vez “lo bien que sienta estar orgulloso de alguien a quien amas”.

Con “Thunder road” (1975), el cantante de la E Street Band se detiene en la juventud que se escapa, en “la belleza de esa página en blanco” y en el hecho de “tener toda la vida por delante: promesas, posibilidades, misterios, aventuras…”.

Al ritmo de la armónica y la guitarra, Bruce canta: “Conduciremos buscando la tierra prometida. Sube Mary, es una ciudad llena de perdedores y yo me largo de aquí para triunfar”, una letra que sirve de antesala para la siguiente pista “The promise land” (1978).

Tras una reflexión sobre el conflicto de Vietnam y las personas y amigos que dieron su vida allí, el solo de guitarra de “The Boss” da paso a la versión blues de “Born in the USA” (1984), una canción protesta contra el abandono de los veteranos de guerra por parte de Estados Unidos que se convirtió en un himno y que es uno de sus títulos más emblemáticos.

El viaje por las memorias de Springsteen continúa con “Tenth avenue freeze-out” (1975), como homenaje a la E Street Band, y con “Tougher than the rest” (1987) y “Brilliant disguise” (1987), a las que se une “la reina del corazón” de Bruce, una de las voces “más encantadoras” que jamás ha oído, Patti Scialfa.

El momento más sincero e íntimo llega con “Long time coming” (2005). Los ojos del roquero se vuelven cada vez más vidriosos al hablar de nuevo de su padre, quien “después de haber sido un fantasma durante mucho tiempo”, visitó al cantante antes de que se convirtiera también en padre: “No cometas los mismos errores que yo cometí”, le dijo.

La política migratoria estadounidense sale a relucir con “The ghost of Tom Joad” (1995) y “The rising” (2002) en forma de crítica hacia todos aquellos “que quieren destruir la idea de América para todos”, lamenta el creador.

A punto de llegar al final, y con los sentimientos a flor de piel, “You can’t start a fire without a spark” (No puedes encender un fuego sin una chispa) de “Dancing in the dark” (1984) resuena en el teatro como un himno para todos los fans de Springsteen.

Entre aplausos y ovaciones, el cantante se despide con “Land of hope and dreams” (1999) y su éxito “Born to run” (1975), considerada como una de las 500 mejores canciones de todos los tiempos por la revista Rolling Stone.

Una vez más, Bruce Springsteen hace historia sobre el escenario con un relato que demuestra que el de Nueva Jersey tiene mucho en su interior para compartir con un público que acaba el documental con la sensación de conocerlo de verdad.