Andrés "Chola": "El Municipio Sucre está completamente abandonado"

Fogueado en la dinámica política desde sus tiempos de estudiante y luego en la gestión de Carlos Ocariz en la Alcaldía de Sucre, hoy "Chola" es el candidato de la unidad para ese municipio. Es un espacio urbano que conoce bien y para el que tiene propuestas, aunque en caso de ganar el 21 de noviembre heredaría un cúmulo importante de problemas

Andrés "Chola": "El Municipio Sucre está completamente abandonado"

Andrés «Chola» Schloeter es maracucho por nacimiento, pero petareño por elección. Su apellido -Schloeter- proveniente de la inmigración alemana en el Zulia, no es tan conocido como “Chola”, un apodo que le pusieron cuando era pequeño y que resulta más cercano para la gente. Desde el 4 de septiembre, Chola es el candidato único de la oposición para competir con José Vicente Rangel Ávalos por la Alcaldía del Municipio Sucre, en el estado Miranda.

Que sus padres llegaran a Caracas cuando él apenas tenía pocos meses de nacido, no le impidió crecer muy cerca de su abuelo materno, Fernando Chumaceiro, el primer alcalde electo de Maracaibo. Un aspecto de su vida que lo llevó a conocer tempranamente la función e importancia de la política local, en medio de un contexto histórico decisivo: el de la descentralización del poder impulsada por Carlos Andrés Pérez en 1989.

En 2007, cuando estudiaba Economía en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), fue parte de la generación estudiantil que le hizo frente a la pretensión autocrática de Hugo Chávez con la reforma constitucional y el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV). Así empezó Andrés Schloeter a participar en los tumbos de la política nacional, mientras hacía sus pasantías en la Alcaldía de Chacao, entonces en manos de Leopoldo López.

Las elecciones regionales de 2008 lo llevaron a estar cerca de Carlos Ocariz, quien despuntaba como candidato a la Alcaldía de Sucre. Ese fue su primer contacto con Petare. Un contacto que, a partir de entonces, no se perdería. Codo a codo con Ocariz, fue funcionario de su despacho y alcanzó a ser concejal entre 2013 y 2018, cuando tuvo que acompañar a José Vicente Rangel Ávalos que estaba de regreso en el Municipio Sucre.

“Me tocó pasar de ser un concejal de la gestión de Ocariz a ser un concejal de oposición a la gestión de José Vicente. Lo acompañé durante un año, con mucho respeto, a pesar de que no era de nuestro agrado. Cumplíamos con nuestro rol en aras de que el Municipio Sucre estuviera bien. Si teníamos que aprobar un crédito, lo hacíamos, pero si teníamos que levantar la voz ante cualquier atropello o injusticia, también lo hacíamos”.

Chola Sucre

—Sucre es un municipio de muchos contrastes. ¿Cuáles son las acciones básicas que ejecutará en caso de que llegue a la Alcaldía? Habla de recuperar Sucre, ¿qué significa eso aparte de volver al poder?

—Hoy el Municipio Sucre está completamente abandonado. Lo podemos ver en los servicios públicos y en cada una de las cosas que tienen que ver con la calidad de vida de nosotros como vecinos. Es el tema del agua, del gas, de los cortes eléctricos, del transporte que es insuficiente. La policía de Sucre que fue la primera policía municipal del país, por su prestigio, hoy apenas cuenta con tres patrullas operativas. Hoy los vecinos ven a un policía y casi que le temen más que a un malandro, porque las alcabalas se han convertido en una fuente de atropello.

Cuando hablamos de recuperar al Municipio Sucre es justamente recuperarlo de esa situación de abandono que ahorita existe. Creemos que la mejor manera de hacerlo es con una gestión que esté muy presente, en la calle con la gente. Necesitamos una Alcaldía que sea visible. Un alcalde que ponga la cara, su rostro. José Vicente es prácticamente inexistente ante los problemas. Nosotros, ciertamente no vamos a tener una varita mágica para llegar y el 21 de noviembre resolver todo, porque hace falta mucho esfuerzo para eso, pero creemos que una alianza entre el sector privado, el sector público y los vecinos pudiera ir resolviendo poco a poco cada uno de ellos, con especial énfasis en el tema de la seguridad y del agua.

