Andrés Caleca: oposición venezolana tiene que pelear aunque tenga las manos atadas

"El hecho fáctico es que estas elecciones van, han sido convocadas por el Consejo Nacional Electoral y una vez más la oposición venezolana está ante el dilema de participar en un proceso que unos consideran una farsa que legitima la dictadura y para otros una oportunidad, con todas las consecuencias que ello implique", dice este ex presidente del CNE, en entrevista con El Estímulo

Andrés Caleca: oposición venezolana tiene que pelear aunque tenga las manos atadas

El economista Andrés Caleca es una de esas voces escuchadas dentro y fuera de Venezuela por quienes buscan señales de hacia dónde va este convulsionado país y cuáles son las ventajas reales de una salida electoral a la pavorosa crisis económica, política y humanitaria que no parece tener fin.

Durante los últimos 20 años en Venezuela, el régimen chavista impuso el voto como pretendido sinónimo de democracia y de elecciones. Ahora, en este 2021 de quiebre total de la economía, crisis humanitaria  y estragos de la pandemia, hace un nuevo llamado, esta vez para renovar el 21 de noviembre los cargos de alcaldes, concejales y gobernadores.

Esas elecciones también apuntan a consolidar el poder autoritario y total del chavismo y aniquilar los vestigios que quedan de la oposición democrática.

Como asomo de una supuesta apertura, el chavismo ha concedido a la oposición dos de los cinco rectores del Consejo Nacional Electoral, el poder público que debería ser autónomo, pero que en la era chavista se ha limitado a ser un «ministerio de elecciones», arrodillado a los designios del Ejecutivo y los militares.

Este martes el CNE inició la renovación del Registro Electoral, un proceso que tiene años de retraso en un país donde hasta los muertos aparecen en las listas de votantes.

Sin instituciones sólidas

En entrevista con El Estímulo el escéptico Caleca señala que uno de los problemas de Venezuela es la falta de institucionalidad. Esto aplica no solo para llevar a cabo estas estas elecciones, sino además para resolver la crisis profunda del país.

Mientras, tanto el chavismo como la oposición sufren sus propias crisis de representatividad.

“Soy partidario de la participación de la oposición venezolana en cualquier circunstancia. Si los tiempos son agónicos para el CNE también lo son para las fuerzas políticas. Están obligados a subirse al ring con una mano amarrada, cuidado si con las dos manos amarradas”, dice Caleca.

“La oposición tiene grandes problemas: tiene casi 400 presos políticos, ¿cómo puedes pretender hacer un proceso electoral medianamente satisfactorio con 400 presos? Y los principales partidos están inhabilitados, confiscados en manos de unos traficantes de la política”, dijo al recordar que, por ejemplo, el Tribunal Supremo de Justicia acaba de ratificar la entrega del histórico partido Acción Democrática a un grupo de «alacranes» (traidores aliados al chavismo).

Además de eso, la tarjeta electoral de la Mesa de la Unidad Democrática, la plataforma electoral que llevó a la oposición a conquistar por abrumadora mayoría el parlamento en 2015, fue ilegalizada; dirigentes como Henrique Capriles, que encabeza una negociación importante con el gobierno están inhabilitados.

Todo esto amerita una negociación seria. ¿Dará tiempo para que se haga en seis meses, para que las condiciones sean aceptables?

“Está por verse y el papel de la oposición, si está dispuesta a pelear hasta el último aliento para lograr esas condiciones, si es que la oposición decide participar”, señala.

Advierte que de la división en las filas opositoras fortalece al régimen autoritario y represivo que sufre Venezuela.

El dilema de votar o no votar

“Es imposible que logres movilizar al electorado opositor, al que tienes tres años diciéndole que votar no vale la pena, si no comienzas por pelear las condiciones electorales y convencer de que debes ir. Tienen que lucharlas, pedirlas, exigirlas. La participación comienza por la lucha por las condiciones electorales y organización de su movimiento”, dice Caleca sobre el principal desafío: levantar a una población adormecida, resentida y escéptica.

En este escenario en el que unas elecciones serán un hecho consumado, en el que al gobierno no le interesa crear condiciones justas, la oposición está dividida y debilitada. Paradójicamente es ese desvalorizado mecanismo del voto lo que le queda a la oposición que sigue en el país.

“El poder de Maduro no está en juego, pero la cosa es aprovechar para mejorar esas condiciones electorales”, dice Caleca.

