Fernando Ochoa Antich: antes, durante y después del 4F

A 27 años de la intentona de golpe en donde el ex presidente Hugo Chávez fue protagonista, Venezuela no pinta colores más vívidos que los que el entonces Teniente Coronel rechazó y usó como bandera para llevar adelante una operación el 4 de febrero de 1992 que buscó, sin éxito, tumbar al gobierno del entonces presidente, Carlos Andrés Pérez

Muchas voces se han escuchado desde ese momento. No solo un “por ahora” proferido por Chávez que abrió una interrogante nacional y lo catapultó a la opinión pública, sino también de abanderados del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) que muestran la fecha como una gesta heroica.

Dos sillas, una cámara y un mueble con fotos del entonces Ministro de la Defensa, Fernando Ochoa Antich con los ex presidentes Rafael Caldera, Ramón José Velásquez y Carlos Andrés Pérez, fueron suficientes para dar rienda suelta a una conversación que conjuga el 4 de febrero con la Venezuela de hoy, la figura de Chávez en el mundo militar y la actitud de Pérez ante la intentona.

¿Por qué se ensalza tanto esta fecha en las alas oficialistas?

El golpe o la felonía de Chávez fue un fracaso militar. Tuvo un inicial éxito político en los primeros meses de febrero del 92, quizá hasta julio-agosto. Posteriormente Hugo Chávez fue desapareciendo de la opinión pública y disminuyendo su peso a tal nivel que cuando el presidente Caldera lo indultó o le sobresedió la causa, el salió a la calle y apenas tenía el 6% de popularidad.

Después hubo elecciones de gobernadores en el período del presidente Caldera y allí Chávez llamó a la abstención y los venezolano salieron a votar, él quedó en una situación política muy debilitada. De todas maneras, mantenía una posición muy radical contra el régimen democrático y esa posición le daba, en ciertos sectores radicales, fuerza. Sus posibilidades para diciembre de 1997 eran prácticamente nulas.

Lamentablemente, los partidos y el mismo gobierno del presidente Caldera a sus finales, cometieron un conjunto de errores políticos que permitieron que la figura de Chávez creciera.

Primero se escogió como candidato de Copei a la alcaldesa de Chacao, Irene Sáez, quien tenía gran popularidad pero que se desplomó a pesar de que tenía más del 60% de aceptación, y ese espacio lo fue ocupando Chávez; pero también hubo un error grave de AD que fue lanzar la candidatura de Alfaro Ucero, que no solo no tenía impacto popular sino que generó una crisis dentro del partido. Finalmente, AD no lanzó candidato y respaldó al que tenía cierta fuerza, el doctor Henrique Salas Romer.

Lamentablemente, la no presencia de un candidato adeco trajo como consecuencia que la votación de centro-izquierda se concentrara en la figura de Hugo Chávez y entonces empezó a subir en las encuestas de una manera sorprendente y ganó las elecciones.

¿Por qué al 4F lo han querido transformar en un hecho heroico? Porque les interesaba transformar esa fecha en un cuartel de la montaña con la épica de Fidel Castro, con la diferencia de que en el 4 de febrero, el actor fundamental de esa felonía que fue Hugo Chávez no solo dio demostraciones de muy poca capacidad militar sino además de cobardía y de poca lealtad con sus subalternos.

El 4 de febrero, si Chávez hubiera cumplido lo establecido en el plan que era atacar Miraflores, posiblemente la situación que el presidente Pérez tenía que enfrentar al lado mío hubiera sido mucho más complicada; pero él ,en vez de atacar con un batallón de paracaidistas perfectamente armados, salió y se escondió en el Museo Militar que ahora llaman “el Cuartel de la Montaña”.

Ahí se rindió a las 6 de la mañana sin disparar un solo tiro, esa es la verdad. Mientras que sus subalternos pelearon y tuvieron el valor de combatir equivocadamente. Hubo 34 muertos porque en realidad se manejó con mucha prudencia, muy distinto a lo que hicieron aquí con Óscar Pérez.

Yo siempre me he sentido muy orgulloso de mi actuación ese día porque logré, con el respaldo del presidente Pérez, negociar para que todas las unidades se rindieran progresivamente. Claro, tuvimos el impacto psicológico de que el presidente, con un gran valor personal, se salió de Miraflores, cercado con tanques, para dirigirse al país y al aparecer en las cámaras del país, las unidades que se habían insurreccionado se debilitaron y el movimiento fracasó.

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Hay un libro escrito por Thays Peñalver que seguro conoce, se llama “La Conspiración de los 12 Golpes”…

No he estado de acuerdo con ella porque debió entrevistarme y no lo hizo.

