¿Podrá asumir la nueva directiva de la Asamblea Nacional el 5E?

El 5 de enero es otra fecha en la cual seguramente se pondrá a prueba una vez más la tensa relación entre la Asamblea Nacional, por una parte, y el Ejecutivo Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) por la otra. Es altamente probable que presenciemos ese día un nuevo enfrentamiento que muestre la precariedad institucional en la cual vive Venezuela.

Varias son las hipótesis que se manejan con respecto a lo que puede ocurrir ese día, sobre todo si nos guiamos por las aseveraciones de importantes voceros del chavismo, entre ellos Diosdado Cabello, de acuerdo a las cuales «la reiterada conducta de rebeldía! del parlamento de mayoría opositora frente a decisiones del Tribunal Supremo de Justicia daría pie a la imposibilidad de que la Asamblea elija una nueva directiva.

Mientras el presidente Nicolás Maduro ha afirmado varias veces con inocultable satisfacción que a Henry Ramos Allup se le acaba su cuarto de hora como figura principal del parlamento, el diputado y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, prácticamente ha predibujado el mapa de lo que puede avecinarse para la fecha de instalación de la nueva directiva parlamentaria.

La directiva debe encabezarla Julio Borges , del partido Primero Justicia, con la compañía de un primer vicepresidente de Voluntad Popular, que no ha sido definido porque Freddy Guevara quiere mantenerse en la presidencia de la Comisión de Contraloría, y un segundo vicepresidente adeco, o adeca, que es lo que viene sonando en los predios blancos. La Causa R ocuparía la secretaría de la Asamblea y la subsecretaria se mantendría en las actuales manos, mientras que la jefatura del bloque parlamentario opositor quedaría al mando de Un Nuevo Tiempo, según fuentes políticas.

De acuerdo a lo que pudimos conversar con diputados opositores, ellos esperan alguna jugada del bloque oficialista para que se entorpezca la renovación de la directiva parlamentaria.

«Con tan solo 2 mil o menos personas que el gobierno lleve a las puertas de la Asamblea puede impedir la entrada de los diputados, lo cual provocaría que los representantes populares tomaran la decisión de instalarse en otro lugar o en otro momento, y nosotros no vamos a provocar un enfrentamiento ni situaciones de violencia», dijo un a de las fuentes.

El otro escenario sería alguna decisión del Tribunal Supremo de Justicia destinada expresamente a impedir la instalación de la nueva directiva, bajo el ya repetido argumento del desacato, declarado por el máximo tribunal luego de la juramentación de los parlamentarios de Amazonas, cuestionados en su legitimidad por un denunciado y no comprobado fraude que habría sido cometido con el consentimiento del gobernador Liborio Guaruya .

¿Se haría cumplir una decisión de esa naturaleza con la fuerza pública? ¿ Se jugará esa carta el chavismo gobernante? Ya ha quedado demostrado que pueden ir cada vez mas lejos en su intención de evitar la pérdida del poder. Ello pasa por complicarle el juego a su adversario, y eso es lo que el oficialismo ha venido haciendo con éxito durante este año.

Los facilitares del diálogo, encabezados por el enviado especial del papa Francisco, harán algunas gestiones para que no se siga deteriorando el ya averiado ambiente institucional del país. Su trabajo destinado a reactivar el maltrecho diálogo pasa por impedir que se siga acorralando al parlamento con decisiones nacidas del Tribunal Supremo de Justicia. Si la Asamblea no logra instalarse y si persiste el desconocimiento a su legitimidad viviremos nuevos episodios del conflicto de poderes, el cual vendrá aliñado además por la grave situación económica y social del país.

Es muy probable entonces que en la oposición siga ganando espacio la idea de que no hay nada que buscar en materia de diálogo y que la calle es realmente el escenario en el cual se dirimirá la lucha por el poder.

La perspectiva electoral se pierde en la nubosidad del conflicto político. El gobierno insistirá en postergar hasta donde le sea posible un escenario en el cual tenga que poner en manos de los electores la decisión en torno a si continúan bajo su mando las gobernaciones y alcaldías.

El año pasado Henry Ramos Allup hizo uso de toda su sagacidad política para congelar la aspiración de Julio Borges de presidir la Asamblea. ¿Esta vez logrará asumir esa responsabilidad o desde el Psuv le cerrarán el paso? Faltan pocos días para despejar tanta incógnita.