Altos costos e infraestructura de carga limitan perspectivas de electrificación automotriz

Renault intentará que se extienda el plazo otorgado por la Unión Europea para el fin de los carros de combustión interna

Altos costos e infraestructura de carga limitan perspectivas de electrificación automotriz

El año 2035 está marcado en rojo en la agenda de las empresas automotrices, pues vence el plazo que la Unión Europea ha establecido para la prohibición de la circulación de vehículos de combustión interna (que usan combustibles fósiles como gasolina), pero no todas las empresas están preparadas para el cambio.

Uno de los elementos que más preocupa se centra en la capacidad de compra del ciudadano para poder adquirir un vehículo cuyo costo es considerablemente superior.

Un vehículo eléctrico puede costar entre 6.000 y 18.000 dólares más que su versión a gasolina, aunque luego vendrá un ahorro al no tener que gastar dinero en el llenado del tanque. No obstante, la inversión necesaria es considerable y preocupa al sector y a los consumidores.

Con la vista puesta en esa realidad, el vicepresidente ejecutivo de ingeniería de Renault Group, Gilles Leborgne, comentó recientemente que esa empresa busca una extensión de la prohibición: “Lucharemos para mantener vivo el híbrido después de 2034, 2035, porque -en la propuesta actual de la UE- tenemos una prohibición total de los motores de combustión interna”, declaró al medio británico Auto Express.

“Creemos que no es el enfoque correcto –la propuesta de la UE-, por lo que lucharemos para proponer una forma más fluida de hacer las cosas, para tener una proporción de híbridos hasta, yo diría, 2040”, añadió.

Renault Group cree que debería poder seguir proporcionando vehículos a gas durante la década de 2030 y más allá, ya que permitirá al fabricante de automóviles mantener sus vehículos asequibles.

El portal especializado Electrek.co considera que esta extensión es más relativa a la marca Dacia, que se asienta como la más asequible de Renault, de la cual casi todos sus vehículos todavía dependen de la combustión interna.

Y es que el 90% de los vehículos de la marca Renault deben ser totalmente eléctricos en 2030, pero Leborgne cree que Dacia solo será un 10% eléctrico para ese año.

El gran problema es lo que costará un vehículo de una marca como Dacia, que tradicionalmente atiende a sectores que no tienen una gran capacidad de compra. “Podemos llevar todas las tecnologías de Renault a Dacia sin ningún problema. Ya lo estamos haciendo; mira el (modelo) Sandero. Pero claro, por el coste del coche esperaremos hasta que sea absolutamente necesario hacerlo”, explicó.

Leborgne detalló la situación: “En primer lugar, queremos vincular la tasa de vehículos de batería que serán obligatorios a la infraestructura. Número dos, sin duda tenemos la tecnología, pero no sabemos si todavía tenemos los clientes para ella. En tercer lugar, tenemos que adaptarnos: tenemos mucha gente en nuestras fábricas; tenemos que transformar a nuestra gente, y eso llevará tiempo. No queremos tener un gran rechazo de la dirección; estamos listos para movernos por el bien del planeta”.

El tema de la infraestructura es otro de los grandes inconvenientes. El precio de la instalación de un punto de recarga para un estacionamiento comunitario puede estar por el orden de los $1.500. Además hay que instalar puntos en las vías, porque la autonomía de los autos eléctricos es limitada, aunque la investigación tecnológica ha avanzado mucho.

Como una muestra de los progresos tecnológicos en materia de autonomía, recientemente la marca Iveco informó que su modelo de bus eléctrico E-Way ha ofrecido un rendimiento récord en condiciones reales de funcionamiento, recorriendo 543 km con una sola carga eléctrica.

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