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Automisa: la respuesta de curas venezolanos a cuarentena por el coronavirus

Inspirados por los autocines, los sacerdotes del santuario de Nuestra Señora de Coromoto, en el oeste de Caracas, oficiaron la primera "automisa" de la que se tenga noticia en Venezuela. Solo un puñado de feligreses, a bordo de 30 vehículos, asistieron a la liturgia. La idea es que esta iniciativa se extienda a otros templos con mayor espacio, en las semanas de flexibilización de la cuarentena por el coronavirus.

Automisa: la respuesta de curas venezolanos a cuarentena por el coronavirus

Desde el Santuario Nuestra Señora de la Coromoto, ubicado en la parroquia El Paraíso de Caracas, llevaron a cabo la primera «automisa», en el estacionamiento del templo religioso, en donde los feligreses escucharon el sermón y los cánticos, desde dentro de sus vehículos, bajo estrictas medidas de prevención para evitar el contagio de COVID-19.

Sin mucha publicidad, sin dar a conocer la idea por los medios de comunicación y cumpliendo una serie de normas higiénicas, para la prevención de contagios del coronavirus, el pasado domingo 16 de agosto en la mañana fue oficiada esta primera automisa, con la idea de que este formato pueda ser repetido durante los días de flexibilización de la cuarentena en Caracas.

La novedosa idea de ofrecer la misa católica bajo esta modalidad parece estar inspirada en la práctica de los autocines, que tras varias décadas regresaron a Caracas el pasado 3 de julio en una única función, por problemas operativos y de permisos municipales.

Sacerdotes de la iglesia de la Coromoto consagran la eucaristía, en la misa especial de este domingo 16 de agosto, donde los feligreses los acompañaron a bordo de sus vehículos. (Foto:Cortesía @ArquiCaracas).

Sin embargo, las autoridades del gobierno de Nicolás Maduro, el pasado 13 de junio, cuando dieron a conocer una nueva etapa de flexibilización con la incorporación de 14 nuevos sectores, para reactivar la economía. Los autocines tenían la autorización de funcionar desde las 7 pm hasta las 11 pm, cumpliendo con las normas de higiene para prevenir la expansión de covid-19.

Aunque los actos religiosos no fueron considerados un sector prioritario para la actividad económica y no ha sido considerado necesario incluirlo en las distintas fases de flexibilización, los sacerdotes del Santuario de Nuestra señora de Coromoto sí consideran la actividad importante para ayudar a los feligreses a mantener su contacto con su fe cristiana, por lo cual desarrollan el concepto de la automisa.

La cadena de cines Cinex, fue la empresa que promovió el retorno de los autocines en Venezuela, en plena pandemia del covid-19, para lo cual  estableció una serie de normas que los interesados en acudir a las funciones debían cumplir.

Entre estar normas destacaban las siguientes:

Asistencia de un máximo de cuatro personas por vehículo, prohibido el paso de motocicletas o bicicletas, uso obligatorio de mascarilla y cumplimiento de las normas de higiene y seguridad.

También se indicaba que los carros pequeños deberán ubicarse delante del complejo, mientras que las camionetas se estacionarían atrás para así garantizar la visibilidad de los usuarios, a los cuales no se les permitía estar fuera de los vehículos y tampoco interactuar con otras personas.

Iglesia de Nuestra Señora de Coromoto, en El Paraíso, Caracas. Permanece cerrada como los demás templos católicos. (Foto: El Estímulo)

Bendición con normativa

La información sobre el oficio de la primera automisa en el santuario de Nuestra Señora de Coromoto fue divulgada a través de las redes sociales de la Arquidiócesis de Caracas, en donde se dieron a conocer los detalles y normativas que los feligreses debieron cumplir, para asistir al evento religioso y para recibir la comunión y la bendición.

Las normas de asistencia son similares a las que se debían cumplir en los autocines.

El estacionamiento de la iglesia fue habilitado para 30 carros, que deben mantener una distancia de dos metros entre cada vehículo.

