Baltazar Porras, el "diablo" del chavismo que recibió la franquicia del cielo

Baltazar Porras tiene doble razón para celebrar. Cumple este lunes 72 años y hace pocas horas fue designado como nuevo obispo de Venezuela, en momentos que la Iglesia Católica está llamada a jugar un rol mediador en la peor crisis que enfrenta el país en su historia reciente.

Baltazar Porras, el "diablo" del chavismo que recibió la franquicia del cielo

A Porras le han llovido las felicitaciones desde diferentes sectores. A esa hora, desconoce si el gobierno lo haya hecho, según declaraciones que ofreció esta mañana al Circuito Éxitos. Y lo más seguro es que nunca lo haga, toda vez que Hugo Chávez acusó al nuevo cardenal de haber sido un «diablo con sotana» por sus críticas contra la revolución bolivariana. Chávez y Porras nunca disimularon sus diferencias públicas. Ambos reflejaron las agrias relaciones que mantiene la Iglesia con Miraflores en los últimos 17 años.

Porras, el sexto venezolano que alcanza el rango de cardenal, es un demonio suelto para el chavismo. Desde la campaña por la aprobación de la Constitución de 1999, que Chávez impulsó en su carrera para cambiar el modelo político, el religioso se ha mostrado como uno de los más enconados críticos del actual régimen.

En 2012, como secretario general de la Conferencia Episcopal, jugó un activo rol en el golpe de Estado fugaz contra Chávez: lo acompañó en su entrega a los generales golpistas en la noche del 11 de abril. Los detalles de ese momento todavía se desconocen públicamente, pero se dice que Porras vio al jefe de la revolución llorar desconsolado con su salida abrupta del poder.

A Porras también se le vio andando por los pasillos de Miraflores el 12 de abril cuando el empresario Pedro Carmona había asumido la presidencia, de lo que quedó constancia en un decreto firmado por el fallecido cardenal José Ignacio Velasco. Por cierto, Chávez insultó la memoria del obispo con la frase «nos vemos en el infierno».

Tras el golpe de Estado, las relaciones entre el chavismo y los jerarcas de la iglesia católica han sido de tensión. En especial con Porras. En 2007, el clérigo comparó a Chávez con Hitler y Mussolini tras ordenar el cierre del canal privado RCTV. El chavismo, por su lado, insiste en calificarlo de «golpista» y de promover la violencia con sus declaraciones.

Las críticas de Porras al gobierno no cesaron cuando el religioso fue nombrado como Arzobispo de Mérida. Nunca ha desaprovechado sus intervenciones públicas para denunciar la situación con los presos políticos y las consecuencias que genera entre la población la escasez de la comida y las medicinas.

Con la llegada de Maduro al poder Porras se mantiene en el camino de la crítica. Su posición a favor del referendo revocatorio y denuncias en contra del trato a los opositores, causó molestias entre la jefatura del chavismo. Ahora Porras fue ascendido dentro de la escala jerárquica católica. El próximo 19 de noviembre, el purpurado caraqueño con doctorado en Teología, asumirá el cargo en medio de la expectativa por la mediación que podría brindar el papa Francisco en un diálogo entre el chavismo y la oposición.

Desde ya, el nuevo cardenal de la religión que representa el 85% de la población venezolana según datos oficiales,  descarta asumir la conducción de la eventual mediación. Se limita a calificar de «bendición» su nueva tarea y asegura que su designación responde al «profundo amor» que tiene Francisco hacia los venezolanos.