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Súper Humanes, la bióloga venezolana que quiere salvar al mundo y necesita tu ayuda

La capacidad de Adriana Humanes (@adriana_humanes) para aterrizar temas complejos es admirable. Con un tono de voz que arrulla y una amable sonrisa, explica las consecuencias del calentamiento global en Venezuela a El Estímulo como si de tejer se tratara. Es uno de los cerebros más brillantes en la actualidad del país. Lamentablemente, el poco apoyo que recibe la investigación científica, la está empujando a emigrar. Ella quiere quedarse, pero la realidad, la golpea -nos golpea- duro.

Súper Humanes, la bióloga venezolana que quiere salvar al mundo y necesita tu ayuda

«Estoy sobreviviendo de los ahorros. Hice el doctorado en Australia, me devolví en agosto del año pasado y eso me permitió ahorrar un poco en dólares. Antes de eso, vivía con apoyo de la familia y trabajando. Solamente con mi trabajo no podía mantenerme. Mi esposo también es biólogo y te puedo decir que es imposible para un investigador mantenerse en Venezuela». Así comienza la conversación con Adriana, quien se disculpa porque es día de limpieza en su apartamento. Es tan blanca que da dolor imaginarla recibiendo sol en Los Roques, su segundo hogar desde que se ha dedicado a estudiar los corales.
«Mi vida como investigadora siempre ha sido feliz. Estoy haciendo lo que me gusta y por eso estoy haciendo el sacrificio», responde rápidamente cuando se le pregunta si no le angustia vivir con tales dificultades económicas. «Me gradué del liceo en el año 1999 en el Colegio Humboldt e inmediatamente entré a la Universidad Central de Venezuela. Desde el tercer semestre empecé a trabajar como preparadora y con eso me mantenía. En 2005 me licencié en Biología. En mi tesis trabajé en Isla Larga, en el parque nacional San Esteban (Carabobo). Allí hay un barco hundido, el Sesostris, entonces comparé la comunidad de arrecifes pegados a esa nave con la comunidad que está al lado. Para eso tuve becas del extranjero a las cuales apliqué. Con eso financié todas las salidas de campo. Luego ingresé al  Cictmart, que es el Centro de Investigaciones de Tortugas Marinas, que funciona en la Península de Paria. Me encargué del Proyecto de Educación Ambiental y me mudé a esa zona (estado Sucre) por casi nueve meses. Di charlas en todos los pueblitos de Río Caribe a casi 20 escuelas y más de 1.800 estudiantes. Escogimos este proyecto porque en esta zona se encuentran las playas Cipara y Querepare, preferidas por la tortuga Cardón, que es la más grande del mundo, para la anidación».
tortuga
Y la preparación continuó: «Realicé una maestría, becada gracias a la Misión Ciencias, en Ciencias Biológicas. Era 2007, y la situación económica empezaba a deteriorarse y a la vez yo estaba trabajando en la Universidad Simón Bolívar como Investigadora Social en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Estaba en el laboratorio de Ecotoxicología y Comunidades Marinas. Fue entonces cuando desarrollé una tesis sobre los corales. En 1999 Morrocoy sufrió una mortalidad importante de corales y yo quería investigar sobre ese tema. Los Roques era el lugar ideal, pero exige un gran presupuesto. Afortunadamente en ese tiempo existía la Fundación Científica Los Roques y pude desarrollar el estudio de la zona».
20170512 Adriana Humanes, bióloga
– ¿Qué era exactamente lo que buscaba comprobar en Los Roques?
Dos Mosquises son dos cayos que tienen la menor afluencia de turistas en Los Roques. Como me especializo en reproducción de corales, quería ver cómo era este proceso allí. Y encontré que al contrario de muchas especies, que se reproducen una vez al año, esta lo hace todos los meses. Estuve un año y medio en la zona, con cuatro voluntarios que entrené. Todo esto lo hice con financiamiento del exterior, de hecho todas las investigaciones que he realizado es con apoyo foráneo.
Y entonces… se quedaron sin trabajo.
