Vamos a extrañar a este "Real Madrid B"

El equipo de no titulares habituales del Real Madrid juega muy bien. Lo extrañarán los fanáticos la próxima temporada cuando ya no esté James o Isco, quién sabe si hasta Morata se termina hartando de su suplencia. En todo caso, Zidane ha logrado que los que no suman tantos minutos en cancha sean igual de competitivos. El triunfo ante La Coruña lo confirma.

¿Cuál sería el rendimiento de este Real Madrid sin Benzema, Bale y Cristiano en una Liga? ¿Podría competir en la Champions? Las preguntas no son caprichosas. El rendimiento de James, Isco, Lucas Vazquez y Asensio fue muy alto contra el Deportivo La Coruña. No es nada nuevo. Cada uno ha aportado lo suyo cada vez que ingresa como cambio en los partidos «A». Incluyo al colombiano, a quien Messi le robó la oportunidad de ser el héroe en la fecha pasada, a pesar su incosistencia. De Morata nos ocuparemos más tarde.

Podemos argumentar que el Dépor no es el Barcelona. Cierto. Pero hace menos de un mes, en este mismo campo de Riazor, Messi y compañía extraviaron la liga tras caer 2-1. Entonces es un error menospreciar el enorme esfuerzo que hizo el Real Madrid por impedir que apareciera alguna abulia, consecuencia de la caída en el Berbabéu ante su histórico enemigo. Quiere el destino que ambos equipos sean comparados en sus aciertos y desaciertos. Porque si temprano los de Luis Enrique se dieron un festín con el Osasuna (7-1), inmediatamente después fueron los de Zidane los que abusaron del Deportivo (2-6). Un marcador, este último, que no refleja el enorme recital blanco. No Country for Old Man.

No solo debe colocarse la lupa en los nombres. Hay que fijarse el movimiento de un esquema que es mucho más flexible con respecto a la BBC. El primer gol, por ejemplo, responde al uso de un «9» puro. Morata recibe, perfila y dispara al primer poste con la potencia de un delantero que vive en el área para eso, para hacer goles. Por alguna razón que desconocemos, este recurso solo es utilizado cuando Zidane rota o cuando los partidos se juegan a todo o nada. Es allí que Cristiano se viste de Morata.

Después, resulta maravilloso, a menos para quien escribe, ver en cancha a tantos mediocampistas talentosos. Como si volviera aquel fútbol en el que no importaba exactamente en qué lugar de la cancha te desempeñabas sino en lo que sabías hacer con el balón, el fútbol del Real Madrid fue un homenaje a la libertad. Si se revisa con calma cada opción clara de gol del equipo merengue en el primer tiempo, se observará que Morata-Isco-Asensio y James-Lucas Vazquez-Marcelo aparecían siempre en posición de anotar o asistir.

Un detalle muy importante en la verticalidad y ascensión en bloque fue el trabajo de Kovacic. El croata recibió la confianza para cortar y trasladar. Cuando tomó la decisión de sumarse al ataque, se convirtió en otro volante que abría aún más a un Dépor, ya inundado ante tantas goteras. El problema, sin embargo, sigue siendo las dificultades defensivas cuando el rival centra a espaldas de los centrales madridistas o las dificultades para ocupar espacios, aún con superioridad numérica, cuando se generan las segundas jugadas. El primer gol de La Coruña es un ejemplo: un remate loco termina en asistencia y en el segundo, un solo delantero rival, resuelve ante tres defensas merengues. Es posible que en esto tenga que ver mucho las improvisaciones en una retaguardia en la que Pepe es fundamental. Habrá que ver si Varane puede dejar su calvario de lesiones, pero aun le pesan los eternos regresos y a Nacho le hace falta recorrido.

Esos desequilibrios, ante rivales como el de hoy, pueden solucionarse rápidamente gracias a la profundidad y calidad de la plantilla madridista. Dice Isco que la grandeza del Real Madrid está en «tener 23 titulares». Tiene razón, solo dos jugadores – Marcelo y Nacho – repitieron luego de la derrota ante el Barcelona. La gran pregunta es ¿podría rendir este mismo «11» ante el Atlético de Madrid? Mientras la BBC siga como prioridad de la casa blanca, no tendremos respuesta.