Precisamente en ese libro ella retrata a un Chávez más bien cobarde y sin mayor mérito militar que contradice la imagen pública que el expresidente tenía en el país, ¿estaría de acuerdo con ese planteamiento?

Los méritos militares que tenía eran los normales de un oficial de su grado. Había tenido un problema un poco delicado en el grado de Teniente Coronel porque había reprobado unas asignaturas en el curso de estado mayor, pero el comandante del ejército en ese momento consideró aprobarla, él reparó y le quedó una materia con una nota muy cercana a la aprobación y se le dio la oportunidad. Pero era un oficial reconocido como un hombre grato, carismático.

Usted justo me comentaba que el 4 de febrero fue un fracaso militar, sin embargo Chávez logró hacerse con el poder después de unos años…

Claro porque se han dedicado a crear un mito del 4F. Como le digo, Chávez era un hombre tan irresponsable y desleal con sus subalternos que no siguió lo que decía la orden de operaciones que luego leí.

El batallón Chirinos, que era el que dirigía la columna y estaba comandado por Adonay Chirinos tomó la autopista y parecía que Chávez debía ir detrás de él y la idea era que Chirinos atacara la Casona, tomara la base militar de la Carlota y Hugo Chávez apoyara a las unidades que iban a insurreccionar en Caracas.

Pero en lugar de eso, él sabía que ya había informaciones de que habría una insurrección y  tomó la carretera vieja de Los Teques sin decirle al teniente coronel Adonay Chirinos. Después que tomó por allí, fue al Museo Militar y se rindió sin haber lanzado un solo tiro.

Yo no creo que una actuación militar de ese orden se pueda considerar un hecho heroico. Hecho heroico hizo el presidente Carlos Andrés Pérez que arriesgó la vida y salió de Miraflores, heroicos fueron los oficiales que combatieron de los dos bandos, no hablo a favor de los que fueron leales a la constitución, hubo un grupo que tomaron el mal camino de insurreccionarse pero por lo menos combatieron y trataron de tomar los objetivos que habían establecido.

A las 10 de la mañana me llamó el almirante Daniel a decirme que el alto mando había considerado que era conveniente que Hugo Chávez se dirigiera a los insurrectos para que se rindieran y dejaran de combatir. Yo consideré que era acertada la posición y fui con el presidente, quien me dio su autorización pero especificó que había que grabar antes a Chávez y no transmitirlo en vivo.

Voy a tomar la responsabilidad de ese hecho que siempre ha sido muy criticado.

Cuando llegué al teléfono a hablar con Daniel, le expliqué lo que había dicho el presidente y me respondió que no había tiempo porque iban a iniciar los combates. “Hay una unidad de tanque que tiene rodeada la unidad Libertador y va a entrar en la pista, los pilotos de los aviones F16 dicen que si entran, ellos suben y los atacan”, me dijo y eso iba a ser un enfrentamiento sumamente costoso.

Ante ese planteamiento le dije que bajo mi responsabilidad lo presentaran en vivo. Lamentablemente, quienes organizaron el acto no tuvieron la capacidad de estructurarlo con suficiente habilidad para que no apareciera como apareció.

Claro, con un “por ahora”…

De todas maneras, insisto en que ese acto, que sin duda lo ayudó y fue una crisis política inmediatamente porque él impactó a la sociedad, no fue la causa por la que alcanzó el poder.

Sin duda, lo catapultó en la opinión pública pero, si no se hubiesen cometido los errores políticos, Hugo Chávez habría pasado a la historia como un tejero más que fracasó en el golpe.

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En el libro de Peñalver que le mencioné antes, también dice que existían amenazas de parte de Hugo Chávez para salir en la televisión y hablar porque otros militares iban a estar con él en el golpe pero se les adelantó ¿es cierto esto?

No. La situación ocurrió así: había enviado a un general compañero mío que casualmente había llegado a Miraflores en el momento en que yo estaba teniendo la primera conversación con Chávez como a las 4, 3:30 de la mañana. Chávez y yo tuvimos una conversación que yo narro en mi libro en la que le digo que se rinda y él me pregunta que por qué yo no iba a hablar con él, a lo que le respondí “Chávez, ¿usted está loco?” porque cómo iba a hablar con él, si yo iba me detenía.

Me pidió buscar un término medio para conversar y yo se lo negué, le dije que se rindiera. Pero en ese momento, yo vi al general Santeliz y yo sabía que ellos eran muy amigos, se me vino a la mente, creo que equivocadamente, que quizá él podía influir en Chávez y lo mandé. En un momento determinado, Chávez decide rendirse y lo hace.

