Un corazón basta para ayudar a niños enfermos

 Una casa en Caracas busca ser el hogar de niños enfermos que viven en el interior de Venezuela y que necesitan tratamiento médico. Durante este mes venderán corazones, cada uno en 5 mil bolívares (0,25 dólares) para ayudar a mantenerlos mientras se curan.

Hay niños a los que la vida obliga a juntar inyecciones con carritos y quirófanos con casas de muñecas.

Hay niños que no juegan al doctor, sino que se hacen amigos de los doctores, de tanto verlos buscando curarse, y que manejan sillas de ruedas y no  bicicletas.

Hay niños que en vez de compañeritos de salón tienen compañeritos de hospital, y hasta la muerte se hace parte de sus rutinas cuando les toca despedir a alguno de ellos.

Pese a todo, estos niños siguen siendo niños, y les gusta jugar, juntarse con sus amigos en un salón de clases, disfrutar de un parque y tener una vida lo más normal posible. Y lo que quizás más sorprende es que son capaces de sonreír casi todo el tiempo.

Hay gente que trata de hacerles la vida más fácil. Entre ellos está la Casa Ronald Mc Donald’s, en Caracas, que aloja a 24 pequeños pacientes, con uno o dos familiares. Son niños que viven en el interior del país pero que requieren tratamiento médico continuo en Caracas y que no tienen familia que los acoja en la capital.

La directiva con algunos de los niños

Desde hace 14 años, la Casa Ronald Mc Donald’s busca ser el hogar prestado de los niños que hacen todo por curarse. La mayoría son tratados por cáncer o por enfermedades óseas en los hospitales San Juan de Dios, Ortopédico Infantil y J.M. De Los Ríos.

Este mes, hasta el 29 de noviembre, han activado su campaña #GraciasDeCorazón con la que buscan fondos para cubrir parte de los gastos operativos de la Casa Ronald Mc Donald’s.  Quien quiera ayudar puede comprar un corazón, que cuesta 5 mil bolívares, en cualquiera de los restaurantes Mc Donald’s del país. No hace falta comprar nada más para ayudar, sólo pedir un corazón y entregar el donativo.

Cada corazón cuesta 5 mil bolívares y todos los fondos se destinan a la casa Ronald Mc Donald’s

La meta de este 2019 es vender 50 mil corazones para poder cubrir al menos 4 meses de gastos de la casa, lo que incluye subsidiar parte de la alimentación de las familias hospedadas.

Una casa alegre

La Casa Ronald de Caracas fue construida en Valle Arriba, en los predios del Hospital San Juan de Dios pero completamente independiente de este. Tiene 24 habitaciones y cuenta con un equipo que la dirige y que está liderado por Keltze Azpirichaga.

Al recorrer la casa sorprende lo bien mantenida que está. Aunque allí viven 24 niños, no hay manchas en las paredes blancas ni basura en los pisos. Tampoco hay muebles rotos y los juguetes están ordenados y al alcance de todos. Es una casa con colores  alegres y aprovecha la luz natural.  Los niños siempre están por allí, porque se mueven con libertad, igual que en su hogar.

Los pequeños cuentan con atención permanente y se sienten como en su hogar

Cada grupo familiar tiene su habitación –muchas con televisión-, baño, nevera y locker para guardar sus alimentos y un acceso común a la cocina, lavandería, comedor, área de juegos y área de descanso.  El hospedaje es totalmente gratuito. A cambio se les pide que colaboren, en turnos definidos, con la limpieza del lugar.

Los pequeños huéspedes de la casa también tienen acceso a juguetes, libros infantiles y a una consola de wii que se rotan y que sobre todo utilizan los niños con enfermedades traumatológicas que no pueden salir de la cama. Hace poco, los niños  comenzaron a sembrar un huerto, en un jardincito que tienen atrás de la casa. Ya están creciendo los pimentones y tienen también otros vegetales.

De 10 a 12 de la mañana, los niños que puedan van a clases por la profesora Vanessa Zabala, en un salón que acaban de estrenar y donde aprenden de lectura y matemáticas, y donde también trabajan en proyectos conjuntos.