«No salía nada por aquí, así que mi esposo y yo decidimos irnos a España. Queríamos ampliar nuestros horizontes y yo hice un curso de fotografía por 8 meses, mientras él hizo un máster en dirección de documentales. La idea era que al tener acceso a muchos sitios donde la gente común no puede acceder, registráramos el cambio climático, los ecosistemas y toda esa fauna bellísima que tenemos aquí y a la que muy poco se le da difusión. En ese momento me salió una beca para hacer el doctorado en Australia. Partimos hacia allá, para continuar mi preparación en la reproducción de corales. Fui a la Universidad de James Cook y fue un programa que se hizo en conjunto con el Instituto de Ciencias Marinas de Australia», recuerda Humanes.
«Con ayuda de varios tutores y expertos, mi proyecto se enfocó en ver cuáles son los efectos de las actividades humanas y el cambio climático sobre la reproducción sexual de los corales. Trabajé viendo cuál era el efecto de sedimentos en suspensión, nutrientes y temperatura desde la fertilización de los embriones del coral, fertilización y el desarrollo del embrión por estos tres factores de estrés», enfatiza la bióloga.
– ¿Por qué al lector debería interesarle este proceso?
– Los corales son animales, que viven en simbiosis con un alga, un alga microscópica que está dentro del tejido de ellos. El coral tiene dos etapas, una fija y una móvil; la fija es lo que vemos en el arrecife, lo que la gente puede llamar como «piedra» de coral. Que no son piedras sino animales y esas ya son colonias adultas. Cuando ellas se reproducen sexualmente, ella libera los gametos en la columna de agua. Este evento masivo ocurre una vez al año. La mayoría de las especies liberan un paquete, es como una bolita, que tiene adentro muchos óvulos y esperma y eso sale flotando a la superficie del agua. Una vez arriba, esas esferitas se rompen, se liberan los óvulos y la esperma y queda una sopa nadando en la superficie y es cuando ocurre la fertilización. Luego de la fertilización se empieza a formar el embrión; el embrión es igual como el de cualquier otro animal, superfrágil. La única manera de que podamos evitar mortalidades masivas y generar resistencia es que estos individuos se reproduzcan sexualmente sin problemas.
– ¿Por qué es importante que los corales se reproduzcan sexualmente? ¿Cuál es el impacto en nuestra vida diaria?
– Con el aumento de las temperaturas, la relación entre el alga y el coral se rompe. Ellos logran vivir cuatro semanas sin el alga, pero después mueren y entonces es cuando se ven esas capas como si hubiera nevado. Ahora mismo está ocurriendo el cuarto blanqueamiento masivo de la gran barrera arrecifal en Australia, el tercero fue el año pasado, el segundo fue en 2005 y el primero en 1999. Estas mortalidades masivas van a tener un montón de efectos secundarios para la población. Los arrecifes producen entre 30% y 40% del oxígeno que respiramos, son importantes productores de oxígeno, son el otro pulmón del planeta. Además, ellos nos protegen de costa, reducen 92% el efecto del oleaje, lo cual disminuye la erosión y produce playas. Entonces todo eso deriva en servicio de turismo y a nivel mundial nos beneficiamos. 50% de la población mundial está asentada en costas, es decir, está relacionada directamente con el arrecife. Y luego tenemos 500 mil millones de personas que reciben alimentos que tienen que ver con el arrecife, a nivel mundial. Nosotros, aquí en Venezuela, en el año 2010 tuvimos un blanqueamiento masivo en Los Roques. Yo trabajé en el proyecto que lo estudió. Perdimos 34% de los corales vivos que están en esa zona.
blanqueamiento
La experiencia en Australia más la preparación académica blindaron la aplicación de Humanes para conformar el Programa de Formación de Líderes Homeward Bound, una iniciativa que usa enfoques creativos para capacitar a mujeres profesionales que investigan las causas y las consecuencias del cambio climático.
– ¿Cómo una venezolana termina elegida entre las 80 mujeres líderes para el cambio climático?
– La idea del programa es que una vez al año ellos seleccionan una cohorte de mujeres a nivel internacional, que consideran que tienen potencial de liderazgo para influir en la toma de decisiones en el diseño de políticas y la toma de acciones relacionadas con la mitigación de nuestras actividades sobre el cambio climático, a nivel ya sea de investigación, industria privada y pública. La esposa de mi tutor en Australia, que también es biólogo, había aplicado el año pasado. Me contó su experiencia y me llamó mucho la atención. El año pasado eran 76 mujeres, este año somos 80. Todas van a estar conectadas con las 76 anteriores y se va a crear una red de trabajo. Entonces la idea del proyecto es que en diez años crees una red de conexiones que puedan cambiar políticas e influyan en la toma de decisiones sobre el cambio climático.
