Apagones, falta de insumos y aguas servidas atentan la vida de enfermos renales

Los más de 180 pacientes que son atendidos con los tratamientos de diálisis en el Centro Jayor denuncian que la falta de médicos, enfermeras, además de las más de 30 máquinas de diálisis dañadas, filtraciones de aguas servidas en las instalaciones del recintos y los costosos insumos para poder continuar con el tratamiento, los coloca en una posición que atenta contra su vida.

Muchos de estos pacientes dependen de estar conectados a la máquina de diálisis por lo menos tres veces por semana. Sin embargo, en los últimos años el servicio ha desmejorado notablemente.

«Cada vez que me toca venir a la diálisis rezo para que no haya un apagón, si no de forma inmediata se tiene que suspender el tratamiento», afirma un paciente que prefiere no ser identificado.

«En los meses que comenzaron las fallas eléctricas, también se alteraron nuestros ciclos de diálisis. Según el nefrólogo, cada una de mis sesiones deberían durar mínimo cuatro horas, pero en varias oportunidades solo me mantienen conectado a la máquina dos horas y me mandan para la casa con mi sangre contaminada. Sé que voy a sentirme mal y que con cada falla se acorta mi vida”, señaló el paciente.

Los afectados explican que a pesar de ser un centro privado, las máquinas e insumos en las instalaciones del centro Jayor, ubicado en San Martín, pertenecen al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). No obstante, el dueño de las instalaciones debe encargarse de mantener la salubridad y el personal, con el dinero que le paga el gobierno.

“Mi única hija tiene 32 años de edad y desde hace 6 se mantiene en tratamiento de diálisis. Somos docentes y por su enfermedad ninguna de las dos trabajamos. Me mantengo de mi pensión y de la ayuda de algunos familiares. Aquí en el centro he tenido que comprar los insumos para que la puedan atender, falla mucho el agua y es un problema hacer la diálisis y que, a su vez, las máquinas tengan el debido mantenimiento”, dijo otra de las personas consultadas.

Los pacientes señalan que deben comprar cada semana un medicamento llamado Eparina, que cuesta 90.000 bolívares, dos veces más que el salario mínimo de Venezuela.

La falta de agua potable es otro de los graves problemas en el centro de diálisis.

“Los pacientes corren el riesgo de de infectarse por las filtraciones de las aguas negras, y la falta de limpieza y aseo ”, aseguran los pacientes.

El tema de la dieta y los exámenes de laboratorio es otra de las angustia de los pacientes renales.

“Cada 15 días deberíamos realizarnos una serie de pruebas, entre los que se cuentan la hematología, orina, eco renal, urea, creatinina, entre otros, y como la mayoría de los laboratorios en los hospitales públicos, no funcionan por la falta de reactivos. Debemos acudir a los laboratorios privados, donde debemos pagar Bs. 250.000 los exámenes. Si tomamos en cuenta que la mayoría somos pensionados, es imposible pagarlos”, agregó otro de los pacientes.

Recordando a Rotondaro

Carlos Rotondaro, exmilitante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien por 10 años dirigió el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), y que fue ministro de Salud entre 2009 y 2010, acusó a Nicolás Maduro de permitir la muerte de 5.000 pacientes renales, por la falta de insumos médicos.

Luego de huir a Colombia, el militar retirado reconoció a Juan Guaidó como presidente legitimo de Venezuela y señaló que los pacientes renales fallecidos por falta de insumos corresponden de los años 2017, 2018 y los primeros tres meses de 2019, aunque está comprobada su vinculación a casos de corrupción y que miles de venezolanos murieron por la escasez de medicinas durante su gestión.

Aseguró que en el régimen chavista, se retrasa en la entrega de estos medicamentos para la diálisis para distribuirlos en las fechas electorales, con el fin de manipular a los votantes y para lucrarse de la negociación.

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