VIDEO/La odisea de una mujer para huir de bandas chavistas en Santa Elena

Tras varias horas de intentos infructuosos, fue posible ubicarla a través de Whatsapp: Yesica Morais enviaba cortos mensajes de texto pidiendo ayuda desde algún lugar cercano a Santa Elena de Uairén en el municipio Gran Sabana, uno de los más golpeados por la ola represiva del chavismo que ha dejado varios muertos y heridos en las últimas horas.

“Ayúdame”, escribió Yesica en respuesta a los mensajes dejados por El Estímulo un día antes, cuando periodistas y activistas buscaban información sobre lo que realmente había ocurrido en Santa Elena de Uairén. Diputados opositores citando fuentes médicas, y caciques indígenas locales, daban cuenta de hasta 14 asesinados y un centenar de heridos solamente el día 23 de febrero.

“Dime que han dicho”.

“¿Alguien nos va a ayudar? Por favor Lo rogamos”, escribió Jesica en sucesivos mensajes.

Ella es una dirigente comunitaria de la zona, dice que no pertenece a partidos políticos. El día 23, en plena confrontación de opositores contra las fuerzas civiles y militares chavistas para tratar de ingresar la ayuda humanitaria, Morais declaró ante canales de televisión venezolanos que se atrevieron a cubrir lo que ocurría en la zona.

“Grabé con la gente de Venevisión, Globovisión y creo que Univisión, pero estoy muy asustada”, dijo al pedir que se enviaran mensaje a esos canales para que ella no fuera identificada en cámara, por miedo a represalias

“Quiero pedirles que no publique nada. Sale mi cara”, explicó.

“Estoy temblando”.

“Tengo una hija. Estamos expuestos”, escribió.

Las llamadas directas no eran posibles, más tarde logró transmitir mensajes con su voz temblorosa:

“Estoy temblando, tengo las manos dormidas, no he dormido absolutamente nada, he escuchado toda la noche disparos, tanquetas van tanquetas vienen, autobuses con colectivos” (bandas armadas civiles al servicio del chavismo), narró.

 

Durante la noche no se habían reportado más heridos. La gente estaba resguarda por miedo.

“Esto es un pueblo muy pequeñito, nos comentan según informaciones que nos pasan que han llegado más de 3.000 funcionarios. Tenemos mucho miedo, es primera vez que esto nos ocurre. Tenemos montañas hacia donde movernos, pero la información es que también están militarizadas”, dijo.

“Yo quisiera irme, te lo juro”, escribió poco después para explicar que diputados de la Asamblea Nacional les recomendaron a los dirigentes que se mantuvieran resguardados porque pudieran tomarlos como trofeos.

“Todos estamos escondidos y asustados”.

“Ninguno ha dormido nada”.

“Por favor, te ruego que te logres comunicar con alguno de los canales que te nombré”.

¡”De frente!. Yo ante la cámara de frente diciendo abiertamente”, escribió al recordar sus declaraciones a los canales de TV desde la acera de la sede de la alcaldía de la Gran Sabana.

“Nadie está con nosotros, las comunidades indígenas están separadas. Unos del lado del chavismo y la mayoría “neutrales”. A los que nos apoyan, tenemos información de que los han secuestrado”.

 

“Dios bendito! O sea que me tiene identificada”, dijo cuando le comunicamos que según informaciones de uno de los canales de TV, a unos periodistas los habían robado y les habían arrebatado el material.

El contacto con Yesica se perdió durante varias horas.

Apareció otra vez en el chat.

“Estoy en Brasil”.

“Está completamente militarizada la vía”.

“No hay forma por los canales normales de pasar”.

“Sí”.

“Lo logré, estoy en Brasil”.

“Me vine sola con mi hija y una carpeta de documentos, no tenemos ropa ni nada”.

“Los militares lanzan bombas lacrimógenas del lado de Brasil violando su soberanía”.

Yésica se grabó a sí misma cruzando la frontera.

Después cuenta cómo pasó cruzando hacia donde estaban los hitos de la divisa fronteriza y unos camioneros brasileños le hicieron ver que podía correr en ese momento y no los podrían alcanzar los guardias venezolanos.

Corrió hacia el lado de Brasil, donde -al menos en teoría- los agentes chavistas no podrían disparar sin violar la soberanía del poderosos vecino del sur. Así llegó hacia el otro lado.

FRONTERA BRASIL EE

No deja de pensar en lo que dejó atrás.

“Voy a pedir la lista de medicamentes e insumos que necesitan en el hospital para hacer una colecta y enviarlo por las ambulancias”, dijo sobre el dispensario de Santa Elena, donde según todos los datos coincidentes no hay nada para atender a los heridos.

En los últimos días, varios heridos venezolanos han sido trasladados hasta las ciudades brasileñas de Pacaraima y Boa Vista.

“Estamos en un lugar seguro, tenemos comida, no tengo nada de ropa, ando con la misma desde hace cuatro días, pero estamos bien”, escribió otra vez.

“Ya no tengo miedo porque ya no estoy allá, no me pueden apresar que era lo que me daba pánico. Estoy con mi hija, ya estoy tranquila, ya la saqué de allá, así que no tengo miedo”, dijo en un mensaje de voz dispuesta a contar lo que había vivido y permitirle a El Estímulo que difunda el video.

 

 

Yesica encontró la compañía de un grupo de caleteros (cargadores) que ayudan a cruzar a la gente de un lado a otro de la frontera.
Poco antes, otros amigos la habían ayudado a llegar a la frontera, después de atravesar la zona donde habían ocurrido las confrontaciones entre manifestantes y agentes del gobierno.

Frente al fuerte vio gente desconocida, de civil, que no era de Santa Elena. Su maleta la dejó con otros amigos en la aduana venezolana, ya habrá tiempo para buscarla.

“No iba a poder correr con la maleta y la niña, preferí traerme la niña”, aseguró.

Ya en el lado brasileño se enteró de que su rostro sí llegó a aparecer en las pantallas de Venevisión.

“Gracias a Dios me fui. Se están llevando a los manifestantes, los buscan en sus casas, hay muchos casos confirmados como el del Chino, Gustavo Silva, ex candidato dela alcaldía Gran Sabana”, dijo.

Prometió mantenerse en contacto y contar cómo se vive la situación de más venezolanos que en las últimas horas se han visto obligados a huir de las balas y las amenazas de los grupos civiles, militares y paramilitares del chavismo bajo el mando de Nicolás Maduro.