– ¿Usted debe pagar para formar parte de ese grupo de liderazgo?
– 60% del presupuesto lo asume la institución y 40% la persona. 16 mil dólares es lo que se paga por mi asistencia al programa, pero además debo cancelar el pasaje, mi seguro y la ropa, entonces estamos hablando realmente de 20 mil dólares. Lo que más me interesaba de esta iniciativa es que el año pasado solo una de las asistentes era latinoamericana, de Costa Rica. Ella lidera una ONG que trabaja para cambiar el petróleo en el uso de automóviles por energía limpia, en electricidad. Su propuesta está siendo bastante efectiva y ha logrado muchísimas cosas en ese país, en unión con el gobierno.
– Y para cancelar esos 20 mil dólares se apuntó al crowdfunding 
– Comencé hace un mes, está montado en una página de recolección de fondos australiana. Es una plataforma dedicada a proyectos ambientales. Todo lo que las personas donen se utilizará para pagar el curso. Realmente cuando das un dólar no estás invirtiendo en mí, sino en ciencia para el país. Porque, por ejemplo, si alguien aquí en la Simón Bolívar está haciendo un proyecto y por esta formación conozco que alguien en Costa Rica está haciendo algo igual, los puedo poner en contacto. Muchos de los sitios que financian, como la Comunidad Europea, CAF, Banco Interamericano, etcétera, te piden que las iniciativas incluyan a varios países y que no sean tan locales.

– ¿Cuál es el beneficio para el país de este proyecto?
– Pasamos primero por un año de formación: empezamos con webinars (seminario impartido en línea). Nos dan clases, charlas y nos van preparando. Luego, en febrero de 2018 nos vamos a ir a la Antártida por tres semanas. Vamos a tener un taller de liderazgo de una compañía australiana, que es especialista en liderazgo; un simposio de cambio climático, donde cada una de las mujeres va a decir en qué trabaja y vamos a proponer proyectos para desarrollar en conjunto. Las mujeres escogidas trabajan en el área de ciencias básicas, tecnología o ingeniería, y yo lo que quiero llevar a la mesa es este tema: cómo vamos a hacer en los países en vías de desarrollo, dependientes del petróleo como Venezuela, para hablar de cambio climático, cuando tenemos crisis humanitarias, problemas de salud, de medicinas, políticos y donde el cambio climático no aparece en agenda.
– ¿Por qué la Antártida y no otro lugar?
– Se decide la Antártida porque es el sitio donde se está viendo más pronunciado el efecto del cambio climático sobre un ecosistema. El ártico se está derritiendo y el antártico se está congelando, es decir, el Polo Norte se está derritiendo y el Sur se está congelando. ¿Qué pasa? Que la velocidad a la que se está derritiendo el Polo Norte  es dos tercios más rápido de lo que se está congelando el Polo Sur. Allí está 70% del agua dulce del planeta. Entonces el lema del programa es: ‘si tú no lo ves, no lo sientes’, de tal manera que nos quieren hacer más sensibles ante la situación. La teoría es que si palpamos los estragos de lo que está pasando, vamos a comprender mejor por qué debemos luchar por eso. Además, varios estudios demuestran que cuando estás fuera de tu zona de confort, tiendes a buscar mejoras y parte de formarte como líder es sacarte de tu zona de confort. Y lo otro es la belleza del sitio, que dicen que es conmovedora. Vamos a estar sin conexión con el mundo, ese aislamiento nos va a permitir asimilar de mejor forma el conocimiento que nos van a dar.
humanes
– ¿Y por qué solo mujeres?
– Hasta 1947, la Antártida no había sido visitada por mujeres y los investigadores han sido en su mayoría grupos formados por hombres. La idea entonces es darle la oportunidad a las mujeres de ir. Este no es un programa feminista y eso es importante resaltarlo; no es que van a darle poder a las mujeres porque sí, sino que a nivel gerencial, empresa privada, pública y de investigación las mujeres solo representan 9%. Son los hombres los que toman las decisiones del cambio climático y la mujer no está siendo incluida en la toma de decisiones del cambio climático. ¿El hombre lo puede hacer? Sí, pero hay muchos estudios que demuestran que los grupos donde hay igual representación de género, son hasta 50% más efectivos que los dominados por un solo género. Entonces el proyecto se inicia con la idea de que el cambio climático está ocurriendo y lo estamos haciendo pésimo y hay que cambiar el enfoque.
