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Ansiedad y depresión en tiempos de coronavirus: ¿cómo manejarlo?

No solo la salud física está en juego con la llegada de la pandemia por coronavirus. El confinamiento trae sus propias consecuencias en la salud mental de todos. La ansiedad y la depresión, producto de los temores, de los cambios y del distanciamiento social pueden dejar marcas en muchas personas. La psicóloga Sodely Páez conversa sobre el tema y da consejos para superarlo

Ansiedad y depresión en tiempos de coronavirus: ¿cómo manejarlo?

Usar mascarilla al salir, quedarse en casa, guardar más de un metro de distancia con cualquier persona, lavarse las manos, usar antibacterial, no tocar nada, quitarse la ropa al llegar, lavarla con agua caliente, con suerte teletrabajar o ver qué hacer en caso de quedarse sin trabajo. Reinventarse, alejarse de todos y acercarse más a los que viven contigo. Esperar la vacuna, esperar que pase, esperar no contagiarse. Todo esto genera ansiedad.

La llegada de la pandemia trastornó la vida de todos, la cambió, la detuvo, la arrojó a lugares desconocidos. Ahora se cuestiona, se duda, se teme. Es un enemigo invisible el que está enfrentando el mundo y la salud física y financiera no son las únicas que están en juego, también lo está la emocional. La psicóloga venezolana Sodely Páez lo sabe y advierte que las consecuencias a largo plazo en las psiques de los individuos pueden ser muchas.

«La sintomatología que está apareciendo abarca la depresión y todo el espectro de la ansiedad, incluso hasta el trastorno de ansiedad más avanzado que tiene que ver con los ataques de pánico. Es la primera vez que estamos viendo algo así. No se comprar con las crisis pasadas», señala la experta.

Desde la psicología, ¿qué es lo que se está observando en los pacientes?

Hemos encontrado una respuesta emocional desbordada ante algo que realmente desborda a todos. Esto implica que tenemos que reaccionar ante esto y de ninguna manera enfrentarlos solos o aislarnos. En este mundo globalizado, nos podemos comunicar a través de las pantallas. Es una herramienta idónea para usar en este momento.

Además, es la primera vez que no hay una organización de criterios. La misma Organización Mundial de la Salud ha tomado medidas contradictorias, cada líder de Estado actúa bajo su propia idiosincrasia. Se produce la cuarentena con el mal llamado confinamiento, que es una palabra que remite a situaciones de cárcel, de castigo. El aislamiento es una cosa que afecta la salud mental, pero es lo único que hasta el momento preserva la salud física. Todo esto produce ansiedad.

ansiedad

Foto: Kat Jayne / Pexels

¿Cómo una persona puede reconocer que pasa por un proceso de ansiedad?

Es importante reconocer y validar la ansiedad, porque en estos momentos se han tenido pérdidas importantes, pérdidas económicas, pérdidas laborales, pérdidas humanos. Además, nuestro país tienen fallas importantes para encontrar medicinas y eso genera ansiedad. A esta ansiedad hay que validarla y darle su lugar. Sin embargo, cuando esto se vuelve patológico, cuando paraliza a la persona y afecta su cotidianidad, cuando no permite razonar, en ese momento hay que tomar medidas importantes y acciones contundentes para abordar este tema. Es necesario pedir ayuda.

La ansiedad desbordada genera ataques de pánico. Esto nos llega de una manera incontrolable, nos domina por completo, pensamos que nos vamos a morir de un infarto o que nos vamos a volver locos. Después pasa y puede volver a repetirse en otro momento si no se trata la causa. Los ataques de pánico tienen un motivo reconocible, como la pérdida de trabajo, el posible contagio por COVID-19, pérdidas de seres queridos.

Precisamente sobre el tema de despedir a los familiares, ¿cómo hacerlo si están prohibidos los velorios o si no se puede viajar?

El proceso de despedir a nuestros muertos es necesario para poder continuar en este vida. Es muy importante hacerlo porque, en caso contrario, puede afectar la psiquis de las personas y convertirse en una melancolía o en una depresión a largo plazo. Los duelos tienen su tiempo y es necesario llorar a los seres queridos.

En este momento en el que en muchas partes no se pueden hacer los servicios funerarios, es importante realizar una despedida acompañados entre los que quedamos. Conversar sobre la persona que se fue, recordarlo. Así sea por una llamada, por una pantalla de celular, por el medio que se tenga, porque siempre la pérdida genera dolor y hay que procesarlo. El aislamiento físico no siempre tiene que ser aislamiento emocional.

¿Cómo es posible no estar aislado emocionalmente, si existe un aislamiento físico?

Un mecanismo primordial es mantener la comunicación para no sucumbir en la depresión. Esto se logra a través de la comunicación que se logra gracias a la tecnología, al internet. En un mundo globalizado casi todo el mundo puede llamar, tiene acceso a un celular o a un teléfono, al WhatsApp  o al Facebook. En los lugares en los que se permita, se pueden realizar visitas con distanciamiento social. Lo importante es saber que no está solo, que hay otros que lo apoyan.

Ya se celebran cumpleaños virtuales, encuentros virtuales, los abuelitos le cuentan cuentos a sus nietos por teléfono. El punto es mantenerse conectado.

Pero también hay otro extremo, el confinamiento también obliga a ver a la familia que vive en casa todo el día y todos los días. ¿Cómo se procesa eso?

Llevamos en promedio casi cuatro meses en cuarentena en Latinoamérica. Al principio era una novedad y muchos pensaron que era cantar en los balcones, hacer comida juntos, jugar juegos de mesa en familia, después nos dimos cuenta que había que respetar los límites.

cuarentena

Foto: Nandhu Kumar / Pexels

Es necesario ser ingeniosos y creativos a la hora de introducir cambios nuevos. Para un papá es complicado tener a un niño demandante en la casa todo el tiempo. En el caso de los adolescentes se la pasan encerrados en su cuarto con el celular y los papás intentan que no lo hagan, pero con esto ellos están intentando entrar en contacto con sus pares, así sea de forma virtual.

De hecho, esto va más allá. Se ha desarrollado un concepto nuevo que es el síndrome «la cabaña» que señala que después de esto muchos no van a querer salir de casa. Sin embargo, ahora estamos en casa trabajando y ni siquiera nos vestimos para el trabajo. Tenemos los mundos superpuestos y tenemos que encontrar la manera de separarlos.

¿Qué pasa si no se separan? Hay una tendencia a que el teletrabajo se mantenga incluso después de la pandemia

El intercambio social es necesario, el intercambio físico, de piel. La piel es la frontera con el otro, lo que nos contiene, lo que nos diferencia del otro, pero también lo que nos asemeja. Hay procesos que entran en juego pero en algunos organismos se está combinando el tiempo en casa y el tiempo laboral. Lo más probable es que sea mixto, porque todo en casa no es posible.

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Pedir ayuda si se necesita es importante para evitar problemas como la depresión y ansiedad. Las opciones en línea son muchas. La psicólogo Sodely Paéz trabaja con Psicodiáspora, Tu terapia en línea y con la Sociedad Psicoanalítica de Caracas. Incluso, hay sesiones gratuitas para quienes lo necesiten.

Para más información pueden entrar a las redes sociales de estos organismos.

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