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Alejandra Schrader, venezolana de corazón

Alejandra Schrader nació en Chicago, Estados Unidos en el año 1978, pero fue criada en Caracas, Venezuela. Creció en un hogar venezolano de clase media y tradicional con sus padres, hermanas y “con una familia grande y muy unida”

Schrader cuenta que muchos de sus recuerdos de infancia vienen de cocinar con su mamá cuando preparaban comidas para las reuniones familiares. Desde muy pequeña, le gustaba ayudar en la cocina y aprender las recetas familiares de su mamá y ‘Mamaita’, su abuela.
Alejandra participó en la segunda edición de MasterChef en Estados Unidos y logró una buena posición dentro de la competencia. Gracias a su talento ha logrado crecer en el área gastronómica, participado en diferentes programas de televisión, escribió un libro y comparte recetas en su blog y página web www.alejandraschrader.com/.
Naciste en Estados Unidos y luego te criaste en Venezuela, pero ¿Por qué ese cambio?
Nacer en los Estados Unidos fue realmente una casualidad. Mi papá, Argenis Zamora Escalona, ingeniero venezolano, trabajaba para PDVSA. Al igual que muchos otros venezolanos a mediados de los años 70 y en víspera de la nacionalización de la empresa petrolera en Venezuela, mi papá fue enviado para recibir entrenamiento especial en los Estados Unidos, en Chicago, IL. Ya con una familia establecida —con mi mamá, Gladys Salazar de Zamora y mis hermanas Sorina e Hipzahy— decidieron regresar y durante ese tiempo llegué yo. Una vez que sus estudios finalizaron, regresaron por lo que desde los dos años de edad mi hogar estaba en la urbanización Santa Mónica, en Caracas.
Para quienes no conocen tu trayectoria y no saben que eres arquitecto ¿cómo fue que decidiste dar ese paso hacía la gastronomía?
Mi trayectoria en arquitectura comienza en la Universidad Central de Venezuela. Debido a dificultades económicas y un ambiente político que ya se notaba sombrío, decidí tomar el riesgo de venirme sola y con poco dinero a los Estados Unidos y terminar mi carrera aquí. Después de mucho trabajo me gradúe de arquitecto en el Southern California Institute of Architecture, una de las 10 mejores escuelas de arquitectura en el país, donde recibí honores por ser la primera en mi clase y tener  las mayores calificaciones de toda la promoción.
Después me otorgaron una beca para ir la Universidad de Michigan, Ann Arbor, en donde obtuve una Maestría en Planificación Urbana. Mi carrera en Desarrollo de Bienes Raíces iba viento en popa cuando la economía en los Estados Unidos se vino abajo alrededor del año 2010. Traté de mantenerme a flote, pero finalmente perdí mi trabajo y estuve desempleada por casi dos años.
Ahí fue cuando me llegaron muchos mensajes de amistades animándome a que participara en un show de televisión llamado MasterChef, para cocineros amateurs. Mi esposo también me dijo que probara a ver, que él me apoyaba. Y lo hice. Sin tener ningún tipo de entrenamiento formal en las artes culinarias, embarqué en esta aventura. Eso sí, tenía toda la sazón de la comida venezolana que había aprendido desde muy pequeña en casa con mi mamá y Mamaíta, mi abuela.
ASchrader-Lifestyle
¿Se mezclan tus dos profesiones?
De alguna manera a través del factor “diseño”. El arquitecto tiene esa facilidad de analizar espacios y entender la relación entre forma y función. Como chef, tengo que preocuparme por la apariencia del platillo tanto como su sabor y definitivamente me ayuda tener experiencia como diseñadora.
Lograr entre más de 30 mil audiciones quedar entre los seleccionados para participar en MasterChef, fue una hazaña enorme, ¿qué te motivó para audicionar y luego dar todo lo que tienes?
Como dicen en mi casa, no hay mejor motivación que la necesidad. Cuando decidí audicionar para MasterChef ya llevaba casi dos años desempleada y encarando una economía por el piso. Tenía una maestría y no podía conseguir trabajo ni siquiera de barista sirviendo café. También tenía una deuda grandísima así que cuando me enteré que el ganador del show recibiría $250,000 sabía que tenía que hacerlo.
Más allá de la valiosa experiencia de participar, ¿hubo algún cambio en ti luego de participar?
Hubo muchísimos cambios a nivel personal y profesional. La experiencia fue difícil y me ayudó a aprender mucho acerca de mí misma. Tuve que enfrentar retos bien difíciles y estar separada de mi familia por más de dos meses en medio de un ambiente competitivo y lleno de ansiedad. Estaba literalmente “secuestrada” y no tenía acceso a correos electrónicos, mucho menos a mi celular. Así que durante este tiempo me tocó recordar los valores y principios que aprendí en casa—la fuerza de voluntad y la entereza; ese siempre fue mi escudo-.
Haber participado en el show me presentó una especie de trampolín para comenzar esta nueva carrera en el mundo culinario. Fui nombrada “fan favorite” (la preferida de los fanáticos) y desde entonces, afortunadamente, las oportunidades siguen llegando.
Has trabajado en eventos importantes como el festival “Sabores de Chicago” y al lado de reconocidos chefs internacionales como Ricardo Zarate de Picca y Mo-Chica, ¿cuál ha sido el aporte que le han dado a tu cocina?
Valoro mucho haber trabajado con un chef Latino (peruano) renombrado como Ricardo Zarate. Tuve la oportunidad de hacer un stage (similar a una pasantía) en uno de sus restaurantes, lo cual me permitió aprender muchísimo, no solo de su estilo culinario sino acerca de ingredientes autóctonos a la región—desde peces del Amazonas hasta ajíes, legumbres, y frutas.
Durante cuatro años consecutivos he sido invitada a participar en el festival “Sabor de Chicago” (Taste of Chicago), considerado el evento culinario más grande del mundo (2 a 3 millones de personas asisten a este festival todos los años). He podido llevar los sabores de mi tierra a este festival. Y este año preparé una arepa con una carne a la parrilla y guasacaca.
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En tus giras por Estados Unidos ¿qué te han dicho de las arepas?
La arepa roba los corazones por doquier. Algo tan “exótico” para la mayoría de las personas en EEUU se hace aún más atractivo por el hecho de ser libre de gluten. Por ende, se presenta como un alimento más saludable y una opción para personas celíacas que tratan de evitar muchos carbohidratos o simplemente tratan de comer mejor.
La reina pepiada al igual que la arepa de carne mechada se han convertido en uno de mis platillos más pedidos. Es un orgullo para mi dar a conocer los sabores de mi amada Venezuela y la sazón que heredé de mi mamá y abuela.
¿Podría decir que eres una embajadora de la arepa venezolana en Estados Unidos y el mundo?, ¿qué es lo que más te gusta de las arepas?.
Humildemente, me encantaría tener ese título «la embajadora de la arepa» y llevar ese mensaje alrededor del planeta. Pero realmente se que somos muchos cocineros alrededor del mundo los que intentamos dar a conocer a nuestra deliciosa Reina. Por ahora, tomo la responsabilidad de promover nuestro platillo.
Una de las características que más me gusta de la arepa es lo crocante que puede ser en su exterior. Aunque la “masita” suave del interior de la arepa siempre me recuerda a mi infancia; me encantaba mezclarla con mantequilla y queso rallado con un tenedor. La arepa es probablemente una de mis comidas más confortantes.
Gracias a la versatilidad de la arepa es posible comerla con cualquier relleno, ¿cuál ha sido el menos común con el que las has preparado?
¡La arepa es tan versátil que una vez la rellené con búfalo y un salsa de perejil con cebollín y supo a gloria!
La arepa es un símbolo para cualquier venezolano, dentro y fuera del país es un orgullo y un motivo de tener cerca las tradiciones y la cultura, ¿es Alejandra adicta a las arepas? ¿con qué frecuencia las comes?
¡En mi casa se come arepa religiosamente! Yo soy una eterna adicta y a mi esposo le fascina. También me encanta hacer bollitos y bollos pelones.
AlejandraSchrader
 
