El italiano Niko Romito es el cocinero del año

El italiano Niko Romito, quien se define a sí mismo como "sencillo y revolucionario"fue nombrado como cocinero del año en el evento Madrid Fusión

Al italiano Niko Romito se le otorgó el premio como Cocinero del Año, durante el evento Madrid Fusión.

La «sencillez revolucionaria» fue lo que lo llevó a obtener ese título, ya que emprendió la búsqueda de la perfección, respetando los sabores de cada ingrediente.

Niko es poseedor de tres estrellas Michelin por su restaurante llamado Reale, ubicado en Castel di Sangro, Abruzzo, Italia.

Lleva 20 años como cocinero y Romito asegura que la simplicidad es lo que busca en sus platos. Desde que comenzó a trabajar en el restaurante familiar, ha puesto en práctica la cocina reflexiva.

restaurante Reale

Foto: cortesía de marca.com

«La simplicidad no es sinónimo de facilidad, sino que requiere un duro trabajo y el resultado es la complejidad. Hay que estudiar mucho para llegar a la sencillez», explica el cocinero Niko.

Inicios de Romito

Cuando comenzó a trabajar en el 2004, reconoce que no tenía la técnica ni lenguaje gastronómico adecuado.

Empezó por simplificar el aspecto físico del restaurante, convirtiendo a Reale en el 2011 en un monasterio del siglo XVI. Además ofrece servicios de hotel y también posee un centro de formación culinaria profesional.

 «En 2008 me di cuenta que ser sencillo es ser revolucionario y valiente, pero yo lo quería por respeto al sabor y a los ingredientes», dice Niko Romito.

niko romito

Fue investigando técnicas, introduciendo los vegetales como ingredientes principales en sustitución de la carne y el pescado. Trabajó con el pan hasta lograr el resultado que deseaba, convirtiéndolo en un plato en sí mismo en Reale. Algo osado, reconoce, pero hizo que otros restaurantes dieran «dignidad» al pan.

También exploró y cambió las estructuras de los alimentos para crear platos como la pasta con albúmina de langostinos en sustitución del huevo, así como con las maduraciones de vegetales ya cocinados, con extractos y la invisibilidad de los ingredientes, hasta llegar a un plato como la coliflor gratinada, incluido en su menú actual y que resume su trayectoria.