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Pdvsa inicia cacería de brujas entre trabajadores para ser “socialista e indestructible”

La petrolera estatal Pdvsa inició un nuevo proceso interno en el que le exige a todos sus trabajadores revelar su militancia política, y convocó a toda su plantilla a debatir sobre sus estatutos para adaptarlos al llamado "Plan de la Patria", el testamento político y económico legado por el difunto Hugo Chávez para convertir a Venezuela en un estado socialista.

Pdvsa inicia cacería de brujas entre trabajadores para  ser “socialista e indestructible”

Pocas expresiones han resumido mejor la partidización y discriminación política en las instituciones del Estado que aquel “rojo rojito” que pronunció el expresidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Rafael Ramírez, en el marco de la campaña electoral de 2006.

Sin embargo, ahora el chavismo va a más. La directiva de la industria está desarrollando una consulta interna con el objetivo de construir “la Pdvsa Socialista e Indestructible”. Para alcanzar ese fin, no solo piden “ideas innovadoras”, sino que solicitan a sus trabajadores identificar a la organización política en la que militan.

“En el marco de este proceso, se inicia una consulta nacional a todos los trabajadores y trabajadoras de Pdvsa para definir el sentido de dirección de la empresa y avanzar hacia la transformación estructural que permita cumplir con el objetivo, filosofía y líneas del Plan Estratégico Socialista (PES) de PDVSA 2016-2025, el Plan de la Patria y de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, señala la cúpula de la empresa en un instructivo repartido al personal.

Llamada a apoyar la “consolidación del socialismo bolivariano”, la nómina de la industria revisa “los estatutos de Pdvsa y su organización” para “impulsar propuestas de injertos socialistas”. La discusión debe tomar como referencia el llamado “Golpe de Timón” – discurso del difunto presidente Hugo Chávez en el consejo de ministros del 20 de octubre de 2012- y un texto titulado “Profundizando la Transformación de Pdvsa hacia una Corporación Socialista”.

Las autoridades indican que sus subalternos podrán interactuar “de manera libre y espontánea”, pero exigen que el formato o lista de asistencia diaria a las reuniones incluya “en cuál organización política milita” el empleado.

Para ilustrar mejor el tipo de información requerida, colocan los siguientes ejemplos: “PES (Plan Estratégico Socialista), Futpv (Federación Unitaria de Trabajadores del Petróleo), PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), PCV (Partido Comunista de Venezuela), Unamujer (Unión Nacional de Mujeres), Frente Francisco de Miranda, entre otras”. Por ningún lado aparece alguna formación relacionada con la oposición venezolana.

Además de recoger los datos de los participantes, Pdvsa también quiere que los responsables de “facilitar” o conducir los debates agreguen a sus informes un “registro fotográfico de la mesa (de trabajo) y sus integrantes”. Siempre guiados por el interés de “garantizar un proceso inclusivo de todas las trabajadoras y trabajadores que se sumen al debate de forma voluntaria”.

Los promotores de este ejercicio, que abarca a toda la plantilla de la industria, destacan entre sus premisas la “libertad en el pensamiento”, aunque subrayan que el esfuerzo está “focalizado hacia alcanzar el objetivo de construir una PDVSA Socialista e Indestructible”, y que los participantes deben ceñirse a “nuestra realidad socialista”.

Un funcionario de la empresa admite que este proceso le genera más dudas que certezas.

“¿Plantean cambiar los estatutos de Pdvsa para ajustarlos al socialismo? ¿Qué efecto tendría esa modificación en la actividad comercial y los acuerdos internacionales? ¿Los consejos de trabajadores tendrán más poder que un gerente? ¿Se desatará una –nueva- cacería de brujas? ¿Puedes adelantar esa transformación socialista en este momento de crisis, con la caída en la producción y los escándalos de corrupción que reconoce el propio presidente Nicolás Maduro?”, despliega sus interrogantes este trabajador.

En los pasillos de Pdvsa-La Campiña dicen que ya estas mesas de trabajo han parido “más de 84 mil propuestas”. “¿Cómo se puede manejar de forma seria y en corto plazo una cantidad tan grande de planteamientos?”, añade una última pregunta la fuente consultada, preocupada por el futuro del motor de la economía venezolana.

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