Eso fue todo.

Yo conversé con él varias veces, en un momento el presidente Pérez se molestó porque Santeliz regreso comunicando que Chávez había dicho que se rendía a las 10 de la mañana. Resulta que él había llamado a Chávez sin autorización de nadie, por eso es que la actitud de Santeliz me causa a mí cierta preocupación.

Pérez en ese momento se molestó y le gritó que si no se rendía, él ordenaba bombardearlo, cosa que era muy difícil. ¿Cuándo y por qué se rinde Chávez? Él quería obtener el triunfo sin tener que combatir pero él había hecho un acuerdo con el general Visconti, que luego fue quien se insurreccionó el 27 de febrero, en el que establecía que iba a tratar de influir en la aviación en último momento, él no se atrevía a insurreccionarse porque no tenía mando en ese momento pero iba a tratar de que, al menos, las operaciones no tuvieran la efectividad que siempre tenían.

Pero a las 6 am, los aviones pasaron por encima del Museo Militar en forma rasante, indicando que la orden del presidente se iba a cumplir, creo que Chávez sabía que eso no se podía hacer porque era peligroso que una bomba o cohete le diera a un bloque del 23 de enero.

El caso es que Santeliz le hace ver la situación y Chávez se rinde, de ahí empieza una actuación que no es muy clara del general. Yo lo mandé a trasladar a Chávez del Ministerio de la Defensa cerca de las 6:30 de la mañana y él desde esa hora hasta las 9 fue que llegó al Ministerio.0

Él me explicó que Chávez le había pedido ir a todas las unidades subalternas para indicarles que se rindieran porque estaban aisladas. En ese momento yo le creí pero luego me di cuenta de que eso no fue así, ahí pasó algo.

El acompañante de Santeliz, el señor Fernán Altuve Febres ha dicho en unas declaraciones que en realidad ellos prepararon la intervención de Chávez y eso es posiblemente lo que ocurrió. También creo que Santeliz tuvo que haber influido para que el estado mayor tomara la decisión de recomendar que presentaran a Hugo Chávez.

Ya Hugo Chávez no era una amenaza, estaba preso y rendido. Podía haber un combate pero ya no habría insurrección, la situación estaba medianamente controlada.

Incluso después de esto a Chávez se le acusa de alta traición y sedición pero no se le inhabilita políticamente de forma definitiva, ¿por qué?

La decisión de Caldera fue la de sobreseer la causa, una figura que está en el código de justicia militar que conocí, no sé actualmente. Y esa decisión tiene como efecto jurídico que el delito desaparece y no genera ningún tipo de consecuencia. No es un indulto porque en ese caso, se le quitan los años, se le quita la pena pero no las medidas supletorias.

En ese momento, usted era embajador en México pero, ¿sabe por qué Caldera tomó la decisión de sobreseer la causa y no indultar a Chávez?

Sí, sí sé. Antes de irme a México tuve un almuerzo privado con el presidente y discutimos largamente el problema. Caldera mantenía la tesis de que la forma de lograr pacificar al país era liberando a los presos militares porque su presencia allí era un problema.

Caldera tenía el expediente favorable para él de lo que había sido el final de la guerrilla venezolana en la que hubo una negociación con los líderes y aceptaron, precisamente por eso lograron continuar en la carrera política. El mismo acto que hubo con los guerrilleros en los años 60, se aplicó aquí, claro que con consecuencias complicadas porque hubo éxito electoral.

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Ya usted mencionó que se conocía desde antes que habría un intento de golpe de estado, ¿por qué no se hizo nada para evitarlo?

El descontento de las Fuerzas Armadas era una realidad, todos la conocían. Al final del gobierno de Lusinchi y durante el gobierno de Pérez, pasaron dos demostraciones reales de ese descontento. Es lo que llamo en mi libro “La Noche de los Tanques”, que fue un movimiento de tanques que no se logró determinar hacia el Ministerio de Interior porque Lusinchi estaba viajando y le había encargado la presidencia a Simón Alberto Consalvi, se controló la situación pero quedó dudas de si había sido un alzamiento o no.

Luego hubo unas detenciones, ya yo era el segundo del ejército en ese momento, el comandante era Carlos Julio Peñaloza  y a él le llegó una orden de operaciones a través de un correo, de esos de antes no los electrónicos, en donde no se utilizaban nombres propios sino pseudónimos, justamente esa orden la firmaba un tal “Zeus”.

El general Peñaloza tenía por Chávez cierta animadversión muy fuerte porque habían tenido un problema en la Academia Militar, y dijo inmediatamente que ese era él.

