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Muerto y enterrado: la impunidad que esconde el caso Acosta Arévalo

Muerto y enterrado: la impunidad que esconde el caso Acosta Arévalo

Fin del cuento. El capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo fue enterrado en la parcela número 12 del Cementerio del Este, con presencia de cinco familiares y con profusión agentes vestidos de civiles, ya que se trató de una “inhumación controlada” por órdenes de un tribunal, según indicó el abogado Alonso Medina Roa. Su esposa, Waleswka Pérez, le hablará ahora “con la emoción apretando por dentro”, según recomienda Rubén Blades hacer con los desaparecidos en su célebre canción homónima, mientras el caso pudiera estar ocultando una compleja trama de torturas y complicidades que, además, no es la primera vez que es denunciada

“Un capitán de la Armada de Venezuela que estaba acusado de organizar una rebelión murió cuando estaba en custodia una semana después de su arresto, situación que subraya la campaña de represión cada vez más feroz del presidente Nicolás Maduro en medio de una crisis económica en espiral”, abre fuegos un despacho de The New York Times, fechado el 30 de junio de 2019. La nota hace alusión al capital de corbeta Rafael Acosta Arévalo, quien fuera detenido el 21 de junio de este año bajo sospechas de complot en contra del régimen de Nicolás Maduro. Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez habían mostrado en TV un video que incrimina presuntamente al occiso.

“El militar fallecido, el capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, es el primero que muere después de denuncias de tortura de más de cien oficiales militares venezolanos en activo y retirados que han sido encarcelados por el régimen de Maduro por cargos de traición”, precisa el rotativo.