—Con la llegada de José Vicente Rangel Ávalos la delincuencia organizada tomó fuerza en Petare. Y para muestra los enfrentamientos del año pasado. ¿Tiene pensado resolver eso? ¿Cómo atenderá lo que representa Wilexis, por ejemplo?

—Ese es un ejemplo muy claro de qué tan errados están los que dicen que no tiene sentido participar en esta elección. Esa es la diferencia que ha habido en los municipios donde los alcaldes han promovido, lamentablemente, esas mal llamadas “zonas de paz”, porque son todo menos zonas de paz. Lo que hicieron fue entregarle el poder a una mega banda de delincuentes. ¿Cuál es la diferencia entre un barrio en Petare y un barrio en el oeste de la ciudad? No hay grandes diferencias: es la misma infraestructura, la misma cultura, habitantes parecidos. Pero, ¿por qué en la Cota 905 crecieron bandas delincuenciales que azotaron a la población y en Petare esto no ocurría? Precisamente, porque en Petare había un muro de contención, había un alcalde que no creía en eso, pero que sí creía en que la policía municipal debía enfrentar al hampa. Desde que llegó José Vicente es que existe esa banda, porque antes no existía.

Ciertamente, en el pasado hubo delincuencia, pero jamás una mega banda con el poder de fuego que esta ha demostrado tener. A mí me pasó: estuve cerca del Colegio Jesús Maestro de Fe y Alegría, en la zona 10 del barrio José Félix Ribas, con dos fotógrafas francesas que estaban haciendo un reportaje, y de repente nos rodearon como 10 personas armadas con ametralladoras y radios. Algo que nunca me había pasado en Petare. Había visto la violencia de cerca, pero nunca me había pasado que un delincuente me tratara como que si él fuera el policía del lugar. Me interrogaron, les pidieron las cámaras a las fotógrafas. Nosotros nos identificamos como personas que estábamos trabajando en un comedor popular en ese colegio, y muchos de ellos conocían esa iniciativa y la respaldaban. Ese fue nuestro pase de salida, pero para mí fue sumamente desagradable. Ese día dije que teníamos que cambiar eso. No es posible que, desde el poder, desde la gestión municipal, se promuevan estas zonas de terror. Una de las cosas que queremos es buscarle una solución a ese conflicto armado.

—¿Y tiene algún plan específico para resolverlo?

—Creo que la policía municipal tiene que tener más presencia en las comunidades populares de Petare. Hoy la policía municipal brilla por su ausencia. Zonas como José Félix Ribas son prácticamente prohibidas para ellos. A raíz de lo que pasó en la Cota 905 esa situación bajó un poco, no hemos vuelto a ver un escándalo como el que pasó el año pasado. No puede haber lugares en el Municipio donde la policía tenga prohibido estar, donde exista un mandato directo de que son los delincuentes los que tienen el control de la zona.

El tema de la seguridad pasa por muchas cosas: desde el fomento de espacios públicos y deportivos hasta la generación de oportunidades. Pero también pasa por recuperar la dignidad del funcionario público y del funcionario policial. Que puedan vestir su uniforme con orgullo. Que podamos llegar a una mejor dotación de herramientas para que puedan hacer un mejor trabajo, de patrullas, de uniformes. Cada una de las herramientas que necesitan para que vuelvan a darle seguridad a los vecinos. He hablado con algunos de ellos y lo que hace falta es voluntad política y disciplina. Muchos se compran hasta sus propios uniformes, por eso es una práctica común que ellos salgan y se rebusquen en las calles del Municipio. Entonces, sí, los problemas que hoy tenemos con esa institución son por falta de voluntad política del alcalde.

—También hay que equiparlos, porque esta mega banda tiene armamentos de guerra.

—Sí, ese es un problema que hay desde que se creó la Ley de Policía Nacional: a los policías de Sucre se les quitó su armamento, el que utilizaban los cuerpos comandos, que tenían un armamento de alto calibre para poder enfrentar al crimen. Ahora la policía municipal es una policía más preventiva, que no tiene esa función, porque se la dieron a otros entes policiales. Nosotros creemos que hay que reforzar esa policía, que es más cercana, más próxima y evita que se cometa el delito con su presencia y cercanía. Ese rol preventivo hay que fortalecerlo.

