Día del músico: Cuatro venezolanos cuentan cómo es respirar la música

Este domingo 22 se celebra el Día internacional del músico. El Estímulo entrevista a cuatro venezolanos que dedican su vida a los acordes y a las melodías: Gonzalo Grau, Diego “El Negro” Álvarez, Álvaro Paiva Bimbo y Jhoabeat  no entienden la vida sin música. Gonzalo Grau: “Mi gran placer es hacer la música que hago”

Gonzalo Grau, caraqueño, hijo de Alberto Grau e Isabel Palacios, tras haber estudiado en el Berklee College of Music de Boston, se mudó a Nueva York, a esa ciudad melting pot, donde ha logrado desarrollar un estilo muy particular donde, desde la música académica hasta la salsa y el flamenco forman parte de su repertorio.

¿Cómo comenzó tu carrera?

Cuando nací. Música es lo que se respiraba en mi casa. Diariamente podía escuchar desde una ópera o música medieval de la Camerata de Caracas, dirigida por mi madre Isabel Palacios, hasta un ensayo de la Schola Cantorum de Venezuela, dirigida por mi padre, Alberto Grau.  Mi abuelo, Gonzalo Palacios Herrera, también tuvo mucha influencia en mí. Siempre ponía discos, desde La Niña de los peines (flamenco) hasta Benny Moré. Todo eso acompañaba mi vida y creo que gracias a la combinación de ese entorno con cierta facilidad que tenía genéticamente desde muy chamito tenía claro que la ser músico era mi vocación.

¿Cuáles han sido los momentos más destacados de tu recorrido musical?

Una nominación al Grammy, no el latino sino al otro- aclara- por el disco Frutero Moderno de mi banda de salsa La Clave Secreta. También la primera vez que me encargaron una obra para orquesta sinfónica. La compuse para la Orquesta Sinfónica de Atlanta. Allí se me destapó una vena de compositor y fue un reencuentro con la música académica o lo que la gente entiende como clásica. Luego componer la obra-oratorio como Aqua fue un momento importante. Aqua es quizá la obra más grande que he escrito en dimensión y responsabilidad. Se presentó en Berlín y Caracas. En Alemania la tocó La Orquesta Nacional Juvenil Alemana y en Venezuela la Orquesta Juvenil “Teresa Carreño”. Otro momento importante fue cuando las Hermanas Labèque  me encargaron una obra para dos pianos y orquesta, que se llamó Nazareno.

¿Y la obra que más te ha gustado?

¿Sabes una cosa? Siempre me enamoro de lo que esté haciendo.

¿Qué estás haciendo ahorita?

Estoy activando una vez más mis propios proyectos: La Clave Secreta y Plural. Estoy intentado invertir mi tiempo en cosas ahora más personales.

¿Cómo defines Plural?

Plural soy yo (risas). Es una palabra que resume muy bien mi aval musical. Es el proyecto donde me permito mezclarlo todo. Dejar que la musicalidad y el aval que uno carga salgan sin pedir permiso, sin estar buscando renglones o categorías. Mi Plural es un proyecto que abraza esa idea de que puedo ser salsero pero puedo ser amante de la música de Bach. Plural es además de un disco, un proyecto donde tocan diversos músicos. Cuando lo presento en Venezuela, suelen estar  Nené Quintero, David Peña, Alonso Toro, mi mamá (Isabel Palacios), mi hermano Diego Cabrujas y mi tía María Fernanda Palacios.

¿Y qué es la Clave Secreta?

Es mi proyecto más longevo. Es un grupo de música bailable afro/cubana por no llamarlo salsa (risas) que dentro de los parámetros que me da tener un grupo, me doy la libertad de escribir la música que quiero escribir.

¿De qué manera te ha influenciado haber visto a tu madre y a tu padre trabajar?

Hay una cuestión de método de trabajo que aprendí por ósmosis al verlos a trabajar. También me dieron el conocimiento de ciertos compositores así como la disciplina de dirigir un grupo. Me enseñaron a apreciar el arte y a que uno debe trabajar siempre con seriedad así sea en el Lincoln Center o en una taguarita. Mi gran placer es hacer la música que hago.

¿Qué significa Isabel Palacios para ti?

Inspiración y arte. Significa mis primeras enseñanzas en cuanto a amar la música, honrarla siempre y abogar por la calidad.

¿Y Alberto Grau?

Mi papá significa el tesón y el empeño. Fue un inmigrante que llegó a Venezuela sin nada y construyó la escuela Coral más importante de toda América Latina, la Schola Cantorum de Venezuela. Él es talento acompañado de trabajo.