¿En qué consisten exactamente los proyectos en los que trabajas en eventos especiales así como demostraciones de cocina en el área de la caridad así como dar soporte a diferentes organizaciones?
Soy embajadora de una organización internacional sin fines de lucro llamada Oxfam. Con ellos, he tenido la oportunidad de trabajar en proyectos de caridad y también de viajar fuera de los Estados Unidos para ayudar a promover la labor de productores pequeños que usan sistemas de agricultura sostenibles.
Hace dos años viajé con Oxfam a Perú y participé en Mistura —el festival culinario más grande la región Suramericana-. Ayudé a promover la campaña CRECE, que intenta educar a la gente en cuanto al fallido sistema alimentario y terminar la hambruna mundial. He tenido la oportunidad de visitar comedores públicos en humildes barrios los cuales se benefician directamente del trabajo de Oxfam y sus campañas.
Frecuento centros familiares alrededor de Los Ángeles donde doy clases a niños, jóvenes, adultos y ancianos. Me gusta hablar de la importancia de alimentarse de forma saludable, en especial a la comunidad latina. Trabajo con niños y jóvenes de bajos recursos y con problemas de adicción o violencia; les enseño a cocinar y les doy un ‘arma’ diferente para la vida. Es increíble ver como alguien se puede apasionar con algo como cocinar y cambiar su vida.
¿Cuáles son los proyectos que tienes próximamente?
¡Estoy trabajando en muchos proyectos! Desde un show de televisión hasta mi propio libro de cocina, aparte de expandir mi línea de especias (que ya está a la venta en una de las cadenas de supermercados de más calidad en los EEUU).
¿Extrañas Venezuela?
La extraño inmensamente. Mi mamá y la mayoría de mi familia aún viven ahí y es difícil tenerlos tan lejos. Dada la situación e inseguridad, ya no voy tanto como solía ir; aunque este año tuve la oportunidad de viajar a Caracas y pasar unos días con mi familia. Siempre, siempre la extrañaré.
¿Algún mensaje para los venezolanos?
Vamos a retomar las riendas de nuestra ‘paleta culinaria’. Explorar nuevas recetas hasta dar a conocer los sabores de la deliciosa comida venezolana. Que se sienta orgullo por esa sazón que nos caracteriza. Celebremos la arepas y las cachapas, los bollos y las hallacas, el asado negro, el pastel de chucho, y tantos platillos más. Consumamos más alimentos naturales que vengan de la tierra o del mar y traigan a sus cocinas vegetales y frutas frescas. ¡No solo ayuda a comer más saludable, sino también da la oportunidad de probar algo nuevo en la cocina!

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