– Usted dijo que la idea es compartir la experiencia conjunta en 10 años, parece mucho tiempo cuando se necesitan medidas urgentes
– Construir un edificio puede tardar  muchísimo tiempo y destruirlo muy rápido, partiendo de ese principio, sabemos que destruir un ecosistema puede ser muy fácil, reconstruirlo puede tardar muchísmo tiempo.
– Regresa la pregunta, ¿cómo aterrizar estos temas en el venezolano común que marcha, que hace cola para comprar pan, que no consigue medicinas?
– Eso es lo que se va a discutir en esa reunión, ¿cómo planteas efectivamente el cambio climático en Venezuela? A nivel mundial el tema del cambio climático es centro de debate, nosotros no lo tocamos ni siquiera tangencialmente. Venezuela es el mayor emisor de gases invernadero de Latinoamérica si lo calculamos por población o por Producto Interno Bruto y nadie está hablando de eso. Emitimos más gases por persona que Brasil, que tiene ganadería extensiva o que México que nos supera casi cuatro veces en población.
– ¿Por qué Venezuela tiene ese «récord» latinoamericano?
– El gas que extraemos cuando sacamos petróleo se libera directamente a la atmósfera. Los mechurrios están prendidos todo el tiempo y eso es metano que estamos liberando al ambiente. Luego, el parque automotor que tenemos está completamente obsoleto y la parte termoeléctrica, todo eso produce gases invernadero y, finalmente, por la política de Estado. De hecho, 80% de los gases que produce Venezuela son producidos por Pdvsa.
– ¿Siempre ha sido así? ¿Esto es consecuencia de la política de Hugo Chávez y Nicolás Maduro o se arrastra desde la IV República?
– Existe la Comisión de Cambio Climático, la última reunión fue en 2015, en París, donde se firmó el tratado de cambio climático. El panel está conformado por políticos, científicos y miembros de la comunidad. Cada país tiene una representación en ese panel, entonces lo que hace cada país es seguir un protocolo para medir cuáles son las emisiones de gases de su nación, una vez expuestas se proponen medidas para disminuir las emisiones de gases. La última certificación de los gases emitidos en Venezuela data de 1998. Desde entonces no se ha hecho más cuantificaciones, no hay números ni estadísticas. Se han hecho extrapolaciones de esa cuantificación y de hecho, esa cifra de 1998 era una extrapolación de un año anterior. Actualmente no hay datos del Estado, se hacen inferencias por lo que está produciendo Pdvsa.
– ¿Qué debe hacer un gobierno para cambiar esta dinámica?
Primero, a nivel político debemos exigir que se empiece a hablar de cambio climático, ¿por qué? Porque en la convención de cambio climático en 2015, 191 países se comprometieron a disminuir su emisión de gases en 20%, para el año 2030. Para que eso sea así, deben tomarse medidas a partir de 2020. Eso incluye a Venezuela. Nuestro país es uno de los que no ha ratificado el acuerdo del cambio climático. Fuimos, nos tomamos la foto, firmamos un papelito pero no el legal. ¿Por qué no lo ha hecho? Habrá que preguntarle al gobierno. Y vamos a lo más dramático: todos estos países van a disminuir su consumo de petróleo, y eso nos va a afectar por un lado o por otro. Por un lado porque la demanda del petróleo va a disminuir, los precios van a variar y el cambio climático va a seguir haciendo estragos.
– Se palpa también en Isla de Aves y Los Roques, Playa El Yaque donde ha aumentado el agua sobre la arena
– Está demostrado que el nivel del mar está aumentando. En diciembre de 2016, en la Antártida, se desprendió un pedazo de hielo que es 10 veces mayor que Manhattan. Donde estaba pegado ese hielo, se hizo una grieta. Y actualmente esa grieta tiene 100 metros de longitud y 500 metros de profundidad. Cuando eso se rompa, el nivel del mar va a aumentar 10 centímetros. Eso es muchísimo. A nosotros nos suena como poco, pero esos pequeños cambios producen cosas como que Isla de Aves hoy en día esté cambiando su posición todo el tiempo. ¿Por qué? Porque el mar mueve esa arena, la está erosionando. En Playa El Yaque lo que sucedió fue un mal manejo del área. Se construyó delante entre las dunas y la playa, como las dunas no podían alimentar la playa, el mar la erosionó. En Los Roques, según tengo entendido, una casa en playa Francisquí, el sitio donde iban a hacer windsurf y kitesurf, se inundó y la tuvieron que levantar en palafito.