—Por otro lado, en José Félix Ribas hay gente que le teme a la presencia policial. De hecho, muchos vecinos aseguran tenerle más miedo a las FAES que a los propios delincuentes. ¿Cuál sería el papel de la Alcaldía en esa situación tan compleja?

—Hay que levantar la moral de los policías. La policía está tan desprestigiada que es lógico que los vecinos les tengan miedo a los funcionarios que, en lugar de brindarle seguridad, atentan contra su estabilidad emocional y económica. Porque es así, en Petare hay más miedo a la policía que al hampa. Las FAES han sido los principales responsables de las injusticias que se han cometido en las comunidades populares de Petare. Tengo un amigo a quien lo asesinaron las FAES en El Encantado, allí en Petare sur, básicamente porque hubo una confusión. Estaban buscando a otra persona, entraron a su casa, él estaba con su esposa, con sus hijos y lamentablemente lo asesinaron de una manera muy injusta y quedó impune. Es parte de las violaciones de los derechos humanos que hay en nuestro país. Es un tema difícil, no creo que tenga una solución inmediata o rápida, pero lo he hablado con los funcionarios: hace falta que el policía vuelva a tener ese rol para el cual está creado en la sociedad. Estamos comprometidos con esa reestructuración policial, para que la gente pueda sentirse en confianza con su institución policial.

—También habla del agua. ¿Hasta dónde las competencias de la Alcaldía pueden solucionar ese problema, que es de los más profundos del barrio?

—Con el tema del agua, si bien es un problema nacional y estructural donde Hidrocapital tiene la mayor parte de la responsabilidad, creemos que a nivel local se pueden hacer muchas cosas: desde la reparación de la infraestructura del Municipio hasta el aprovechamiento de los pozos de aguas profundas. En José Félix Ribas, en la zona 9, donde está la Casa de la Cultura, hay un manantial que la gente aprovecha solo cuando no hay agua por tuberías o cuando no llueve, pero creo que podemos aprovecharlo con la construcción de un taque. Hay acciones muy puntuales que se pueden ir ejecutando a lo largo y ancho de todo el Municipio para mejorar este problema, que hoy afecta a todos por igual: desde Sebucán hasta El Winche, en Filas de Mariches.

—Todos escuchamos a Nicolás Maduro hablar nuevamente sobre la figura de los protectores, y conocemos la asfixia a la que someten a los gobiernos locales y regionales que no son del PSUV. ¿Qué le puede ofrecer al Municipio sin el apoyo económico del gobierno central?

—Eso es algo contra lo que tenemos que luchar. En nuestra Constitución existen alcaldes y gobernadores, la gente los elige. Los protectores no existen en ningún lado, esa es una irregularidad más de este régimen autocrático. Nosotros creemos que la mejor manera de enfrentar eso es defendiendo los espacios. Sería peor decir que por la amenaza de que existe un protector, vamos a entregar todo. La mejor manera de defender los espacios es ocupándolos y luchando desde ellos.

En el caso del Municipio Sucre tenemos una ventaja: el Municipio depende de su propia recaudación de impuestos y no tanto del situado constitucional. Es un Municipio con muchas industrias y comercios: las zonas industriales de Los Ruices, de La Urbina, de Filas de Mariches, de Palo Verde. Hay mucha actividad económica que lógicamente también ha mermado en los últimos años producto de la crisis, pero sigue existiendo a pesar de eso. Hay vecinos que siguen emprendiendo con negocios. Eso gracias a la autonomía que tiene el Municipio con su presupuesto, a diferencia de otros que sí dependen al cien por ciento del situado constitucional. Pueden poner un protector, pero al final los recursos que provienen del gobierno central no representan ni 5% del presupuesto municipal. Es algo importante para tenerlo en consideración.

Chola Sucre

(Fotos: Daniel Hernández)

—A Carlos Ocariz se le criticaba, desde las zonas residenciales del Municipio, que su trabajo siempre se perfilaba hacia al barrio, y en redes sociales leí comentarios similares dirigidos hacia usted. ¿Cómo planea compensar eso en la práctica?

—Creo que en el Municipio no hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. La Alcaldía debe hacer una gestión para todos por igual. En todos los rincones del Municipio hay problemas y hace falta una gestión que se avoque a resolverlos. Claro, es difícil tener equilibrio cuando uno tiene la tentación de trabajar donde hay más injusticia. A veces no se puede trabajar para todo el mundo al mismo tiempo y de la misma manera. Sin embargo, tenemos la intención de hacerlo y de tener una gestión que sea equilibrada, en cuanto a su atención en todas las zonas del Municipio, especialmente en las más vulnerables.

