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Gaza aprende a comer con palillos chinos

La población de Gaza descubre estos días los secretos de la cocina del Lejano Oriente con la apertura del que es el primer restaurante chino de la franja y el reto de llevarse la comida a la boca con dos palillos

Gaza aprende a comer con palillos chinos

El restaurante, que lleva el nombre de Kaza Meeza Restaurant, ha sido inaugurado hace dos semanas bajo la dirección del chef local Ahmed Kteefan, que quiere alentar a la gente «a intentar nuevas cosas» de este mundo.
Un mundo, dice que él ha tenido que descubrir por internet, dado que la población de la franja no puede salir fuera por el bloqueo que Israel, y más tarde Egipto, impusieron a ese territorio desde que lo controla el movimiento islamista Hamás.
«Nunca he estado en China y nunca antes he trabajado en un restaurante chino como para aprender», declara el creativo Kteefan quien en su ilusión por crear nuevos platos acudió a la plataforma universal: el mundo virtual del internet.
Fue allí, cuando buscaba recetas extranjeras para experimentar con ellas, donde descubrió el mundo de la tan popular cocina china, y de donde partió el primer menú en Gaza de esta gastronomía.
Unos meses después, su restaurante ofrece siete platos de cocina china con el reto al comensal de que lo haga con los palillos.
«No veo gran dificultad en prepararla, especialmente los platos a base de arroz y verduras, o las que contienen carne, pescado, noodles y pastas», explica este cocinero de 35 años.
Sus posibilidades no obstante se ven limitadas por la particular situación de bloqueo que impide la entrada de ciertos productos, y por supuesto las limitaciones culinarias generales de la región, entre ellas la prohibición del cerdo.
Ubicado en la segunda planta de un edificio en la principal calle de Gaza capital, en el barrio Rimal, el nuevo restaurante trata de atraer a clientes dispuestos a probar nuevas experiencias, aunque Kteefan reconoce que la mayoría por ahora son gente que ha estado en el extranjero y que ya había probado antes este tipo de platos.
«La forma de los platos y el sabor son perfectos», considera Ismail Hallaq, un cliente que visita por primera vez el restaurante y para quien lo más difícil ha sido lidiar con los palillos.
Acostumbrada al cuchillo y al tenedor como el resto del mundo, y a veces, también a comer con los dedos en el caso de ciertos platos típicos de Medio Oriente, los gazatíes ven en los palillos un aditivo al ambiente del Lejano Oriente.
«Me gusta la idea y he disfrutado la comida, aunque no es fácil aprender a comer con ellos», se queja Hallaq con humor, porque ya ha prometido que volverá con los amigos y la familia.
Kteefan hizo carrera cocinando para varios restaurantes de la franja que se especializaban en la tradicional comida de la zona y en postres, la misma que en definitiva llegó en primera instancia al menú del Kaza Meeza.
Fue buscando nuevos platos para ofrecer a sus clientes cuando descubrió la comida oriental que ahora quiere convertir en motor empresarial de su establecimiento, más que nada por la particularidad de que en Gaza no ha existido nunca un restaurante de este tipo.
En un lenguaje mucho más comercial, Mohamed al-Masri, responsable de mercadotecnia y de finanzas, coincide en la idea renovadora propuesta por su chef, y cree que la elección de algo nuevo es lo que hace que su restaurante sea «especial».
«Probé restaurantes chinos en Dubai y eran buenos y cuando pruebo la comida de Kteefan no veo ninguna diferencia», asegura al-Masri, que ha vivido y trabajado en los Emiratos Árabes.
El ambiente culinario ha sido reforzado con música del Lejano Oriente y, en cuanto les sea posible, agregarán una decoración típica como para que el cliente pueda experimentar todo el «sabor de China».
Según datos de la alcaldía de Gaza, en el curso de 2015 han abierto 195 nuevos restaurantes, la mayoría volcados a los platos de pescado y la cocina tradicional de la zona.
El resurgimiento gastronómico es atribuido al crecimiento de la población, que ya supera los 1,9 millones de habitantes en un territorio de apenas 360 kilómetros cuadrados, y a que en la bloqueada franja hay realmente poco que hacer.
Salah Abu Hasseira, presidente de la Unión de Restaurantes de la capital, explica que los restaurantes se han convertido en una buena inversión, mejor que otros campos.
«El turismo local está floreciendo a pesar del deterioro general de la economía», afirma el funcionario, y recuerda que en Gaza no hay turismo exterior por la situación de bloqueo.
Se trata además de un sector que no requiere una alta inversión y que, en dos o tres meses, empieza a generar ingresos.

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