El salón de clases y la profesora Vanessa Zabala

Uno de los primeros proyectos que realizaron fue aprender sobre profesiones. Se dedicaron a ser periodistas y elaboraron un periódico y realizaron entrevistas. Vanessa Zabala cuenta que estos pequeños responden muy bien en el salón de clases, están atentos y les gusta asistir.

Más que llevar el paso al pensum escolar, lo cual resulta imposible porque estos niños pasan la mayoría de su tiempo en el hospital, las clases buscan que mantengan activas sus capacidades cognitivas. La edad no importa porque cada cual trabaja según sus conocimientos. La mesa es redonda para facilitar que los niños en sillas de ruedas participen igual que los demás.

“Siempre buscamos hacer cosas positivas, y que piensen en el presente”, dice Vanessa, quien también da clases en barrios con su fundación Vanza.

La clase que presenciamos fue interrumpida por una pequeña de unos 4 años que entró al salón con lágrimas en los ojos. Estaba llegando del hospital y le habían sacado los puntos de una cirugía reciente. Inmediatamente los otros niños se interesaron por ella, la consolaron y le explicaron que era algo bueno que le hubieran sacado los puntos. La chiquita se quedó con ellos en el salón.

Todo comenzó por una niña con leucemia

En el primer capítulo de la historia de las casas Ronald Mc Donalds se escriben los nombres de la pequeña Kim y sus padres, el jugador de fútbol americano Fred Hill y  su esposa Fran.

En 1974, Kim fue diagnosticada con leucemia. Durante el tratamiento en el Hospital de Filadelfia, sus padres no se movían del centro clínico, durmiendo en las salas de espera y comiendo lo que vendían las máquinas expendedoras. Lo hacían porque querían estar lo más cerca posible de su hija, pero tenían un hogar en la ciudad al que volver, si lo necesitaban, o cuando la pequeña era dada de alta por algunos días.

Sin embargo, se dieron cuenta que no todas las familias de los niños enfermos tenían un hogar en la ciudad. Incluso, algunos ni siquiera tenían con qué cubrir los gastos de traslado a sus viviendas.

Para ayudarlos, Fred pidió ayuda a sus compañeros del equipo Philadelphia Eagles y juntos iniciaron una campaña de recaudación de fondos en la que participó activamente la cadena de restaurantes Mc Donalds. Con los fondos pudieron construir una casa cerca del hospital para alojar a esas familias. Fue la primera Casa Ronald Mc Donalds del mundo. Ahora existen en 65 países.

Kim vivió hasta los 43 años y siempre colaboró activamente con el proyecto que crearon sus padres. Se graduó en Estética y fue atleta de Cross Country en el equipo de su colegio, Capistrano Valley High School.

En este video de la casa Ronald Mc Donald’s de Perú se cuenta la historia:

 

 

La Cssa Ronald de Venezuela comenzó a funcionar el 8 de noviembre de 2005 y, hasta los momentos, ha ofrecido hospedaje gratuito a más de 5 mil familias con ingresos entre 1 y 2 salarios mínimos.

La mayoría de los pacientes de la Casa Ronald de Caracas tiene menos de 12 años de edad, aunque pueden aceptar hasta los 18 años, y vienen referidos por los departamentos de Servicio Social de hospitales y fundaciones. En promedio se quedan 23 noches, siendo ocho meses el mayor tiempo que se ha quedado un paciente.

Coordenadas

Cómo comprar un corazón. En los mostradores de cualquier Mc Donalds o Mc Café. A cambio del donativo de 5 mil bolívares, se entrega un corazón que certifica la ayuda.

Cómo ayudar desde Venezuela. La Casa Ronald de Caracas acepta donativos de alimentos (perecederos y frescos pues cuentan con refrigeración) y de artículos de limpieza. También reciben ropa, lencería, coches y otros artículos. Prefieren no recibir medicamentos.

Cómo ayudar desde otros países.  Para donaciones en moneda internacional, se puede solicitar información a través del correo marcia.diaz@casaronald.org.ve 

Instagram. @casaronaldvzla

Web. https://www.rmhcamericalatina.org/Donaciones_Venezuela