Chez Wong, una dinastía que narra su historia en la cocina

En una ciudad como Caracas, donde la mayoría de los restaurantes son medianamente efímeros, que alguno logre mantenerse durante 27 años con la misma calidad desde que abrió sus puertas, y si a esto se agrega que tres generaciones de la misma familia está al frente del negocio, es toda una hazaña, en esta oportunidad lograda por Chez Wong Yuman Ley Wong, el fundador; Yuman Ley Araya, el hijo; y Yuman Ley Useche el tercero en la línea de sucesión, llevan en sus genes el amor por la cocina aunque sus títulos universitarios se refieran a otras disciplinas: Economía, Ingeniería Electrónica y Administración de Empresas respectivamente, pero al conversar con ellos transmiten pura pasión, compromiso y honestidad por la auténtica gastronomía china que día a día ofrecen a sus fieles comensales y a quienes llegan para estrenar sus paladares en estos sabores, primerizos que regresarán al quedar sorprendidos por la calidad y excelencia culinaria, el eficiente servicio y una decoración despojada de toda obviedad que recuerde a la legendaria China.

Chez Wong, una dinastía que narra su historia en la cocina

Allí no hay dragones ni paredes rojas con dorados. Mucho menos faroles de papel. Este es un espacio delicado y sobrio, con luces tenues, mobiliario moderno y una discreta barra. Por supuesto en su menú tampoco se asoman las costillitas ni el chop suey con falsas salsas agridulces.

El éxito del restaurante Chez Wong comenzó el mismo día de su inauguración: el 2 de julio de 1990 en la avenida Francisco Solano López, y le sigue acompañando en su sede de la Plaza La Castellana, donde se instaló la dinastía en 1997 para dar muestra de su dedicación y de su afán por mantener la calidad. Para ello, no escatiman en costos y ponen en práctica una fórmula que les ha dado los mejores resultados: supervisión directa de todo lo que se hace, desde la compra diaria de productos frescos y escogidos en los mercados, mantener proveedores confiables, creatividad en la cocina para adaptar productos sin cambiar la esencia por lo que se mantienen los sabores tradicionales, siendo uno de los muy pocos, por no decir el único, de los restaurantes chinos de Caracas donde está execrado el uso del glutamato monosódico, temible y dañino saborizante. Debido a las circunstancias actuales de escasez, se ven obligados a importar ingredientes como aceite de maíz y soya, arroz de óptima calidad y salsas especiales que ahora no se consiguen en los comercios locales.

TAMALES-DE-LECHUGA

Un servicio eficiente, personalizado y triplemente supervisado por cada uno de los integrantes del clan familiar es parte de la clave del éxito. Ellos dictan escuela, tanto para el oficio de la brigada negra, responsable de la sala; como para los cocineros, quienes están detrás de los fogones donde aprenden y aplican las recetas originales y auténticas heredadas del bisabuelo Heriberto Ley, un profundo conocedor de la compleja, multisápida y muy variada gastronomía china, quien emigró con toda la familia en los años 20 del siglo pasado, en un periplo casi infinito que lo llevó desde la provincia de Cantón, donde nació, hasta Chile.

Szechuán, Shandong, Guandong

Antes de la llegada de Yuman Ley Wong a Caracas, los nombres de las provincias Szechuán, Shandong y Guandong, que dentro del tema gastronómico corresponden a algunas de la muchas escuelas culinarias de la inmensidad de China, eran totalmente desconocidos para los comensales caraqueños, acostumbrados a la oferta de los comedores orientales de la época, comida cantonesa reinventada en la costa oeste de Estados Unidos, verbigracia costillitas, lumpias, arroz frito, chop suey y como muy exótico una sopa de falsas aletas de tiburón o de huevos de nido de golondrinas.

