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Mamá: ¿sabes leer una etiqueta?

Muchas madres tenemos la preocupación de que nuestros hijos e incluso nosotras, podamos comer sano y solemos comprar muchos productos ya elaborados para ahorrar tiempo. Entonces me hago la pregunta: ¿Sabré lo que realmente come mi hijo? Y descubrí que no lo sabía pues no tenía idea de cómo entender las etiquetas de los productos

Mamá: ¿sabes leer una etiqueta?

Por eso, comencé a investigar lo que realmente dicen las etiquetas. Lo primero que vi es que en Venezuela suelen ser muy pequeñas y yo tengo conceptos errados de los diferentes ítems.

Consulté a la licenciada y profesora en nutrición y dietética de la Universidad de Los Andrés, Issis Arraiz Budovalchew quien comenzó por lo más básico. Las etiquetas son un instrumento descriptivo/informativo, destinadas a informar al consumidor sobre las propiedades nutricionales de un alimento:

“Ahora las etiquetas nutricionales en Venezuela tienen la característica de brindar una información que va a depender de cómo la empresa lo quiera declarar. Es decir, si es por porción del alimento (medida práctica, con su representación en gramos) ejemplo cereal para desayuno porción 1 taza (30 gr), en este punto nos indica la etiqueta, que su declaración de nutrientes será con base a esta porción y en otros de los casos te realiza la declaración por cada 100 gr del producto, esto es un detalle de importancia porque muchas veces nos podemos exceder por no lograr prestar atención a este detalle”, manifestó.

Por ello, con la información nutricional podemos saber qué cantidad de grasas posee el producto, cuáles de ellas son saturadas, cuáles son trans y cuáles insaturadas, podemos conocer la proporción de hidratos, proteínas, fibra y azúcares simples. Todo esto ayuda para elegir el alimento de acuerdo a nuestras necesidades y preferencias, ya que quienes desean perder peso escogerán versiones con menos grasa saturada y azúcares, quienes están realizando una dieta para favorecer la hipertrofia, optarán por un alimento rico en hidratos complejos y proteínas, y quienes padecen diabetes, optarán por las versiones más ricas en fibras y sin azúcares.

¿Qué debemos mirar en una etiqueta?

Además de visualizar la denominación del producto, es importante que le prestemos atención a la fecha de vencimiento o caducidad del producto, al igual que a sus ingredientes y forma de conservación. Conocer estos datos nos ayudarán a escoger el ingrediente que mejor funcionen para nuestra dieta, teniendo en cuenta con que suframos de alergia o alguna condición especial. Gracias a las etiquetas de los alimentos se pueden obtener datos importantes acerca de lo que ingerimos. Ahora bien, “Si hablamos de los valores que tenemos reconocer como importantes para nuestros pequeños, dependerá de las necesidades individuales de cada niño. Para mantener una vida saludable es necesario conocer el contenido de calorías, de azúcares refinados o añadidos en los alimentos, grasas totales y sodio. Estos son los nutrientes de mayor atención a la hora de seleccionar los productos a consumir. Debido a que su consumo excesivo, por encima de nuestras necesidades nutricionales conlleva al desarrollo de patologías” recalcó la licenciada Arraiz.

¿Qué contienen las etiquetas? Leer las etiquetas de los alimentos favorece la selección adecuada de los alimentos a la hora de comprar. Anteriormente consumía alimentos que no me favorecían ya que no me tomaba el tiempo para leer la información nutricional más allá de las calorías.

Así que los datos son:

  • Tamaño de la porción: Es un dato que define el fabricante donde da una ‘recomendación’ de lo que debería ser una ración del producto, ya que un envase puede contener múltiples porciones. Con esto deberíamos tener cuidado porque no conocemos la porción exacta que calculan.
  • Valor energético (calorías): Es lo que “supuestamente nos engorda”.
  • Grasas: la etiqueta indica el aporte total de grasas, individualiza las grasas saturadas (es lo que nuestro cuerpo necesita) y las grasas trans (son las que hacen daño porque son las químicas).
  • Colesterol: este es un ítem que pensamos es dañino, pero resulta que nuestro cuerpo lo produce para ayudar al corazón. La idea es no excederse.
  • Carbohidratos: es un dato relevante y pero lo más importante es su procedencia. Es muy diferente el carbohidrato del azúcar añadido en un producto procesado al de un vegetal, por eso debes mantenerlos a raya.
  • Azúcares: en realidad es parte de los carbohidratos, y debe ser uno de los ítems con los que más cuidado debes tener.
  • Fibra: también incluido dentro de los carbohidratos. En principio, cuanta más fibra tenga el producto mejor. Cuidado si ves palabras como polidextrosa, inulina o oligofructosa en los ingredientes porque es fibra añadida. No quiere decir que esta fibra sea mala pero ten cuidado en que no la utilicen para “enmascarar” un pseudoalimento.
  • Sodio: el uso excesivo de sal es peligroso.
  • Ingredientes: suelen aparecer al final de la etiqueta, y es el más importante según los nutricionistas porque ahí sabrás lo que realmente contiene.

Como última recomendación, la especialista nos comenta que hablar de un producto saludable no debe basarse solo por el rotulado del empaque, “aunque la industria no dice mentiras en las declaraciones de sus productos, solo que aprovecha la flexibilidad de la norma y resalta una propiedad beneficiosa especifica del alimento ofertado, pero cuando se refiere a las desventajas, literalmente hace uso de las letras pequeñas. A la hora de hacer la selección de un alimento industrializado se debe tener el cuidado de buscar en el empaque la etiqueta de información nutricional, que es la que nos indicara la realidad de la composición del alimento”. Como cabeza de familia, esto nos lleva a que comparemos en el supermercado los productos antes de comprarlos bajo la responsabilidad de elegir alimentos que mantengan nuestros hábitos saludables.