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Albornoz: Paquetazo chavista es una acción política de dominio total

El “paquetazo rojo” lanzado por Nicolás Maduro en realidad solamente busca apretar los controles del estado totalitario sobre toda la sociedad y más bien agravará los problemas de la economía venezolana, alertó el experto en temas agropecuarios Carlos Albornoz.

Albornoz: Paquetazo chavista es una acción política de dominio total

“Esto tiene un contexto mucho más complejo de lo que la gente cree e incluso de los que los economistas están evaluando. Aquí no hay medidas económicas, lo que hay son medidas de control”, dijo Albornoz en entrevista con El Estímulo.
Albornoz, expresidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga) y exvicepresidente de Fedeagro (Federación de Agricultores), ha venido alertando desde hace tiempo el quiebre del campo venezolano y la fuerte merma de la producción interna debido a la escasez de insumos como semillas, fertilizantes y agroquímicos, además de una escalada criminal con constantes casos de asesinatos de productores, asaltos a fincas, robo de ganado y destrucción de propiedades.
En análisis más político que económico de las medidas de Maduro, señaló que el país está a merced de un grupo que administra el poder a su propia conveniencia y somete al resto de la sociedad.
“Aquí las medidas no son económicas como tal, son medidas de control, de parte de un grupo de personas para quedarse con el poder por el poder, para ejercer el poder absoluto, totalitario”, recalcó.
 
“Nosotros lo que estamos viendo es una receta utilizada por muchos países en muchas partes del mundo a través de la historia, en la cual un grupo de personas que dominaban las armas lograron el control férreo de lo institucional”, dijo al afirmar que el control del sector comercial es el punto definitivo de todo esto después de extremar los controles sobre el sector agropecuario, industrial y bancario.
Recientes allanamientos de supermercados por parte de agentes de operaciones especiales fuertemente armados, el arresto de una docena de gerentes y las nuevas amenazas de ocupación son evidencias de cómo el gobierno extrema sus controles en una sociedad ya paralizada.
El programa de Maduro consiste en una mega devaluación del 96% en el bolívar y su sustitución por un nuevo signo monetario con cinco ceros menos; un fuerte aumento de los impuestos; un aumento general de los salarios, incluyendo elevar el mínimo en al menos 35 veces; precios de la gasolina a niveles internacionales, la fijación de nuevos precios controlados sobre bienes esenciales y más controles y cárcel para quien suba los precios.
Como medida compensatoria, Maduro ofrece pagar durante 90 días todo el diferencial de los salarios con los nuevos montos, aplicada también en el sector privado.
Pero como los ingresos petroleros se han desplomado por la merma de la producción de la estatal Petróleos de Venezuela y el país tiene cerradas las fuentes de financiamiento externo, los expertos dan por descontado que el gobierno solo podrá cumplir su promesa salarial creando más dinero, aumentando la masa monetaria que corre atrás de los bienes cada vez más escasos.
Todo esto en medio una hiperinflación que ya el Fondo Monetario Internacional proyectaba por encima del 1.000.000% para el cierre del año y de una escasez estructural de alimentos, medicinas, materias primas, maquinarias y repuestos.
También en medio de una profunda depresión económica que se extiende por cinco años y que ha pulverizado la mitad del tamaño de la que solía ser la cuarta economía más grande de América Latina y la más rica per cápita.
“El gobierno central tiene cuatro millones de empleados públicos y millones de pensionados. De la noche a la mañana les dices que les vas a subir 30 veces más de lo estaban ganando hace una semana (…) Además a los del sector privado les dices que les vas a pagar buena parte de su salario”, detalló Albornoz.
“Es decir, estás quedándote con el control de salarios del sector público y del privado, de la masa laboral, una masa a la cual se le destruyó la capacidad de compra de su salario”, observó.
El gobierno prosigue en esto “sin hacer siquiera el mínimo esfuerzo, el mínimo gesto de tratar de detener la irresponsable forma en la que se destruyó la capacidad de compra del salario y por su puesto el valor del trabajo”.
El aumento del salario mínimo decretado por Maduro eleva este indicador referencial desde el equivalente a un dólar por mes a 30 dólares en el mismo lapso, niveles considerados internacionalmente como de pobreza extrema.
El trabajo de las personas se destruyó, “no tiene ningún sentido, si con tu trabajo no puedes comprar nada, tener bienes y servicios y mejora tu calidad de vida no tiene sentido que trabajes”, señaló el experto.
Albornoz añadió que el plan de control de precios terminados no es nada aislado, pues el gobierno ya domina el comercio de los insumos, los impuestos, todas las instituciones de carácter público y político, las armas y mantiene un férreo control de la sociedad.
“Cuando tú dominas todo eso tienes un país totalmente sometido, totalmente controlado y de esto se trata estas medidas”, dijo al insistir en que el aumento salarial desproporcionado decretado de la noche a la mañana es para pulverizar la posibilidad de que el empresariado pueda pagar los salarios.
“El día que el empresario no pueda pagar los salarios, el gobierno emite más dinero inorgánico y dice ‘yo lo pago’, y punto”, señaló.
«Después que tu saques al empresariado, que saques al comercio y tengas el control total, bajas la capacidad del salario nuevamente, lo llevas a su mínima expresión y pones a todo el mundo a depender de la cajita Clap (de alimentos racionados por el partido de gobierno y vendidos con fuertes subsidios)».
 