¿Y José Ignacio Cabrujas?

Fue una figura de mucho respeto porque era una persona que sabía muchísimo de todo. Siempre fue una especie de fuente de conocimiento que de momento llegó a mi casa – se casó en 1985 con su madre-.  José Ignacio hacía que me levantara de la mesa con preguntas en la cabeza. Me enseñó que es más importante estar lleno de preguntas que de respuestas.

¿Gonzalo Grau (el músico) no se pudo hacer en Venezuela?

Creo que al final sí lo huiese logrado. Eso sí, no sería el mismo resultado, sería otra cosa. Mucho de lo que soy se debe a haber vivido afuera y conocido otras culturas.

¿Qué es ser músico?

Para mi es no tener que pensar, es poder relajarme y simplemente dejar salir quien soy yo. No lo asumo como profesión o misión, para mí es como respirar.

Diego Álvarez Muñoz: Recomiendo a las jóvenes generaciones de músicos estudiar mucho.

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Mejor conocido como El Negro, Diego Álvarez es uno de los percusionistas más destacados de la escena mundial, reconocido como uno de los mejores cajoneros del mundo. Ha tocado para flamencos destacados como el guitarrista Paco Peña hasta artistas populares como Rocío Jurado. A pesar de que hoy reside en Los Ángeles (EEUU), no ha dejado nunca de formar parte de la movida musical contemporánea venezolana trabajando junto a artistas nacionales como Huáscar Barradas, Aquiles Báez y la banda Guaco, entre muchos otros.

¿Cuándo comenzó tu carrera?

En España.  Como en el 99. Me había mudado y estaba intentando tocar flamenco porque había tocado aquí en Venezuela y no conseguía trabajo allá. Mi primer trabajo fue con Paco Peña. Aunque la verdad lo que hice en Caracas con el flamenco son cosas que no se consideran profesionales (risas), eran totalmente amateur.

¿Qué significa ser hijo de Morella Muñoz?

Significa toda mi vida. Mi mamá me dejó el legado de continuar haciendo música  y de hacerlo de la mejor manera posible. Ella es todo el sentido de mi vida.

¿Cuáles han sido tus músicos venezolanos más influyentes?

Nené Quintero, Ilán Chester, Huáscar Barradas y Aquiles Báez.

¿Cómo te interesaste por el flamenco?

Fue accidental. En Venezuela. Tenía un grupo de versiones de Guaco en el que Pedro Chacón era el ingeniero de sonido y un día me preguntó si lo podía acompañar para tocar con una compañía de flamenco venezolana.  Yo ni sabía que Pedro era músico (guitarrista). Acepté ir y solo tenía que tocar una rumba al final. Yo ahí me di cuenta que quería tocar los otros números también y ahí empezó la angustia pues necesitaba un cajón y aquí en Venezuela no había cajones. Hasta que pude comprar uno peruano y así empezó mi amor por el flamenco. Arranqué con la agrupación Pasión Flamenca.

¿Cuál ha sido el bailaor(a) más importante con el que has trabajo?

Importante comercialmente Joaquín Cortés, pero personalmente la más importante ha sido Rocío Molina. Es la que más me ha influenciado. También está la Tati que es una gran maestra y me enseñó muchísimo y Antonio y Manuel Reyes que son increíbles. Andrés Maya, también entra en mi lista. Es que cada bailaor es un mundo. Por ejemplo acabo de trabajar con Alfonso Losa y fue maravilloso. Todos me han enseñado.

¿Dónde estás ahora y qué haces?

Estoy sentado en mi casa frente al sol porque hace mucho frío (risas). Estoy viviendo en Los Ángeles. Me fui porque la situación se puso muy difícil para mí en Venezuela. Fue muy difícil irnos pero hoy en día mi esposa y yo queremos hacer una familia.

¿Qué opinas de las nuevas bandas que están surgiendo en el país como Rawayana o Recordatorio? ¿Qué les recomiendas?

Todas son maravillosas porque todas son distintas y tienen algo que decir. A todos los he apoyado. Las he conocido a través de la Rock and Mau. Lo que siempre les recomiendo es que estudien porque esta chévere en la utopía ser el músico empírico y autodidacta pero en la medida que vas creciendo el mudo te va exigiendo una cantidad de cosas que si no tienes las herramientas necesarias para enfrentarlo vas a fracasar. Este mundo es muy duro entonces siempre que puedan prepararse es mucho mejor.

¿Los discos más importantes en los que has tocado?