Esa mañana yo fui a hablar con el general Filmo López y leí la orden, vi unos pseudónimos que me llamaron la atención y pedí que la mandaran al ejército. Hablé con Peñaloza y esa  tarde nos reunimos porque yo insistí en que los detuvieran, les expliqué que la experiencia histórica que teníamos era la del alzamiento del General Medina, si él hubiese tomado las medidas a tiempo, no había alzamiento.

Entonces tomamos las medidas y los capturamos pero al presidente Pérez le molestó y ordenó que los soltaran. De todas maneras en el ejército no lo hicimos totalmente y los dejamos en cargos distintos, los cambiamos.

El 4 de febrero, hubo una información precisa en la mañana. Cerca de las 10, el capitán Gimón Álvarez le informó al director de la Academia Militar que iba a haber un golpe. Le dijo porque el capitán estaba en contacto con Chávez y la misión que tenía era detener al general y alzarse en la academia; pero casualmente el capitán había empezado amores con la hija del general y entonces denunció.

Inmediatamente, Manuel Delgado Gainza fue y le comunicó al general Pedro Rangel Rojas que iba a haber un alzamiento a las 11 de la mañana y eso empezó a dar vueltas en el comando del ejército. El general Rangel no me informó a mí y me sorprendieron. Rangel sabía del alzamiento y no le dijo a nadie. No fue que no tomó medidas pero fueron muy débiles porque estaba temeroso de molestar al presidente Pérez.

Acuarteló la guarnición de Caracas del ejército, por eso es que en Caracas no hay el alzamiento.

Normalmente un alzamiento se da con un grupo muy pequeño de oficiales, una unidad normalmente tiene 30 oficiales y solo 4 o 5 están comprometidos. Si acuartelas, llegan los 25 y 5 no pueden controlarlos pero si esos 5 están solos en el cuartel, ellos lo controlan porque hablan con los soldados y ellos no saben lo que está pasando. El general Rangel acuarteló Caracas pero como no me informó a mí, no lo hicimos en todo el país.

Que también eso pasó porque muchos de los militares que estaban con Chávez no sabían ni siquiera a dónde iban ni qué tenían que hacer…  

Claro. Muchos no sabían. Es decir, recibieron órdenes y ya.

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¿Consideraría al 4F como un crimen de lesa humanidad por los muertos que resultaron?

No, como un crimen de lesa humanidad no porque no fue hecho personalmente con la intencionalidad de fusilar a 30 personas. Fue un problema de combate pero claro, la responsabilidad es exclusivamente de los jefes.

A diferencia quizá de la operación en El Junquito el 15 de enero ¿no?

Claro. Yo creo que si los venezolanos tuvieran sentido crítico compararían la manera en que actúo el presidente Pérez, a quien le habían atacado la Casona en donde estaban su señora y sus hijos, y tomó una decisión prudente y acertada. Nunca tuvo una palabra ofensiva contra el comandante Chávez, nunca.

Esta intentona se dio por razones de corrupción, una inflación de más de un dígito, baja en los precios petroleros pero la realidad actual en Venezuela presenta condiciones más críticos como una inflación al 13.000%, según el Fondo Monetario Internacional y sin embargo, no pasa nada. ¿Cuál sería para usted la diferencia entre la situación del 92 y la de ahora?

Los regímenes son sumamente distintos. El gobierno de Pérez que había iniciado con un accidente histórico que fue el 27 de febrero, él consideró, equivocadamente, que su prestigio podía permitir aplicar un plan de ajuste tipo shock y lo aplicó de esa forma.

Claro, pero estas eran medidas no populares…

Sí pero fíjate, el aumento era medio por litro de gasolina mensual. La cuarta parte de un bolívar en aquel tiempo. El rumor empezó desde enero de que venían unas medidas y el anuncio de ellas trajo como consecuencia que los supermercados y las bodegas generaran un proceso de acaparamiento de la mercancía y no sacarla a la venta. Eso creó un descontento popular y además de eso había un problema de transporte y generó el problema del 27 de febrero.

Eso aumentó un malestar en la población que fue aprovechado por los enemigos políticos del presidente Pérez. Los medios de comunicación en ese tiempo eran absolutamente libres, no como ahora, y la campaña en contra del presidente, incluso la novela Por Estas Calles fueron creando un ambiente tan negativo al presidente Pérez que la conspiración comenzó a tener fuerza.

Las logias militares son grupos pequeños y para que crezcan tiene que haber un ambiente general de la sociedad sino pasan por debajo de cuerda.

