Fernando Mires: Una oposición confederativa y un gobierno que se cree Estado

Uno de los observadores más atentos de la situación política en Venezuela, el politólogo chileno Fernando Mires,  arribó al aeropuerto Simón Bolívar este sábado 23 de abril para una corta pero ajetreada visita comprimida en oratorias cuyo quórum en el Festival de la Lectura de Chacao ha colmado los escenarios.  El escritor del libro Desde la Muerte de Chávez hasta el 6D El Cambio llevaba poco más de dos años sin pisar el país,  es su visita más corta pero más intensa y productiva a Venezuela, que inclusive ve “más hermosa”. El cansancio no le quita el brillo intelectual ni la mirada entusiasta de sus ojos.  Afirma que esta vez ha podido conversar que es lo más importante. “Me llevo frases más no imágenes".

En un íntimo encuentro con los medios de comunicación en la sala Eugenio Montejo de la Biblioteca de Los Palos Grandes el intelectual dilucidó sobre el momento político y social en el que se encuentra Venezuela, en donde la democracia tiene formas extrañas y las «oposiciones» se conciben así, con S y en plural. Fernando Mires asegura que al país del que se enamoró a segunda vista no vuelve este año, no sin antes hacer un llamado de atención al sello peculiar de nuestro presente rutinario: las colas.
«En Egipto a uno lo llevan a visitar las pirámides, aquí  te llevan a visitar las colas. Es la marca distintiva del momento ya sea por la escasez, la mala distribución  o todo junto a la vez», sostiene.
Las comparaciones con Chile, su país natal,  fueron inevitables. Mires recuerda que en su nación se declaró una guerra económica porque había organizaciones gremiales y sindicatos pilares de los pensamientos políticos que en Venezuela brillan por su ausencia. «Las organizaciones aquí – en Venezuela- no existen, es el país que menos tipo de organizaciones gremiales tiene en América Latina, nada comparable con Bolivia o Argentina. En Venezuela no existen fuertes sindicatos de corporaciones empresariales de tal magnitud política como la que había en Chile, en donde sí hubo una guerra económica», dice.
Tal vez por ser uno de los historiadores más consultados para comprender la situación política del país siempre lo cuestionan con la pregunta del huevo de oro: ¿Hacia donde vamos? Pero Mires no es bola de cristal,  “si yo supiera hacia donde van me ganaría el Premio Nobel de Análisis Político” bromea.
“Solo sé que no va hacia nada bueno, no solo por la crisis sino por las distintas posiciones que existen con respecto a cómo superarla. Aquí hay una especie de confrontación política asimétrica porque el gobierno utiliza un lenguaje operacional muy funcional, en cambio la oposición maneja el lenguaje político y entre ambos no hay claves de entendimiento. El gobierno hizo lo que tenía que hacer desde el punto de vista operacional, construyó un bunker para convertir en inexpugnable una parte del Estado, al haber hecho eso están más dedicados a evitar que la oposición tenga acceso que a gobernar. Por otro lado, la oposición busca hacerse con el corte político que tenía la Asamblea Nacional cuando el chavismo era mayoría. La salida de esta situación no desemboca en nada bueno hasta que se produzca algún tipo de entendimiento, y en base a la experiencia de otros países muchas veces al diálogo se llega después del conflicto y el enfrentamiento, si es que se llega» recuerda.
«Ustedes conocen ese tipo de enfrentamiento mucho mejor que yo, lo han tenido en los hechos de abril y en la situación  que desembocó la iniciativa de «la salida».  A veces estos son durísimos y dejan muchos caídos, lo que no quiere decir que eso va a ocurrir en Venezuela; se tiene que hacer todo lo posible para que no ocurra. Por eso yo apoyo las posiciones de centropolítica de la oposición, entendiendo a estos por los más constitucionalistas, los menos accionistas y los mas electoralistas» explica Mires.
Estas confrontaciones de las que habla el politólogo se dan en Venezuela en todos los niveles: en las colas, en demostraciones públicas por lado y lado, en enfrentamientos con sectores públicos, en los lugares de trabajo, en las provincias, en las regiones, en las aldeas.  El espacio para los contingentes y los impredecibles que actúan como detonantes o apaciguadores es latente,  pero para el escritor chileno todo se mueve como el vuelo de la mariposa: “Si la mariposa vuela puede desencadenar un cambio climático que puede llega a un tsunami, pero también puede que no pase nada y que las dos fuerzas simplemente vuelen y vuelen hasta que se cansen”
Para Mires es evidente que la oposición en Venezuela no es homogénea y está como “pegada con goma de mascar”, lo que lleva a diferencias internas en el marco de un abanico de posibilidades múltiples donde es posible hasta lo imposible.