Hay zonas en las que realmente la ausencia de la gestión actual es total. Filas de Mariches es una parroquia muy afectada, no solo por la crisis económica, sino también por la ausencia total del Estado. Creemos que esa parroquia, así como Caucagüita y La Dolorita, deben tener una presencia activa de la gestión. Y una de las ideas que hemos pensado para que esto sea viable es descentralizar un poco la misma gestión municipal: por ejemplo, las oficinas de obras del Municipio Sucre están en La Carlota, y para llegar desde allí hasta El Winche en Mariches puedes tardarte hasta 50 minutos en carro. Imagínate un camión que tenga que ir a destapar una cañería. Si se generan oficinas parroquiales de la Alcaldía, va a ser más fácil que los vecinos no se sientan maltratados o que crean que hay privilegio hacia las élites. Que igual, si vives en El Marqués, en Los Ruices, en Macaracuay o La Urbina, te sientas tan representado como cualquier persona de Petare.

—Mencionaba a La Dolorita, Caucagüita y Filas de Mariches, parroquias que, a pesar de ser las más abandonadas y desatendidas, es donde el chavismo tiende a ganar. ¿Cómo planea revertir el apoyo de allí?

—Sí, es una cosa insólita, porque es donde más pobreza e injusticias hay. Pero para esta elección viene un gran voto castigo, un voto que José Vicente no tiene bajo el radar. Cada vez que yo hablo con esas personas me encuentro con que, a pesar de que votaron por otros candidatos del PSUV en las primarias de hace un mes, quieren un cambio porque no se sienten representados. Esta es la cuarta oportunidad en la que esta persona aspira a la Alcaldía, fue alcalde en el año 2000, es decir, hace 21 años. Fue reelecto después. Luego volvió a ser alcalde en 2017 y ahora quiere serlo de nuevo hasta 2025. Es una persona que quiere estar vinculada a la gestión por casi 25 años. No, yo creo que ya basta. En el país hace falta que las estructuras políticas se renueven, hace falta que haya alternancia en el poder. Hace falta que podamos reconstruir unas vías que nos permitan recuperar la democracia que hoy no tenemos. Por eso, para nosotros es un paso en esa dirección. Estas elecciones son un paso político que nos permitirá salir de este desastre en el que estamos.

—En caso de que Carlos Ocariz no resulte ser el candidato a la gobernación del estado Miranda, ¿estaría dispuesto a hacer campaña política con David Uzcátegui?

—Lo que la gente más demanda en las calles es que haya unidad. Es lo que todos los vecinos nos piden. La mayoría dice que quiere un cambio y que no saben cómo lograrlo, pero lo quieren. Estoy seguro de que si estamos unidos lo podremos lograr. Hay que escuchar ese mandato popular, de la gente. Debemos estar unidos. Por eso, cuando inscribimos la candidatura fue muy emocionante mostrarle a los vecinos que las distintas fuerzas políticas nos habíamos puesto de acuerdo. Hago votos para que en Miranda ocurra lo mismo. No creo que podamos recuperar la gobernación de Miranda con dos o tres candidatos de oposición.

Carlos Ocariz ha estado insistiendo para tener esa candidatura unitaria, pide que se repitan dos encuestas y que se puedan auditar. Claro, yo lo acompaño en esa propuesta y también acompaño el resultado de ese acuerdo. Si el día de mañana es Carlos Ocariz el candidato a la gobernación, por supuesto que lo acompañaré porque es mi amigo y es una persona en la que creo; pero si él no sale beneficiado de ese mecanismo, me tocará trabajar con la persona que salga de ese espacio. Espero que eso se resuelva en las próximas semanas, no solo por el bien del Municipio Sucre sino también de todo el estado Miranda.

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Todos vimos lo que ocurrió en México, los cuestionamientos al gobierno de Maduro por parte de dos mandatarios de la región y su respuesta: la invitación a debatir sobre ser o no ser un gobierno democrático. He ahí el dilema y aquí los comentarios de Carolina Jaimes Branger con algunas puntualizaciones importantes