El ambiente se fue creando. El alzamiento del 4F interrumpió un proceso que había empezado en el año 58 y que terminó en el 98 porque para el 92 Venezuela tenía seis gobiernos que habían cambiado el poder pacíficamente y electoralmente. Es verdad que se vivía una crisis pero el presidente Pérez, aparte del cambio económico, realizó uno político fue establecer la elección directa de alcaldes y gobernadores. Eso no se lo perdonó Acción Democrática porque en el gobierno de Lusinchi, los secretarios generales de los partidos eran los gobernadores de estado.

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Fíjese que me comenta que dentro de las logias militares si hay un ambiente popular que ratifique esa posición es que pueden tomar fuerzas situaciones como las del 4F, ¿considera posible que 26 años después se repita algo parecido?

La Fuerza Armada fue destruida intencionalmente por Hugo Chávez, estoy convencido de que Fidel Castro lo incitó a ello. Chávez se dio cuenta, después del 11 de abril, que tenía que modificar la forma de ser de las Fuerzas Armadas. Antes era una organización que tenía un conjunto de valores muy firmes, entre ellos el espíritu de cuerpo y el compañerismo, fueron dos valores muy fuertes dentro de la institución.

Ese espíritu de cuerpo permitía que nosotros libremente pudiéramos criticar, hoy en día eso no es posible y además de eso, esa unidad tan fuerte que existía en mis tiempos ha sido totalmente destruida.

Además, existe la ideologización. La FAN dejó de ser una institución pluralista. En mis tiempos, la institución era apolítica. Ahora han puesto a la institución armada al servicio del Psuv. Eso ha complicado que cosas como las del 4F puedan ocurrir.

Muchos dicen que hay que eliminar esa institución o reformarla completamente, ¿por cuál tesis opta?

Una reestructuración. Se puede volver a la FAN que era antes, primero reduciéndola de tamaño y aparte de eso, tenemos la experiencia de Panamá que no tenía fuerza armada pero creo una guardia nacional, cuando tu desapareces a las fuerzas armadas, que normalmente son más institucionales que la policía, la fuerza se las das a ello y son más fácilmente penetradas políticamente.

Claro, unas fuerzas armadas institucionales al servicio del estado, no del gobierno porque si están a su servicio, no funcionan. Ahora, cómo sería la transición es eso lo que hay que pensar.

Desde el comienzo de Maduro, él se ha apalancado mucho en la imagen de Chávez pero eso al pasar del tiempo ha disminuido y se habla de una “épica de Maduro”. Incluso este 4F es el lanzamiento de su candidatura…

Bueno, históricamente hay experiencia de esto. Cuando Stalin empieza a surgir, la figura de Lenin se quedó allá en la Plaza Roja pero toda la épica era de Stalin y es eso lo que han venido haciendo. Date cuenta de que esta es la forma en que funcionan los regímenes totalitarios, Stalin inició una purga de sus antiguos compañeros que eran leninistas, es muy similar a lo que hace Maduro con los chavistas como el caso de Rafael Ramírez. Si hiciéramos una evaluación exacta del número de oficiales que respaldan a Maduro y estuvieron el 4 de febrero, te das cuenta de que son pocos.

Lo que no estoy seguro es que eso le vaya a dar resultados positivos a él.

Tenemos ahora que conseguir un liderazgo a través de unas primarias o de un acuerdo político pero tiene que haber un líder que tome la decisión.

¿Quién sería?

No me atrevo a hablar a favor de nadie. Hay varias personas que han salido y mostrado su candidatura. Esto tiene que definirse de alguna manera.

¿Qué representa Hugo Chávez para usted?

Chávez es un hombre de gran fortuna. Hay gente que tiene estrella natural, a él le salieron todas las cosas bien hasta que murió. Estuvo acusado de conspiraciones y no pasó nada, luego el 4F, lo perdonan y gana elecciones. Sin duda tenía carisma que fue fortaleciendo, no es que la tuviera de manera natural, y su personalidad llanera conectaba mucho con el pueblo pero lo que ha ocurrido con el chavismo es que él lo creo luego de estar en el poder, eso no existía antes.

¿Y Nicolás Maduro?

Es un oportunista. Sin ningún mérito llegó a la presidencia. Él ha fortalecido tanto su personalidad como imagen, el considerarlo como un chofer de autobuses y ya me parece absurdo. Es un político formado en Cuba, comunista con grandes ambiciones que ha demostrado habilidad y ser un enemigo peligroso. Eso hay que combatirlo con habilidad también. ¿Se justifica el daño que él le hace a Venezuela por preservar el poder? Sin duda alguna que no. Es criminal que una persona conduzca a un país a la miseria solo por quedarse en el poder.

Esta entrevista fue originalmente publicada el pasado 4 de febrero de 2018