Mentiras piadosas

«Uno de los errores de la oposición ha sido engañar al país con su discurso, pero este es un proceso muy difícil y hay que pisar tierra», agrega.

“El chavismo tiene 20 años consolidando un país donde no hay ni sindicatos ni gremios ni condiciones electorales”.

“Si tú decides que el proceso para salir de esto es la lucha de masas, en vista de que no tienes armas, ni hay ninguna invasión extranjera, ni Venezuela es una pieza internacional importante, y además lo más fuerte es el aparato represivo del chavismo”, entonces el problema es sentarnos a proponer y alcanzar una ruta común, proclama.

Insiste en que la oposición debe entender de una vez que no hay atajos y que “solos no vamos a ninguna parte”.

Reagrupar filas

“La lucha es larga y hay que comenzar por reagrupar la oposición en una fuerza única y coordinada, con dirección única, inteligencia única para poder enfrentar una lucha larga”.

“Eso no es para este año ni para el año que viene, salvo que el régimen implosionara”, dice.

Sobre el escenario electoral, el experto explica desde el año pasado el chavismo insistentemente venía anunciando que haría en conjunto las elecciones de alcaldes y gobernadores, los dos procesos cuyos cargos son los más cercanos directamente a los electores. Para ello modificaron la Ley de Régimen Municipal, que establecía que las autoridades municipales deben elegirse de manera separada de cualquier otro nivel para garantizar la autonomía municipal.

Ya aquí hay otra violación a la Constitución y las leyes.

“Venezuela sigue entrapada en esta desinstitucionalización, en la devaluación de la institución de sufragio, ilegalidad e ilegitimidad. No terminamos de respetar la ley ni la Constitución por cierto promovida por Chávez y los propios chavistas”, señala.

Ilegalidad de facto

Caleca encabezó a finales de año 2020 un proceso voluntario para pedir al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ, el brazo judicial del chavismo) un recurso de amparo y suspender las elecciones legislativas del 6 de diciembre, de donde salió la actual Asamblea Nacional (Congreso).

Basó el argumento jurídico en que esas elecciones eran inconstitucionales porque estaban violando al menos seis artículos de la Constitución Nacional.

“Alertábamos que sobre la AN iba a pender la espada de Damocles de su ilegalidad e ilegitimidad porque fue electa violando normas constitucionales muy claras…y toda su actuación sería decretada nula de toda nulidad”, recuerda.

Pues bien, esa Asamblea nombró al actual Consejo Nacional Electoral que es el que ha convocado este proceso electoral del 21 de noviembre.

Pero “el hecho fáctico es que esa elección va y una vez más la oposición venezolana está ante el dilema de participar en estas elecciones o no”, explica.

Ciego en un tiroteo

“La oposición venezolana sigue sin tener claro qué hacer con este tema. En 2005 decidió abstenerse por las mismas razones: por considerar que era ilegítimo, que no estaban las condiciones dadas, que estábamos frente a un régimen autoritario. Y el chavismo arrasó en esa misma Asamblea Nacional. Eso fue lo que, por cierto, dio origen a estos lodos que hoy vivimos, a la historia que ya sabemos: un Tribunal Supremo de Justicia y un CNE absolutamente cooptados”.

“Lo cierto es que 15 años después estamos de nuevo en la misma disyuntiva. A veces la oposición decide participar en elecciones, como en 2015 . E inmediatamente desecha las elecciones y ahora parece que retoma de nuevo el camino electoral. Son unos bandazos tácticos que hacen que el resultado al final sea un proceso desgaste continuo», señala.

A pesar de la gestión de Maduro con 90 por ciento de rechazo, una cosa nunca vista, la oposición en todos los partidos no alcanzan a 5%, según la última encuesta Ómnibus de febrero de la firma Datanálisis, cita Caleca.

Otras encuestas le dan de ocho a nueve por ciento a los opositores organizados en partidos.

“Es un desgaste terrible que se compara al que viene sufriendo el chavismo. Lo que ocurre es que el chavismo está en Miraflores… El gobierno se desgasta pero más desgasta la falta de gobierno”.

«Un gobierno tan malo con unos niveles de desaprobación tan gigantescos sigue gobernando porque no tiene a nadie enfrente».

Única posibilidad real

Caleca coincide en que al parecer hay señales de que posiblemente el grueso de la oposición va a participar en esas elecciones.

