Memoria gustativa

Fuentes de soda: con ellas se fue el banana split

La idiosincrasia del american way of life se refleja con autenticidad en los prehistóricos Picapiedras cuando Pedro, manejando su troncomóvil en compañía de Vilma, Pablo y Betty, llega a un auténtico drive-in y pide un costillar de brontosaurio. Sin lugar a dudas, era la fuente de soda en tiempos del Pleistoceno

El Gran Café, nido de la vanguardia caraqueña

Lugar obligado de encuentros de todo tipo, corazón de la vida bohemia caraqueña, terraza panorámica para “ver -a todo el mundo- y dejarse ver”, peña literaria, improvisada oficina al aire libre, encuentro de intelectuales y de los que no lo eran, espacio para citas non santas, rincón de desempleados, una de las sedes de la República del Este, todo eso y lo que la fértil imaginación del lector pueda abarcar, era la vida que ofrecía a sus habituales y eternos contertulios el siempre recordado Gran Café de Sabana Grande y su hermano el Piccolo Café, que estaba a escasos 50 metros, en la entrada de las Galerías Bolívar

Caracas y su Riviera caribeña

Aunque el Ávila separa a Caracas del mar, esta ciudad  tiene su propia playa, la cual vivió una época de verdadero esplendor, con una actividad como pocas en el país, donde se dieron cita celebridades internacionales en hoteles y marinas privadas con lujosos yates de diferentes calados, se celebraron concursos de belleza donde surgieron misses que triunfaron universalmente, se presentaron artistas de renombre y fama internacional, movimientos hippies llenaron sus riberas de jóvenes que pregonaban peace and love en gigantescos conciertos de rock y ofrecía una gastronomía variada, abundante, de altísima factura y servida impecablemente donde no faltaban los exquisitos pargos, meros, carites y róbalos acompañados de primos foráneos como el lenguado y el bacalao, y cuando era permitida, aparecía la delicada e insípida, pero costosa langosta

La Belle Epoque convivió con la modernidad

Una ciudad en constante destrucción, que ha abandonado para siempre los elementos fundamentales para ser recordada, bien sea en arquitectura, paisajismo, costumbres, lugares, es una ciudad sin recuerdos, donde sus habitantes pierden el rumbo sin saber porqué, lo que hace que la memoria, lo poco o mucho que pueda conseguirse en archivos, libros, testimonios, fotos o videos tome importancia capital para reconstruir las vivencias de sus ciudadanos “ese algo” de lo que alguna vez se tuvo o fuimos Uno de los lugares de Caracas que conserva parte de su época de gloria es Colinas de Bello Monte.

Le Drugstore, el espíritu caraqueño de los 70

Perros calientes de un metro, cervezas gigantes, sándwiches de exóticas mezclas, helados pantagruélicos, lingotes de chocolate y exquisitas crepes condensan el alma gastronómica de lo que fue la meca de la juventud y la moda caraqueña de los años 70 y 80: Le Drugstore levantó su santamaría, de fina trama en hierro, el 14 de diciembre de 1970 en el Centro Comercial Chacaíto

El irrepetible Aventino

Al ponerme manos a la obra no dudé cuál sería el primer restaurante que debía reseñar. No solo escogí el de mejor comida francesa, sino donde también se originaron historias y leyendas urbanas gracias a una clientela, que en aquel entonces estaba en el ten top de los acontecimientos. No era perfecta, sino noticiosa, elegante y mundana