Apagones llevan el caos a la vida cotidiana de Caracas y toda Venezuela

Una falla masiva de energía de alcances impredecibles ha sumergido en el caos desde el jueves a las principales ciudades de Venezuela, mientras crecen los temores de que la situación se prolongue sin que haya una respuesta clara de quienes ostentan el poder, mucho menos planes de contingencia para atender a la población más vulnerable.

Este lunes 11 de marzo muchas localidades de este país de 30 millones de habitantes cumplen cuatro días sin energía eléctrica. El gobierno de Nicolás Maduro ordenó suspender trabajo y clases, dando a entender que el problema continuará. El ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, dijo el domingo que buques de la Armada desalinizan agua del mar, y aumentan el patrullaje en el sistema eléctrico, pero no dio detalles al respecto.

Hay falta de comida, agua, combustible y transporte en todo el país.

 

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Caraqueños recogen agua de un drenaje que va a parar a las cloacas del río Gûaire (lunes 11/3) Fotos: Dalila Itriago

Las filas son enormes en las pocas estaciones de servicio que están abiertas, así como en llenaderos de agua potable.

En un país donde el efectivo en moneda local es prácticamente inútil, el comercio está colapsado porque no hay como pagar las compras, debido a las fallas de los sistemas electrónicos de los bancos o a la falta de luz para los puntos de pago.

Pocos negocios permanecen abiertos, y  los que están presentan enormes filas de compradores ansiosos. Mucha gente no tiene comida aunque tenga dinero con qué comprar algo.

Venezuela sufre desde hace años una escasez crónica de agua, que es racionada estrictamente en grandes ciudades y pueblos.

Pero con el colapso de la energía eléctrica este problema se agravará puntualmente porque no hay suficiente fuerza para mover las grandes estaciones de bombeo para llevar el agua a Caracas, una ciudad ubicada por encima de los 1.000 metros sobre el nivel del mar. Tampoco hay luz en los edificios para hacer llegar el líquido a los apartamentos.

Héctor Rodríguez el gobernador del estado Miranda (uno de los más populosos del país y que comprende parte de Caracas), dijo en declaraciones recogidas por la emisora Unión Radio que en el 80% de esa entidad ya hay energía eléctrica «pero sigue siendo inestable».

«No quiere decir que no volvamos a tener fallas, pido a las familias mirandinas tomar previsiones», declaró.

El estado Vargas, donde está el aeropuerto de Maiquetía y el principal puerto del país, sigue sin electricidad, dijo el alcalde del municipio La Guaira, José Alejandro Terán, también a Unión Radio.

«Logramos restablecer el 90 por ciento del servicio eléctrico, pero Guri sigue recibiendo ataques electrónicos y retrocedemos a 40, 30 por ciento», declaró el alcalde.

Guri es la represa que surte el 70% de la electricidad que consume Venezuela. Está ubicada en Guayana, a unos 800 kilómetros de Caracas y según el gobierno las fallas masivas de energía se deben a un ataque electrónico ejecutado por el gobierno de Estados Unidos y por la oposición encabezada por el presidente del parlamento reconocido como presidente interino de Venezuela por unos 50 países, Juan Guaidó.

Pero desde hace años expertos en el tema, periodistas de investigación y ex funcionarios públicos han venido advirtiendo del inminente colapso del sistema eléctrico debido a la corrupción -que desvió fondos de inversiones nunca ejecutadas- , la improvisación, la ineficiencia en la gerencia a cargo de militares sin preparación y por falta de mantenimiento en las redes de transmisión, además de por los cambios climáticos que hacen más tórridos los ciclos tropicales de sequía.

Terán dijo que ordenaron instalar una planta eléctrica para mover estaciones de bombeo y llevar agua al municipio.

Pero la falta de electricidad ha provocado la suspensión de vuelos nacionales e internacionales en Maiquetía, de modo que Venezuela está técnicamente aislada.

Caracas, una ciudad de unos cinco millones de habitantes dividida en cinco municipios, ya presenta problemas crónicos de transporte público, agua, electricidad y recolección de basura. Todos se han agravado en las últimas horas.

El alcalde del municipio Baruta (sureste) Darwin González, dijo en la mañana del lunes en un contacto con la emisora Unión y el periodista Eduardo Rodríguez dijo que el domingo el 80% del municipio había recuperado el suministro eléctrico, pero en la madrugada, cerca de la 1:30 am, estalló una subestación en la urbanización Terrazas del Club Hípico.

«Desde que explotó esa sub estación no hay luz en la mitad del municipio, necesitamos la opinión de expertos sobre las consecuencias y cuantos días vamos a estar sin luz», dijo.

No hay información oficial sobre los daños, ni siquiera de la empresa Corpoelec, el gigante estatal controlado por militares que maneja el sistema de generación, transmisión y distribución de electricidad en Venezuela.

Sobre la situación del municipio es difícil obtener información porque la mitad tampoco tiene señal de telefonía móvil, dijo el alcalde.

La incomunicación llena de angustia a hogares venezolanos. Desde dentro y desde fuera del país son vanos los esfuerzos para hablar con familias ubicadas en las zonas de los apagones y según reportes especializados, en algunos momentos el 90% del territorio está sin internet.

Las señales de radio como la de la estación Unión Radio son intermitentes.

Hacer periodismo para reportar lo que ocurre supone grandes dificultades de transporte y comunicación. Además, dentro del país la audiencias están incomunicadas.

Los mensajes de texto en móviles son casi la única opción para quienes tienen baterías y señal. Pero la telefonía fija no permite llamadas al exterior debido a las enormes deudas acumuladas por la telefónica estatal CANTV con  compañías internacionales.

En el municipio Libertador, oeste de la ciudad dominado por alcalde chavista y por fuerzas paramilitares que mantienen el orden social, también comenzaban a formarse largas filas frente a llenaderos de agua potable.

Los precios de los envases de 18 litros saltaron en las últimas horas hasta el equivalente a Bs 3.000 por llenado. Ese monto equivale al salario mínimo de cinco días de trabajo.-

11 de marzo daniel hernandez 3