El cerrito de Jorge Glenn que es un disco hecho en Venezuela. Nada más con esa grabación formo parte de la música contemporánea del país. Otro disco es el de Guaco que está nominado este año para los Grammy Latinos y se llama Presente Continuo.

¿Qué es ser músico?

Significa vivir en un mundo muy complicado y vivir de lo que te gusta hacer, que aunque -insisto- es difícil, te permite tener experiencias increíbles. Ser músico es una mezcla de lo difícil y lo maravilloso.

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lvaro Paiva Bimbo: “La cultura y la educación son la única manera de salvar el mundo”

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Este 22 de noviembre Álvaro Paiva Bimbo, productor, compositor, arreglista y director celebrará el Día del músico estrenando su nuevo disco “Palabra”. La novena producción discográfica cuenta con 10 temas compuestos por él pero cantados por Luis Fernando Borjas (Guaco).

¿Cuándo comenzó tu carrera?

La profesional cuando regresé a Venezuela de Nueva York en 2004. Me gradué de licenciado en computación en la Universidad Central de Venezuela y luego hice un Bachelor (licenciatura) en guitarra y computación en el Manhattan School of Music (NY, EEUU).

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser músico?

La verdad es que desde que era chiquito me pasaba horas frente al pick up (de discos de acetato) porque me cautivaba la magia de cómo escuchar una canción me cambiaba el estado de ánimo. Además, cuando sacaba buenas notas en primaria mi mamá me premiaba con discos. A los 8 años tenía como 300 discos. A los 6, ya tenía un walkman porque era una técnica que tenía mi madre para sacarme de la casa. No empecé en la música hasta los 17 cuando inicié con clases de guitarra y el profesor me dijo que tenía facultades, entonces me metí en la Escuela de Música Pedro Nolasco Colón.

Has tenido mucho que ver con el desarrollo de la Movida Acústica Urbana ¿Cómo surgió la Rock and Mau?

Yo la he dirigido pero la idea fue de El Negro Álvarez. La Movida Acústica Urbana comenzó a tocar interrumpidamente todos los miércoles desde 2007 en Discovery Bar y más adelante en el Trasnocho. Un día Diego Álvarez Muñoz me dijo en 2011 que reuniéramos a todos los rockeros para un toque el sábado antes del 31 de diciembre, cuando la gente está generalmente aburrida en casa. Entonces pusimos un tweet publicando el show y se presentaron 800 personas. La gente se quedó afuera, tuvimos que hacer dos funciones. Nos dimos cuenta de que la Rock and Mau tenía que seguir.

¿Crees que la Mau ha influenciado a los músicos actuales?

La mejor descripción del resultado de la Mau es el disco de La Vida Bohème que ganó un Grammy. Otro ejemplo de la influencia de la Mau es el disco que va a salir de Desorden Público con C4 trío. La idea era que los músicos jóvenes se acercaran a la música venezolana y qué mejor manera que tocando los hits nacionales. Antes las bandas jóvenes eran muy intelectualizadas y no llegaban tanto al público. La Mau fue una  manera de acercar los rockeros a la música tradicional y ellos hoy en día han expandido su paleta de colores. Si queremos que Venezuela tenga una identidad musical como la tienen otros países tenemos que usar nuestra propia música.

¿Qué estás haciendo ahorita?

Comiéndome una hallaca y ensalada de gallina (risas).

¿Musicalmente?

Vengo de ensayar para la premier de mi nuevo disco que se llama Palabra. Es un proyecto que tenía muchos años creándose. Son canciones pop de mi autoría con base de ritmos venezolanos. Canta Luis Fernando Borjas de Guaco y me acompañan 20 músicos de la Mau.

¿Por qué se llama Palabra?

Porque la gente me conoce por mi música instrumental pero siempre he escrito letras de canciones. La lectura tiene una gran importancia para mí y creo que la canción dice algo más allá que lo que diría una melodía sola. En otros disco me interesaba mucho que la gente se fijara en los arreglos y en este disco me interesa que se interese en la palabra. El domingo presentaré el disco a las 5:30 pm en el recién inaugurado Paraninfo de la UNIMET.

¿Qué significa ser músico?

Es mi manera de ayudar al mundo. Encuentro en la música una manera de regalarle a la gente dos o tres minutos de reflexión, de distracción e introspección que no se ve tan evidente pero tienen un poder inmenso. La cultura y la educación son la única manera de salvar el mundo.