Con el gourmand y trotamundos chino chileno Yuman Ley Wong descubrimos la auténtica comida picante de Szechuán. La sopa agria; los langostinos con merey y vegetales; el pato crujiente con especies aromáticas; las tiritas de lomito con salsa de ajo y el picante de receta familiar que no esconde los sabores sino aromatiza y queda en el recuerdo gustativo son platos que conquistaron el paladar de los más exigentes. Sería un error dejar de mencionar el filete de pescado al vapor con jengibre, cebollín y salsa de soya o el mero dos sabores con las salsas Tausi y agridulce.

PATO-CHEZ-WONG

Hay platos que desde su fundación nunca han salido del menú lo que significa que existe una clientela que aprendió a degustar esta comida especiada y singular, preparada casi al momento y en ocasiones delante del cliente, ejemplo de ello, el Pato Pekín en tres tiempos y sabores: primer tiempo, crujientes lonchas envueltas en finísimas crepes con salsa Hoisin; el segundo, parte de la carne del pato mezclado con arroz y vegetales que puede acompañarse con salsa agridulce; y para finalizar, la carne del ave se une al caldo donde se cocinó durante varias horas, aquí va la salsa picante. Toda una auténtica exquisitez. Los que podríamos definir de “lujo asiático”.

Estas recetas también se han modernizado un poco, aporte que ha dado la nueva generación, pero conserva siempre ese toque auténtico y familiar, esa sazón que está en la memoria gustativa y que ha hecho invencible a los dados de pollo Kun pao con maní y salsa picante de Szechuán. En la carta perduran los tamales de lechuga rellenos con carne, pollo o mariscos con un salteado de vegetales que han sido copiados pero sin mucho éxito, porque el secreto del Chez Wong reside en la lechuga que siempre está crujiente.

CALAMARES-EN-SALSA-PICANTE

Como entremeses y para gustos fuertes están los calamares con salsa picante Hunan con mucho jengibre y cebollín o los langostinos crispy con fideos y algas crujientes. El menú también contempla otras preparaciones a la manera de las cocinas mongolesa, mandarín y pekinesa, aunque también se filtran sabores vietnamitas. Resaltan la sopa de vegetales con pollo estilo mandarín; el pescado vietnamita cocinado al grill caramelizado con curry verde, coco y albahaca crujiente; el cordero mongolés o el pollo laqueado Pekín.

Arroz, tallarines y fideos, esenciales en los condumios chinos, pierden acá cualquier posibilidad de aburrimiento, así lo testimonian el arroz crujiente estilo Wo Pak, con ese atractivo crocante y enriquecido por vegetales, pollo y camarones, que rivalizan con el arroz Guandong con pollo, camarones y piña. Se consagran como un clásico los fideos de arroz estilo Singapur con su especial toque picante o los tallarines con salsa de hongos. Los Yuman, recordemos que son tres, toman en cuenta a los vegetarianos y a ellos los vegetales Delicias de Buda con algas chinas y tofú o al estilo Jade con una delicada selección de vegetales verdes mixtos.

La culinaria china no se caracteriza por los postres, aunque en ciertas regiones del país si los elaboran. El dulce puede estar presente a lo largo de una comida ya que muchos platos tienen sabores dulzones en perfecto equilibrio con lo picante, agrio y salado. Pero los Yuman Ley no sienten prejuicios a la hora de consentir la debilidad del venezolano por lo dulce y ofrecen brownies con helado de mantecado, el tradicional cheesecake al estilo de la Gran Manzana y una torta casera de puro chocolate venezolano, de antología.

Para beneplácito de los caraqueños y si la historia lo permite, queda Chez Wong para rato.

Coordenadas para comer chino de toda la vida

  • Dirección: Restaurante Chez Wong Plaza La Castellana, Edif. IASA, Caracas
  • Horario corrido domingo a jueves de 12:00 m. a 8:00 p.m. viernes y sábado hasta las 9:00 p.m.
  • Teléfonos: +58 (212) 266 5015 / (212) 264 6332
  • www.chezwong.com.ve
  • Instagram y Twitter: @ChezWongCcs
  • Facebook: ChezWongCcs