Al dente

Día de limpiar el refrigerador

Muchos consideran al refrigerador como la alacena perfecta. Su baja temperatura nos brinda una sensación de seguridad que a veces es excesiva. A propósito de una peculiar celebración norteamericana haré un recorrido por los riesgos de almacenar por demasiado tiempo en el refrigerador y cómo hacer una limpieza que evite los alimentos le enfermen

NEVERA
Foto SXC Freepik
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No está muy claro el origen de la primera celebración. Algunos le dan crédito a una famosa marca de electrodomésticos que en 1995 propuso un día para realizar una limpieza profunda de los refrigeradores en los hogares norteamericanos. Eligieron el tercer miércoles del mes de noviembre y en 1999 quedó el 15 de noviembre como la fecha fija para celebrar esta importantísima tarea doméstica.

Otras referencias adjudican que tal celebración fue una consecuencia natural de las cercanías a la celebración del día de Acción de Gracias cada cuarto jueves del mismo mes. La idea era abrir espacio suficiente en los refrigeradores para almacenar los manjares propios de la celebración, en especial el pavo relleno, cuyo volumen requería en la mayoría de los casos dejar el refrigerador casi vacío.

En todo caso, sea cual sea el origen de esta peculiar celebración, les puedo decir que la limpieza de este importante artefacto doméstico debería realizarse a profundidad al menos cuatro veces al año y de manera menos exhaustiva con una frecuencia mensual para evitar que bacterias, virus y parásitos (diminutos seres que viven a expensas de nuestros nutrientes) logren aclimatarse a la temperatura de nuestro refrigerador.

Según los expertos, la cocina doméstica es una “placa de Petri” para enfermedades transmitidas por alimentos (ETA). De hecho, lo que a menudo se confunde con una molestia estomacal es a menudo una forma leve de intoxicación alimentaria.

Estas bacterias, virus y parásitos plantean riesgos para la salud de toda su familia, pero especialmente para las mujeres embarazadas y lactantes, los niños pequeños, los ancianos y cualquier persona con el sistema inmunológico comprometido.

La buena noticia es que hasta el 25% de los brotes se pueden prevenir con prácticas más seguras en el hogar.

Entonces, ¿cómo asegurarse de que la comida en su refrigerador es segura?

Empecemos con lo básico: usted necesita saber que algunas bacterias se desarrollan muy bien a baja temperatura, se conocen como “psicrófilas” y su temperatura óptima de crecimiento es 15 ºC aun cuando pueden crecer lentamente temperaturas más bajas como las típicas de un refrigerador doméstico.

Es por ello que debe evitar esa falsa percepción de “seguridad” al almacenar sus alimentos por tiempo prolongado en el refrigerador.

La listeriosis es una ETA transmitida por la Listeria monocytogenes, que se encuentra con frecuencia en el suelo y en aguas contaminadas. La enfermedad está reconocida como un importante problema de salud pública y aunque es poco común, tiene una tasa de mortalidad elevada.

En ocasiones, L. monocytogenes se ha asociado, además, con helados, vegetales crudos, salchichas, pollo crudo y cocido, todos los tipos de carnes crudas, así como con pescados crudos y ahumados. Otros alimentos que se consideran de riesgo son aquellos que no se cocinaron completamente o los procesados que se contaminan después de su elaboración o preparación (quesos, leche pasteurizada). Su capacidad para crecer a temperatura tan baja como 3 °C permite su multiplicación en alimentos refrigerados.

¿Cómo podemos prevenir la propagación de la listeria en nuestro refrigerador? Muy sencillo: manteniendo la limpieza periódica para cortar el ciclo de crecimiento y reproducción.

Lo primero que debemos hacer es retirar todos los envases, bolsas, frascos del refrigerador. Revise las fechas de vencimiento de los productos envasados y descarte aquellos que ya estén vencidos.

Si organizó bien las sobras, seguro colocó las fechas en las que las envasó por lo que podrá decidir si un producto tiene demasiado tiempo allí y ya no es seguro para consumirlo. A veces sucede que se nos pasan los días y olvidamos algunas sobras que guardamos luego de una celebración y una comida fuera de casa.

Una excelente forma de mantener un recordatorio, es incluir las sobras en la planificación semanal de las comidas familiares, así no se pierde nada.

Ahora sí estamos listos para limpiar el refrigerador. Verifique que las bandejas sean removibles. De ser así, retírelas para hacer la limpieza. Si no se pueden retirar, le sugiero desenchufar la nevera por un rato para minimizar el gasto de energía. Necesitará entonces una esponja o paño suave (no abrasivo) y una solución jabonosa diluida (una cucharada de jabón líquido en una taza de agua puede servir).

Ahora pasemos al refrigerador en si mismo. Aquí puede usar la misma solución jabonosa diluida o si tiene alguna botella con aspersor (spray) le resultará muy útil para llegar a las zonas más lejanas del equipo. Recuerde utilizar un paño suave, si necesita retirar alguna mancha difícil use una solución un poco más concentrada, pero por ninguna razón use esponjas abrasivas, esto puede causar daños irreversibles en el recubrimiento del refrigerador afectando sustancialmente su desempeño posterior.

Use un paño limpio para retirar los restos de jabón y secar lo que haya quedado muy húmedo. Si encuentra que su refrigerador tiene mal olor puede usar una pasta de bicarbonato de sodio para limpiar y desodorizar.

Para finalizar, coloque nuevamente las bandejas y gavetas y antes de colocar los alimentos, revise que estén bien limpios.

La última fase de este trabajo será limpiar la superficie externa del refrigerador… haga hincapié en el mango de la puerta, la zona más peligrosa de todo el aparato pues están en contacto constante con las manos de todos y no siempre tenemos la precaución de lavarlas antes de abrirlo. Recuerde que debe usar una solución y un paño suaves para evitar el daño permanente en esas superficies.

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