En cuanto al referendo constitucional y la salida de Maduro como jefe de Estado, el analista considera que una salida como acto escapatorio y apresurado nunca dará buenos resultados. Aunque tal salida es constitucional  la clave está en la participación democrática popular e institucional, de otra forma se vería como “una irregularidad política, que no es lo mismo que irregularidad constitucional. Si se va Maduro lo mejor sería que se fuera en términos condicionales, lo que le daría la posibilidad de un regreso. Si se fue Fujimori y ahora regresa la hija todo puede ser posible en América Latina”, reconoce.
Quien pierde mayoría pierde legitimidad
En el encuentro Mires aclaró la diferencia entre legitimidad y legalidad, tanto en el plano político como social. Los aliados regionales que ha perdido el gobierno de Maduro han resultado en la pérdida de legitimidad sin que esto signifique que el gobierno sea ilegal, diferencias de gran relevancia en la política. “La oposición no solía tener mucha legitimidad cuando la mayoría apoyaba al oficialismo, sin embargo no se estaba violando la legalidad. Ahora el gobierno de Maduro ha estado traspasando la ausencia de legitimidad por una suerte de ocupación de resquicios legales que le permitan mantenerse mediante vías espurias” sostuvo.
Sobre la oposición, o «las oposiciones» como la apoda, hay algo que el escritor resalta y es que la bancada ha ganado legitimidad dentro de un conjunto de piedras en el camino. Cuando la toma de decisiones tiene que ser auscultada por cuatro o cinco partidos importantes, cada uno con líneas políticas definidas Mires simplemente bromea no tan en broma: “Yo nunca quisiera estar en el pellejo de Chuo Torrealba”.
¿Hay o no hay democracia en Venezuela?
Fernando Mires es partidario de los intermedios y de los paralelos. La democracia en estado puro no existe para él, pero si hay momentos y espacios democráticos que coexisten en tensa calma con sus contrarios. “La política es más programática y mucho menos ideologíca, es existencial, vive del día a día. Muchas veces el régimen venezolano tiene comportamientos dictatoriales, por ejemplo los presos políticos”. Sin embargo, algo a tomar en consideración es que en los regímenes 100% dictatoriales no hay oposición sino disidencias, desobediencia civil en la clandestinidad.
“Todas las constituciones de nuestro tiempo surgen del código de ética romano y de la filosofía napoleónica, el problema es simbólico. No se puede gobernar con una constitución gobernada por un dictador”, afirma Mires.
El mito del golpe de Estado
Si hay algo que está claro para Mires es que un golpe de Estado requiere golpistas, quienes en su carácter de uniformados reciben una mención peligrosa. Hablar de golpe de Estado en Venezuela significaría que la oposición está en concurrencia con el ejército o que hay una parte del ejército que quiere tumbar al gobierno. En todo caso el mensaje del ejecutivo viene a demostrar más debilidad que fuerza. «También se puede hablar de  la política del espectáculo, donde se crean enemigos ficticios”, recuerda.
La democracia funciona gracias a sus imperfecciones, por eso todas las democracias son algo parecido al concepto. Hay democracias puramente políticas o puramente sociales, y pueden existir la una sin la otra con consecuencias como las grandes exclusiones o los vetos a la libertad de expresión.
Recomendaciones a Maduro y a la oposición
Para finalizar Mires hizo algunas recomendaciones a las fuerzas políticas que chocan constantemente en Venezuela. A Maduro le dice que sea «más sincero y no trate de imitar a nadie. Que reivindique incluso lo de ser chofer de bus, pero que no hable un lenguaje que no domina porque es un hombre agrario”.
De las oposiciones conceptualiza a varios tipos de disidencias en Venezuela. Aparte de la oposición de amontonamiento y la oposición unitaria la más característica de nuestro país es la oposición confederativa, en donde dos partidos con visiones completamente distintas de la sociedad y las políticas se unen en función de objetivos comunes. Es la que avanza  a pesar de sus diferencias.
“Yo estoy en contra de las analogías  y de las comparaciones, estoy a favor de los paralelos. La gran diferencia entre América Latina y Estados Unidos es que en este último una cosa es la política de Estado y otra la política de gobierno. En Venezuela eso no existe. El gobierno se cree Estado y muchas veces no lo es”, concluye el analista político, quien regresa este martes 26 de abril a Alemania.]]>

Designaciones de Parra no tienen validez para la Asamblea Nacional

El diputado Juan Pablo Guanipa aclaró al finalizar la sesión de la AN —realizada este martes en una plaza al este de la capital por la imposibilidad de acceder al Palacio Federal Legislativo— que nada de lo que designe esta fracción aislada del Parlamento tiene credibilidad ni respaldo de la institución