Crónicas de alimentación y resiliencia

El funche: El manjar de la abuela para tiempos de crisis

El funche era una comida muy típica en Venezuela aunque hoy la conocemos muy pocos. Sin embargo, es una excelente oportunidad para nutrirse en tiempos de crisis  El funche es una comida hecha de harina de maíz hervida, con origen de Italia y también muy típica de Austria, sur de Francia y Suiza. También es muy consumida en Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile, Brasil, Perú, Venezuela y Cuba.   El funche llega a Venezuela con la migración de africanos y a medida que fue pasando el tiempo se fue adaptando a las necesidades de cada cual. “En épocas pasadas fue una alimentación muy característica de las poblaciones pobres”, explica Maritza Landaeta, nutricionista y directiva de Fundación Bengoa. Anteriormente, el funche era preparado con manteca de animales y coco pero en los años 50 se empezaron a utilizar otras grasas como el aceite vegetal. Puede prepararse con aliños o carnes para mejorar el componente nutritivo. Económico y nutritivo El funche es un plato realmente económico y que puede prepararse de diferentes formas, sobre todo ante la actual situación del país donde conseguir los alimentos básicos es difícil y costoso y se hace obligatorio buscar otras alternativas. “En Venezuela los platos preparados con maíz son muy económicos y se pueden hacer distintas preparaciones según los gustos de cada persona”, expresa Landaeta. La polenta o funche, como se conoce más en Venezuela, ha sido incorporado a los guisos. El más conocido se hace con pollo. En el Oriente y Occidente del país también lo preparan con sardinas. Es un alimento que tiene muchas calorías (cada 10 gramos son 900 calorías), grasas y fibra que es aportada por la harina de maíz. “Ante la crisis es válido hacer uso del funche porque nos ofrece los nutrientes que las personas no están consumiendo durante el día a día. Es un plato realmente recomendado para niños, adultos y personas mayores”, comparte Nixa Martínez, Presidente del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Venezuela.  Recetas fáciles   El funche venezolano es una receta que en Bienmesabe hemos decidido rescatar de la cajita de los recuerdos, ya que aunque en su momento fue un ingrediente muy importante en los platos venezolanos, desde hace largo tiempo su fama ha ido desapareciendo. El funche típico de Venezuela es un pastel horneado hecho a base de maíz, relleno de guiso de alguna carne, pollo, pescado o cochino. También se pueden combinar las proteínas a usar. Funche criollo funche criollo   (Foto: Cortesía de Cocina a tu estilo) Ingredientes 

Las comidas de despedida en Venezuela

Panquecas para Sebastián, Antonia dice que ya no quiere guardar más la línea y quiere unas arepitas de chicharrón con ajicero de leche. Ana Lucía dice: “Tío me da igual, hazme cualquier cosa”, pero yo sé que delira por las arepitas dulces de anís, y al compadre lo mato con lo mismo de Antonia. Un juguito de guanábana bien frío y café

Jefas de cocina: las que libran las batallas en las hornillas

Con el relato y las imágenes, ella me condujo hasta los fogones de las mujeres de su pueblo donde se inmiscuyó para saber cómo estaban capeando este temporal de escasez que vivimos. Ahí sufren. Volvieron al conuco, apelaron a la tradición y preguntaron a las más sabias recetas locales olvidadas, pertenecientes a pasados difícilesAhora inventan nuevas comidas, sustituyen ingredientes; a falta de grasas usan el vapor y las brasas, y abandonaron los aderezos industriales para quedarse con las hierbas. Ahí no solo sufren, también aprenden. Se reconciliaron con los tubérculos de su tierra antes ignorados por su impúdica abundancia y ahora comodines para todas las comidas. En la mesa redujeron las raciones así como la frecuencia. Libran duras batallas con los vegetales y hortalizas. No todos son bienvenidos y pocos con comprendidos. Sufren, aprenden, siguen adelante. A ellas las llamó “jefas de cocina”.

Mi mesa está vacía

Años noventa, el comienzo del siglo XXI, el boom tecnológico, el mar de información que nos brinda internet, la globalización en todo su apogeo; un período de grandes cambios y procesos culturales que abrieron campo a nuevos modelos de preparación, cocción y elaboración de platos Como bien es sabido, a finales de esa década se inició un proceso político, social y económico que, para ese momento, implicó una visión innovadora, atrayente, diferente, que idealizaba una nueva Venezuela, y para un pueblo con grandes déficit -desempleo, inflación y otros fenómenos sociales que afectaban la vida cotidiana-, renovaba sus deseos de cambio y de aceptación.

Reflexiones en los mordiscos de mi hamburguesa

Son las 2:00 PM de un sábado cualquiera. Ustedes decidan si quieren aderezar la historia con una marcha o concentración. Este lugar o, mejor dicho, esta burbuja, pareciera ser indiferente a lo que ocurre afuera Llegamos bajo el placer de disfrutar una deliciosa hamburguesa, quizás una de las mejores que nos hayamos comido. Sabíamos que gastaríamos una pequeña fortuna con la que nos podríamos alimentar durante una semana pero, aún así, decidimos hacerlo pues consideramos que esto forma parte de los pequeños placeres que estos tiempos ameritan para apaciguar todo lo demás. ¡Total! Somos dos adultos, no hay niños de por medio a quienes alimentar ni vestir, no hay colegio que pagar.

Sopa de cebollas en un suspiro, un aliento

Hay sabores y sazones con las que te identificas, te marcan y perduran en el tiempo. Ejemplo de ello es la sopa de cebollas que preparaba mi tía Adela  Desde muy pequeño, recuerdo a mi tía Adela y a mi abuela Carmen –que no eran ni tía ni abuela, pero siempre las quisimos así, compartieron gran parte de sus vidas en infinidad de días y semanas, cuidándonos, alcahueteándonos, enseñándonos, jugando, haiendo trucos de magia con sus manos, en la ingenua ilusión de quitarnos la nariz, perder el olfato. Ellas, fueron grandes señoras rodeadas de un grupo de nada más y nada menos que 26 muchachines.

Una compra hogareña de alimentos en la urbe insurrecta

Sábado a media mañana: para parte de los caraqueños es momento de protesta en la calle, otros tenemos la urgencia de adquirir víveres haciendo milagros con los escasos recursos disponibles, así que una alternativa -si se puede llegar hasta allí- es el Mercado Mayor de Coche, donde quizás haya posibilidades de precio y variedad de oferta inaccesibles en la mayor parte de esta ciudad que, en materia de abastecimiento, vive un clima que se aproxima a lo que se supone padece una plaza sitiada La falta de lugares donde estacionar con seguridad, impone recurrir al transporte público. El Metro es opción, ya que vivo en la ruta de la Línea 3, donde las estaciones no se ven tan afectadas por el lock-out aplicado a 30 de ellas.