Recetas pretéritas, sabores eternos: La crema automóvil

La crema automóvil es el chocolate en su expresión más empalagosa, pero emocionaba a todos cada vez que se servía.  Es un postre entre amelcochado y esponjoso.

Existe una receta que literalmente está fuera de circulación desde hace muchos años y cuyo nombre se vincula a una untuosa, pesada, espesa, oscura, viscosa y sobre todo pegajosa preparación que, dicho así, no es nada tentador al gusto, sin embargo los que la hemos probado sucumbimos y nos deleitamos ante su empalagoso y muy dulce sabor.
Crema Automóvil, así se llama esta receta olvidada y poco conocida. Su solo nombre nos remite al aspecto denso, grasoso y semi sólido que recuerda, por similitud, a la grasa y al aceite de los vehículos, de allí el origen de su nombre. El modernismo comenzaba a apoderarse de Caracas y circulaban los primeros carros a inicios del siglo pasado, cuando esta capital todavía era un pueblo grande.
Podríamos señalar que la llamada Crema Automóvil equivaldría, de cierta manera, a la muy buscada, codiciada, golosa, dulce, empalagosa y popular Nutella de hoy.
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Esta pastosa crema, de inusual nombre para una receta y muy ajeno a todo lo relacionado con la culinaria, estaba reservada a las clases sociales “acomodadas” por lo costoso de su elaboración con ingentes cantidades de huevos, además de azúcar y el sempiterno chocolate, golosina que de por si era elitesca. Afortunadamente, estas familias tenían la sana costumbre de anotar sus recetas y gracias a ello la Crema Automóvil hoy puede ser disfrutada.
La preparación que nos ocupa protagonizaba meriendas y cerraba copiosos almuerzos o elegantes cenas de la Caracas que se asomaba tímidamente al modernismo en las décadas de los 40 y 50, cuando la aparición y consiguiente circulación de vehículos automotores creció vertiginosamente, desde las exiguas unidades a principios del siglo XX a los 46.000 automóviles contabilizados en 1946 y a 206.000 en 1955.
Texturas, combinaciones y técnicas
Souflés, mousses, fondants, ganaches, bombones, trufas, tabletas, tortas, bizcochos, confituras, espumas, cremosos y cremas pasteleras, panacottas, quesillos, chantilly y bavaresas, todas estas texturas y técnicas con el chocolate como ingrediente fundamental y casi exclusiva, no se parecen en nada a la densidad chiclosa de la Crema Automóvil, una exagerada y contundente dimensión que nos revela lo que puede producir el Theobroma.
Aunque en Mi cocina a la manera de Caracas, biblia de nuestra gastronomía, está registrada bajo el nombre de Crema de chocolate en baño de María en la página 459 de la primera edición año 1982, el mismo Armando Scannone se refiere a esa receta como Crema Automóvil, según nos asegura Mercedes Oropeza, su dilecta pupila.
En nuestra investigación de recetarios manuscritos encontramos varias recetas “automovilísticas”, que para mayor deleite siempre está presente el chocolate como protagonista. Varían en su técnica pero todas conservan la espesa y densa textura que nos recuerda a la grasa oscura y pegajosa de los coches automotores.
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Tuvimos acceso a varios recetarios como los de Hercilia Vallenilla Lanz de Centeno Grau, Mary Llamozas de Capiello, Cecilia Larrazábal de Montemayor, María Zavarce Briceño de Guzmán Carabaño, Consuelito Veloz Mancera de Zabala López, Lucía Badaracco Couturier de Vegas Villasmil, Altagracia de Ayala, Amelia Monch de Arensburg, Carmen Galindo Lecuna, María Abilahoud de Pascullo, Luisa de Díaz Legórburu, Soledad Landaeta; también corroboramos que fue postre infaltable de las familias Phelps Tovar, López de Ceballos y Abilahoud Bunima, entre otras.
Ofreceremos algunas versiones copiadas textualmente, similares pero con variaciones, para que los amantes y conocedores de esta crema de chocolate puedan recrearse en su memoria gustativa, aproximarse a los sabores de antaño o, simplemente, prepararla.
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Crema Automóvil
Receta de Amelia Monch de Arensburg
1 tabla chocolate, 5 cucharadas de azúcar, 1 panela de mantequilla 250 gr, 8 huevos, 1 cucharadita de vainilla.
Se parte el chocolate y se pone al fuego con agua y el azúcar hasta que se disuelva bien y quede bien espeso, se retira del fuego.
Se bate la mantequilla y se le agregan los amarillos y las claras a punto de suspiro y luego el chocolate derretido.
Receta de María Abilahoud de Pascullo
1 panela de mantequilla sin sal, 8 huevos, 1 tabla de chocolate, 4 cucharadas colmadas de azúcar.
Se pone la mantequilla junto con el chocolate y el azúcar. Se derrite en baño de María. Luego se baten por separado las claras a punto de nieve, y lo mismo se hace con las yemas. Se reúne todo y se pone en copas a helar en la Frigidaire (s.i.c.).
Receta de Armando Scannone bajo el nombre de: Crema de chocolate en baño de María
Ingredientes: 220 gramos de chocolate semidulce; 400 gramos de mantequilla sin sal; 350 gramos de azúcar pulverizada; 8 amarillos y 8 claras de huevo, separados; 50 gramos de almendras peladas, tostadas y picaditas, opcional.
Preparación: Derrítase el chocolate en Baño de María sobre la hornilla, revolviendo con cuchara de madera. Para ello póngase el chocolate en una olla pequeña. Póngase esta olla dentro de un envase llano y más grande con 3 a 4 centímetros de altura de agua y póngase todo sobre la hornilla.
Póngase la mantequilla en el recipiente de una batidora eléctrica. Bátese a alta velocidad hasta que tenga consistencia de crema, alrededor de 1 ó 2 minutos. Bájese la velocidad y agréguese poco a poco el azúcar. Continúese batiendo 1 ó 2 minutos más.
Agréguese esta mezcla al envase sobre la hornilla que contiene el chocolate derretido en baño de María. Se mezcla bien con cuchara de madera. Se continúa cocinando en el baño de María por 35 minutos, raspando de vez en cuando las paredes y revolviendo con una espátula para que se mezcle bien.
Unos minutos antes de terminar, se separan los huevos, los amarillos se ponen aparte y las claras se baten hasta que formen picos pero que estén todavía húmedas.
Al retirar la mezcla del fuego se le revuelven uno a uno los amarillos de huevo con cuchara de madera. Inmediatamente se le agregan las claras batidas y se bate unos segundos con batidor eléctrico portátil.
Se vierte la mezcla en una dulcera de vidrio, y si se quiere, se rocía por encima en el momento de servirlo, con las almendras tostadas y picaditas.
El ciberespacio lo puede todo y la Crema Automóvil viajó superando la velocidad de sus motores, desde los empolvados y amarillentos recetarios con bella y cuidada caligrafía de las abuelas, hasta la más alta tecnología web, ya que en nuestra investigación encontramos una receta de este postre en la página atusaludenlinea.com
 
 Este trabajo se realizó con investigación gastronómica de Marianella Abadi Abilahoud
 
 
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