Jhoabeat: “El beatbox es una manera de hablar música”

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Johangel Xavier Tovar Colina, conocido artísticamente como Jhoabeat es un músico, beatboxer y skater venezolano, nacido en la ciudad de Puerto Cabello. Aunque tiene apenas 2 años presentándose en los escenarios profesionales musicales del país, muchos músicos reconocen y apoyan el talento de este joven de 23 años que desea vivir por y para la música.

¿Por qué te dicen Jhoabeat?

La primera vez que alguien me dijo Jhoabeat, fue cuando empecé a producir algo de música electrónica, aunque eso fue muy eventual. Desde entonces me quedó el sobrenombre. Pero Johangel Xavier Tovar Colina es mi nombre. Nací en Puerto Cabello, estado Carabobo. De allá soy, allá me crié y esa es mi tierra.

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser músico?

Me ha gustado la música desde siempre. No tengo recuerdo de mi vida en el que la música no haya estado presente. Nací en un ambiente muy musical. Aunque mis padres solo tocan un poco de cuatro y guitarra, mis tíos son personas que se han dedicado toda la vida a la música. Han llegado a dirigir orquestas en Barquisimeto.

¿Qué es el beatbox?

Es percusión vocal. Es el arte de imitar y emular a través de sonidos guturales y vocales los sonidos de la percusión. El beatbox por su amplitud permite hacer otras cosas como melodías y efectos. En sí, es una manera de cantar o hablar música.

¿Tiene alguna técnica? ¿Dónde la aprendiste?

Soy más autodidacta que cualquier otra cosa. Pero hubo un momento en que tuve una orientación con respecto al beatbox cuando vino a Venezuela Reeps One que es el mejor beatboxer del mundo. Lo trajo el British Council y me invitaron a ver una clase magistral con él. Fue una gran experiencia porque yo era el único beatboxer venezolano. De hecho, he sido el único beatboxer latinoamericano que hasta ahora ha visto clases con Reeps One. Eso marcó una gran diferencia en la manera de hacer betabox.

¿Hay más beatboxers en Venezuela? ¿De dónde viene la movida?

Si, hay otros en Venezuela aunque en Latinoamérica tenemos algún retraso con respecto al beatbox. Existe un gremio, un grupo de chamos que están pendientes de que la cultura se conozca. Beat Zarro, de San Felipe, es una pareja beatboxers muy reconocida. Para mi uno de ellos, Tomás es el mejor beatboxer de Venezuela.  Lo interesante del Beatbox es que, aunque ha estado ligado al hip hop, no se limita a un solo tipo de música y puede adaptarse a todos los géneros.

¿Has hecho eso? ¿Has ligado tu trabajo con otros músicos?

¡Claro! He querido romper con la figura del frontman y he buscado anclarme a un grupo de músicos como un percusionista más. He podido trabajar con C4 trío, Alquiles Báez, Desorden Público. También he estado en algunos proyectos solistas de Jorge Glenn y Edward Ramírez (ambos de C4 trío), con Gustavo Casas y muchos otros.

¿Cuáles han sido los momentos más importantes para ti de tu carrera?

Tres momentos que han cambiado mi vida fueron, primero, el 19 de diciembre de 2013. Fue la primera vez que sentí que hice algo significativo para mi carrera. Estaba en Valencia en el Naranja Fest y se fue la luz en la tarima y quedó sonando solamente mi micrófono. Había 3,500 personas en el público y era mi segundo show en la vida. Tuve que tomar la batuta y hacer un show. El segundo momento fue cuando me invitaron al Rock and Mau en el aula Magna de la UCV. No solo por el hecho de que fuesen los músicos del Rock and Mau los que me invitaban, sino porque además era primera vez que iba al Aula Magna y me tocaba subir a la tarima. Yo que soy del interior, me siento como un turista en Caracas y hay espacios culturales que me impresionan. El tercer evento fue reciente el tributo a Gualberto Ibarreto en el teatro Teresa Carreño.

¿Cuáles son los músicos venezolanos que más admiras?

Diego Álvarez. Soy admirador de El Negro. Para mi él era una conexión directa con Paco de Lucía quien a la vez ha sido la persona que más admiro en esta vida. En algún momento estuve tocando guitarra flamenca y conocer a Diego fue más que un privilegio. Además de él, otros músicos que admiro mucho son: Héctor Molina, Edward Ramírez y Jorge Glenn los tres de C4 trío. También en esa lista para mi es fundamental Álvaro Paiva Bimbo.

¿Tienes algún disco?

No aún pero algo viene en camino.

¿Qué es ser músico?

Para mi es respirar. Creo que la vida no valdría la pena si no pudiese hacer música.