“Todo está hilvanado, esto es un tema de control general, de control total”, dijo Albornoz.
Señaló que esta nueva arremetida oficial coincide con una mayor escasez, pues este ciclo de siembra no alcanzó a cubrir ni de lejos la superficie tradicionalmente cultivada, por lo que la cosecha que empiece entre septiembre y octubre “no va a ir más allá de tres o cuatro meses de abastecimiento ni cubrirá más allá del 25% de la necesidad que tiene el país”.
“Por supuesto, todo esto hace que la situación sea realmente compleja”, manifestó.
Cree que la oferta del gobierno de pagar los salarios en realidad entraña la intención de apoderarse de más empresas privadas en un avance de la destrucción del sector privado nacional.
Como el gobierno está pagando parte del salario, va a pedir a que le paguen con productos terminados al precio que él establezca para colocar esos productos en las bolsas Clap.
“Esa es la forma como van a controlar al empresariado nacional”, afirmó.
“Cuando el gobierno quiera sacarte del juego le va a decir a los trabajadores que no van a ganar 30 veces más, sino que los va poner a ganar 150 más. Ninguna empresa va a poder pagar y van a decir ‘no puedo más’. El gobierno va a decirle a los trabajadores que asuman las unidades de producción y san se acabó, se toman las unidades de producción».
Albornoz comentó que es “un tema histórico que ha sucedido en otras naciones”.
“Lamentablemente es un guion trágico, en el cual sometes a una población por la vía alimentaria, por los controles, a través de las armas y miles de formas que tienen este este tipo de regímenes para imponerse y controlar un país como Venezuela”, insistió.
Alertó que en los próximos meses de agudizará la escasez de alimentos porque tampoco se está cumpliendo el cronograma de siembra, mientras otros expertos alertan que las importaciones también viene en picada por la escasez de divisas y el cierre de los créditos internacionales para el gobierno de Maduro.
“Pero imaginemos que yo estoy equivocado 100 por ciento y los planes del gobierno sean con el único fin de recuperar la economía: igual aquí no va a haber alimentos para poder comprar, independientemente de la capacidad de compra del salario”, afirmó.
“El gobierno lo sabe, por eso no les interesa si realmente tienes posibilidades o no de compra, porque no va a haber nada que comprar. Ellos están apostando a que todo el mundo dependa, a que todo el mundo lo está pasando muy mal y realmente necesitan al gobierno para poder subsistir. No hay otra cosa sino un objetivo de control absoluto”, remató.
Por ahora, el programa de Maduro deja abiertas más interrogantes que respuestas. Más allá de esta mezcla improbable de medidas en direcciones opuestas, al menos está claro desde el punto de vista del discurso oficial, quién es el responsable.
«Este es mi programa de recuperación económica. Es mío. Quien ataque el programa, me está atacando a mí, a mí Nicolás Maduro Moros. Lo he hecho con mucha sabiduría, mucho conocimiento con espíritu revolucionario humanista, socialista con mi corazón chavista con mucho conocimientos, sabiduría, estrategia, tengo mucha fe en que vamos a avanzar”, dijo el presidente la noche del miércoles.]]>