“Pero el problema de fondo no es ese, si coyunturalmente se participa o no en una elección, sino cuál es la estrategia de la oposición”, recalca.

«Si la estrategia es claramente señalada como pacifica, constitucional, democrática, es la lucha de masas para conquistar la mayoría política en el país, entonces la participación en un proceso electoral, cualquiera que sea, es una oportunidad de oro para que se fortalezca la oposición», argumenta.

«En los regímenes autoritarios como este la actividad política está reprimida por el propio régimen autoritario, la hegemonía comunicacional, la imposibilidad de hacer proselitismo político como en los barrios de Caracas», dice señalando algo que, por obvio, a veces es ignorado.

«Un proceso electoral relaja todos esos controles. Obliga a abrir un poco la prensa, a que los candidatos se muevan por todo el país, y entonces es una oportunidad de oro para organizar a la oposición», lanzar nuevos liderazgos para e ir cara a cara con la gente a confrontar al contrario con un mensaje democrático.

«Ahora si tu estrategia no es esa de la lucha de masas sino el golpismo o la invasión extranjera o cualquier cosa de este tipo, entonces las elecciones no tienen ningún sentido».

Condiciones dudosas

Muchos analistas coinciden que las condiciones electorales en Venezuela son cuesta arriba y que no hay tiempo efectivo para llevar adelante un proceso electoral transparente, libre, con supervisión internacional y un registro actualizado de electores o un eficiente sistema automatizado de votaciones.

Caleca señala que sobre este proceso hay dos aspectos, uno técnico electoral y otro partidista.

Desde el punto de vista técnico, la organización de un proceso medianamente confiable está bastante comprometida. A pesar de que han ingresado rectores interesantes (electos violando la Constitución Nacional) a pesar de esa circunstancia, hay problemas técnicos muy complejos que en seis meses no van a poder ser resueltos seriamente.

Uno de ellos es el registro electoral, cuya actualización por cierto comienza este 1 de junio, según el Consejo Electoral.

Pero hay problemas de fondo, como la plataforma tecnológica que se quemó el año pasado.

“En qué tiempo van a poder evaluar el hardware y software. Nadie sabe las condiciones y el caso de que no sirven”, dice Caleca, al señalar que según rumores más de 40 por ciento de las máquinas no transmitieron nada al final del proceso electoral de diciembre.

“Imagina que tengan que buscar una compañía integradora… esto es de una complejidad tremenda. En una pandemia, sin ningún plan de vacunación a la vista ni posibilidad de que se detenga la pandemia”, advierte.

Hay que designar 300.000 miembros de mesa, ubicarlos, entrenarlos y movilizarlos el día de las elecciones. «No veo ninguna posibilidad por ninguna parte».

Poder hereditario

Caleca resalta algo que, por obvio, parece soslayado por muchos actores políticos.

“No olvidemos que estamos en presencia de un gobierno autoritario que tiene esa coalición dominante con una profunda vocación totalitaria”, dice.

Incluso este autoritarismo actual no le sirve y el propósito de esa izquierda aliada con el militarismo es instalar un régimen como el de Cuba y Corea del Norte en Venezuela, donde la entrega del poder absoluto sea hereditaria, advierte.

Tal como en Corea Kim Jong Il delegó el poder en su joven hijo Kim Jong-Un, en Venezuela ya está previsto que Nicolás Maduro entregue el poder algún día a su hijo «Nicolasito», Nicolás Maduro Guerra.

“Esa es la vocación real de esta izquierda estalinista atrasada enquistada en el poder en Venezuela” que quiere manejar el país como una hacienda. Eso es lo que ha hecho el militarismo desde Páez hasta hoy.

No pasarán

“Todo proceso electoral que permite y promueve el régimen chavista tiene dos objetivos: uno es dar la ilusión de democracia a su base, porque la democracia se alinea en la vocación de los venezolanos. Pero el chavismo ha ido usando estos procesos para que el enemigo se convenza de que no tiene posibilidad de disputarles el poder», dice.

“Más nunca en la historia la oposición llegara a Miraflores”, exclaman los personeros del chavismo como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino.

Por eso, insiste, la participación no es nada más ir el día de la votación. Comienza peleando las condiciones electorales.

Una tarea larga, y una montaña cuyo tamaño parece lejos de las mediciones de una oposición cortoplacista.

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