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Federico Tischler reivindica la sencillez de la arepa

Federico Tischler logró lo que nadie había logrado: Que la Academia Venezolana de Gastronomía otorgara el premio Armando Scannone a un cocinero en el exterior. En esta entrevista demuestra por qué se merece tan grande reconocimiento

Federico Tischler reivindica la sencillez de la arepa

Tras varios años ejerciendo en los fogones de su propio local en Baltimore, Estados Unidos, el cocinero Federico Tischler regresó al país a recibir el Premio Armando Scanonne 2018, otorgado por la Academia Venezolana de Gastronomía.

Federido Tischler Bienmesabe

Además de servir varias comidas especiales en el restaurante Le Gourmet, Federico Tischler conversó con Bienmesabe sobre sus experiencias, trayectoria y proyectos.

“Hay un desgaste a nivel social, económico y cultural y, evidentemente, la gastronomía lo sufre”, expresa Tischler.

Para el cocinero urge un trabajo con la Academia Venezolana Gastronomía, universidades, escuelas de nutrición y de cocina para divulgar valores culturales a través de la alimentación.

“Debemos generar conciencia real de mercado, exigir mejor calidad y conocimiento del origen de cada producto”.

Federico Tischler

Una escuela donde todo era Cocido a mano

Federico Tischler estudió en la mítica escuela de la chef venezolana Helena Ibarra, Cocido a mano, y expresa efusivamente el orgullo que le provocan sus estudios y amistad con la cocinera.

A finales de los 90, cuando apenas se empezaba a mostrar la cocina venezolana, Ibarra proponía platos que combinaban caraotas con casabe o suero picante, con técnicas refinadas y exquisita presentación para elevar el nivel de ingredientes que solo parecían humildes.

Ibarra, señala Tischler, “aparte de enseñar a cocinar, quería enseñar a tener criterio y que esa formación generase investigación».

Un inesperado premio

“Recibir el premio Armando Scanonne estando fuera del país, es un orgullo doble” afirma, quien ha dedicado más de cuatro años al proyecto de las arepas en el exterior.

«Es un espaldarazo a la carrera que he venido haciendo por tantos años, cocina venezolana pero quizás un poco salida del molde”, dice Federico Tischler.

Ser considerado por la Academia Venezolana de Gastronomía para este galardón, que lleva el visto bueno de quien le da su nombre, es para Tischler, “importantísimo para mí, mi carrera y para la gastronomía venezolana que se está abriendo hacia nuevas propuestas».

Federico Tischler

Un periplo continental

El cocinero cree que es imposible desvincular la formación de cada cocinero de su entorno social y familiar.

«Siempre he estado relacionado con migraciones, mi familia paterna y materna llegaron a Argentina y luego a Venezuela”, cuenta.

Después de crecer y formarse en Venezuela, siguió hacia Estados Unidos donde puso en marcha el proyecto de las arepas. Considera que eso le ha vinculado “mucho más con la venezolanidad».

Tischler siente que su trabajo reivindica la sencillez de la arepa.

“Tenía que usar esa simpleza de manera más compleja, que reflejase toda nuestra cultura pero que fuera divertida, dinámica, orgánica y actual”.

Federido Tischler Bienmesabe

La arepa: un sobre blanco

White Envelope Arepa Bar, la arepera del cocinero en Baltimore, encendió fogones en 2016, pero comenzó antes su proceso de reflexión e investigación.

Este local sirve de forma dinámica las arepas, manejando el riesgo de “desvincularse un poco de lo tradicional pero, al mismo tiempo, mostrar nuestra cocina».

Actualmente White Envelope está en “mutación” hacia un segundo proyecto que va más allá de las arepas, con más elementos de cocina venezolana.

Esto pasa, para Tischler, por una reinterpretación de lo que significa esa idiosincrasia.

“Queremos una propuesta atractiva, con esa mezcla de geografías que determinan inclusive ingredientes distintos”, explica Federico Tischler.

En el diseño también se mostrará a la Venezuela con la que se identifica el chef, la de los años 40 y 50 del siglo pasado.

Tendrá el cinetismo de Soto y Cruz Diez, y con Villanueva como referente de esa unificación cultural.

Tischler espera que ese nuevo proyecto refleje el proceso migratorio a Venezuela, desde Europa y Suramérica, periplo vivido por su familia y por él mismo, en una interacción que genere la conciencia que necesita el país.