Las camionetas grandes, deben estacionarse en la parte de atrás y los carros pequeños adelante, para que todos tengan oportunidad de ver la misa, que se logra escuchar gracias a unas cornetas que se colocan de cada lado del altar habilitado en la puerta del templo y presidido por una imagen de la Virgen de Coromoto.

Todos los asistentes deben usar de forma obligatoria la mascarilla, no podrán bajarse de los carros y tampoco interactuar con otros feligreses, durante todo el acto religioso, por lo que queda eliminado el abrazo de la paz y la recolecta de la limosna.

La comunión será impartida por los ministros auto por auto.

En esta primera misa, se le entregó los pases a los feligreses que continuamente acuden a la iglesia y se conocía que tenía vehículos. Pero de organizarse otro encuentro, los interesados deberán pasar por el despacho parroquial los días martes y miércoles, en un horario comprendido de 9 am a 2pm.

Solo se organizarán las misas, en semana de flexibilización autorizadas.

Tras enterarse a través de las redes sociales, la señora Ana Navas, habitante de la parroquia El Paraíso, se dirigió el martes a las 9 de la mañana a la sede del despacho parroquial del Santuario de Nuestra Señora de Coromoto, en busca de un pase para la próxima misa.

“Pero el despacho parroquial no estaba funcionando, le pregunté a uno de los sacerdotes que caminaba por el estacionamiento y me dijo que la misa que se había realizado era una prueba piloto, que estaban esperando los permisos de las autoridades del Gobierno y de la Conferencia Episcopal”, dijo Navas.

Feligreses en el estacionamiento de la iglesia de Nuestra Señora de Coromoto, en El Paraíso, oeste de Caracas, el domingo 16 de agosto. (Foto: Cortesía @ArquiCaracas) .

Igualmente, el padre le señaló que la idea era que en otras iglesias, en donde cuenten con iguales espacios de estacionamientos, también se animen y pongan en práctica la idea la automisa, pues los 30 cupos que pueden ofrecen en esta iglesia ubicada en El Paraíso, son muy pocos para toda Caracas.

“También me dijo, que era necesario esperar se permitiera nuevamente la semana de flexibilización, para poder organizar una nueva misa en el estacionamiento y que estuviera pendiente de las informaciones que fueran publicadas en las redes sociales”, señaló la señora Ana.

Conectados en pandemia

Las autoridades de la Conferencia Episcopal Venezolana, CEV, informaron el pasado 15 de marzo de la suspensión de las misas en las iglesias, respetando el decreto de cuarentena emanado desde el gobierno central, siendo las únicas excepciones las exequias y la unción de los enfermos.

Sin embargo, la CEV, adaptándose a la nueva realidad y conociendo la importancia de mantener el contacto con la feligresía, activo la metodología de misas transmitidas por televisión y redes sociales.

Además, ha preparado un protocolo con una serie de normas que serían aplicadas en caso que en medio de la flexibilización se permitiera reabrir los templos y realizar misas.

Entre las normativas propuestas se encuentran:

El uso de tapaboca o mascarilla será un requisito obligatorio para entrar a los templos y a los feligreses se les ofrecerá gel antibacterial para la higiene de las manos.

Las entradas y salidas de las iglesias se mantendrán abiertas, para evitar que las personas puedan tocarlas.

También aseguran que distribuirán los asientos para que se mantengan la distancia social recomendada de un metro y medio, además que solo se permitirá usar el 50% de la capacidad del templo.

Las pilas de agua bendita permanecerán vacías y no se podrán tocar las imágenes de los santos.

Los niños solo podrán asistir acompañados de sus padres, con quienes deberán sentarse y piden a los feligreses que presenten algún malestar físico, mantenerse en sus hogares y orar desde allí para resguardar su salud y la de los demás.

En las normativas durante la pandemia, también queda suspendido el uso de hojas para los cantos y lecturas en las misas.

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