– ¿Si el Estado venezolano no hace nada, qué puede hacer el ciudadano?
– En el cambio de país que queremos tiene que estar presente el uso sustentable de los recursos. No saldremos adelante si no tenemos una alternativa al petróleo como fuente de recursos. Y los recursos existen: el turismo, del que se ha hablado mucho. Eso y el uso sustentable de los recursos es lo que nos va permitir sobrevivir. En nuestra vida diaria tenemos que disminuir el consumo de electricidad: no prendas bombillos, ventiladores, aires acondicionados que no uses. Todos los refrigerantes producen gases invernaderos. Está el tema del uso de bolsas plásticas. Al supermercado voy con bolsas de tela. ¿Necesitamos pitillos? No, podemos vivir sin pitillos, sin vasos de plástico… Y la otra es reutilizar. Por ejemplo todas las cosas donde vienen empaquetadas las comidas pueden reutilizarse hasta tres veces. Un grave problema es que aquí no se recicla.
submarinos
– ¿Usted siente que el aporte intelectual del científico no es tomado en cuenta?
– Lo vivo todo el tiempo y ahora con (Donald) Trump, pues es más preocupante porque Estados Unidos es uno de los países que más emite gases en el planeta, entonces si tú ya tienes a un gobierno diciendo que el cambio climático no existe, después de todo el trabajo que has hecho… La comunidad científica está muy preocupada por eso, porque nos echa para atrás todo un trabajo que hemos hecho.
– ¿Y en Venezuela es escuchada?
– En Venezuela es primordial que esto se discuta. Las consecuencias del cambio climático lo estamos viendo en Perú, en Colombia y en Venezuela con la vaguada y las sequías. Las instituciones de investigación están totalmente denigradas, la ciencia básica fue sacada del Plan de la Patria. Hoy en día no se financia ningún proyecto y eso es preocupante. Cuando hablamos de ciencia básica nos referimos a la generación de conocimiento que no se aplica directamente, por ejemplo las Leyes de Newton. ¿Qué pasa con eso? Pues que esa ciencia básica la utilizas para generar otro conocimiento que sí tiene aplicación. La base de cualquier investigación es la ciencia básica, si quitas eso, nos vas a poder resolver problemas de la población, como el hambre.
– Ante esta situación muchos estudiantes y científicos dirán: «me voy del país»
– Sí, me toca vivirlo y probablemente tenga que irme del país otra vez porque aquí no hay dónde hacer investigación. Eso me tiene contrariada, porque uno es de aquí. Yo quiero trabajar aquí, he vivido toda mi vida aquí. Afuera eres un emigrante. Con la iniciativa del liderazgo, he tenido mucha receptividad de la gente. Tú ves que los ciudadanos sienten que esto es un problema. Comprendo también que muchas personas están preocupadas por el día a día, la comida y medicinas, pero es importante que en el rediseño del país que queremos, se discuta sobre el cambio climático y lo que tenemos que hacer en nuestro país.
-¿Usted le diría a un estudiante que se quede en el país o que se dedique a la investigación? 
–  Yo le diría a los jóvenes que si les gusta plantearse preguntas y responderlas, bueno que sigan una carrera científica. Además, tienes acceso a la tecnología y a la vez puedes crearla. Igualmente puedes viajar un montón, porque la ciencia se basa en el intercambio del conocimiento, y la forma en que los científicos se comunican es a través de reuniones en todo el mundo. Y, finalmente, tienes acceso a lugares a los que muy poca gente tiene, y que son muy hermosos. A los que piensan emigrar, yo no les diría que se queden o que se vayan, porque es una decisión personal. Tu casa es el planeta, sin embargo sí les diría que donde estén van a representar a Venezuela, entonces que lleven al país en alto.]]>