Cáncer de mama: asumirlo para poder combatirlo

“Asumir y luchar” es el mantra que reciben las personas al momento de ser diagnosticadas con cáncer de mama, una patología que no discrimina géneros. La organización Senos Salud ha enfatizado que la prevención y el diagnóstico a tiempo es indispensable para poder abordar la enfermedad lo más pronto posible

Cáncer de mama: asumirlo para poder combatirlo

Las historias de los sobrevivientes de cáncer de mama tienen muchos matices. Cada persona lo vive de una manera diferente, aunque todos convergen en un objetivo común: vencer la enfermedad.

Para cualquier sociedad el cáncer de mama está exclusivamente vinculado con las mujeres, pero esto no es así. La doctora Ludmila Calvo, quien forma parte de la organización Senos Ayuda, explicó que nadie está exento de padecer esa enfermedad ya que de cada 100 diagnósticos, dos son hombres.

Aunque la incidencia masculina es baja, Calvo indicó que es fundamental que se derribe el tabú social para que ellos también puedan acoplarse a la prevención.

Valentín López decidió en 2009 «asumir y luchar” contra el cáncer de mama. Explicó que debido a la falta de información el estigma social es muy fuerte contra los hombres que padecen esta enfermedad.

Para López todo inició con incomodidades en la axila derecha. Un día, la tetilla del pectoral derecho empezó a cambiar de forma. Después, al recibir un golpe allí le causó mucho dolor y le empezó a salir un líquido amarilloso.

Su esposa al ser enfermera, le dijo que debía ir lo más pronto posible al médico a chequearse. En ese momento supo que sufría de cáncer de mama.

En enero del 2010 comenzó a luchar con esta enfermedad. López confesó que le causó un gran impacto recibir el diagnóstico. Para él todo era una suposición, hasta que que el oncólogo del Hospital Luis Razetti le dijo: “Lo que te imaginas que tienes, lo tienes”.

El médico le explicó que tenía que comenzar el tratamiento lo más pronto posible debido que el cáncer de mama es mucho más agresivo y nocivo en los hombres que en las mujeres. Al digerir esta noticia, a sus 58 años de edad, prosigue hacer la pregunta que muchos quieren evadir: “¿cuánto tiempo me queda?”.

La respuesta del oncólogo fue que tenía 50% de probabilidades de salvarse, y le aseguró que debía poner de su parte para salir adelante.

A medida que transcurría el tiempo, empezó a tener un desequilibrio emocional debido a que su mundo había sido derrumbado con esa noticia. Sin embargo, y luego de reflexionar al respecto, se dio cuenta que debía asumir esta enfermedad para poder superarla.

Todo es cuestión de perspectiva

Para Alcira Garantón, recibir una noticia como esta la llevó a pensar que, pese a lo negativo, es una manera de comprender cuáles son las lecciones que debe recibir para mejorar su vida.

En 2013 estaba jugando con su nieto cuando de repente le dio una patadita en el seno izquierdo que le causó mucho dolor, pero ella le hizo caso omiso. Luego transcurrió un año y tres meses cuando decidió hacerse el chequeo.

La locutora pensaba que tenía un hematoma en el seno, porque al realizarse el eco mamario no presentó resultados positivos. Sin embargo, a la radióloga no le convencía y le insistió que se volviera a hacer el examen médico. El instinto de la especialista no se había equivocado: el resultado confirmaba que había un tumor.

Tiempo después, Alcira tuvo un reencuentro familiar en la playa y allí decidió contarle a su hermano sobre el diagnóstico.

La voluntaria de Operación Sonrisa recordó cómo su hermano empezó a llorar al momento de recibir la noticia. Su reacción fue decirle que ella no iba a poder con el cáncer de mama. Sin embargo, Alcira le dijo que lo superaría: “Con ustedes y Dios lo voy a lograr”.

La mirada de Alcira se iluminó al recordar esas palabras. Explicó que gracias al cáncer, ha podido entender cuál el “para qué” de esa noticia, alegando que “la vida me enseñó que debo ayudar a las personas”.

El optimismo necesita aliados

Tanto Valentín López como Alcira Garantón recibieron el mismo procedimiento para combatir el cáncer de mama, que abarca desde la quimioterapia, radioterapia y tratamiento hormonal.

El doctor José María Vargas, que trabaja en la Policlínica Metropolitana de Caracas, explicó que luego del resultado del eco mamario se debe realizar una biopsia del tumor, que debe ser sometido al examen inmunohistoquímico. Este indica los niveles de estrógeno que hay en el cuerpo y qué debe proceder si se aplica alguno de los tratamientos oncológicos.

Asimismo, el ginecólogo prosiguió indicando que el tratamiento quirúrgico varía según el tamaño del tumor y de la mama, que puede variar desde una mastectomía parcial hasta radical. La doctora Ludmila Calvo explicó que la situación que está atravesando Venezuela, con respecto a la crisis de salud, muchas pacientes han tenido que recurrir a esta opción al no tener los recursos para cumplir con el tratamiento.

“Ahora los tratamientos se han vuelto radicales, actualmente consiste hacer mastectomía radical”, alertó Ludmila Calvo.

Con respecto a esta situación, la doctora manifestó que tiene que mejorar las políticas públicas para abordar esta enfermedad ya que el cáncer de mama es la principal causa de muerte en las mujeres en Venezuela.

En 2013 la incidencia era de 15 casos que se registraban anualmente y seis casos de mortalidad. No obstante, según la información que maneja Senos Salud, para 2018 la incidencia subió 16 a 17 casos mientras que la mortalidad aumentó el doble debido que los pacientes no iniciaron el tratamiento a tiempo.

Los pilares para pelear

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Para Valentín López es fundamental que durante la lucha contra el cáncer esté presente el apoyo familiar, médico y de las organizaciones, aunque resaltó que sobre todo debe haber una preparación espiritual.

A sus 66 años de edad, como católico ha rezado mucho. “Dios influye. Había momentos en los que no aguantaba los tratamientos y era él quien me daba las fuerzas para continuar”, dijo. Agregó que su esposa ha sido uno de sus pilares más fuertes para luchar porque siempre ha estado a su lado.

López, por su parte, le hizo un llamado a los hombres en que deben remover el tabú que ha sido impuesto sobre el cáncer para que puedan tomar acción lo más pronto posible.

Por otra parte, Alcira se describió como una “heroína viviente” por la manera en la que encaró el cáncer de mama. Ella decidió cambiar los nombres de los tratamientos para así recibirlos de una manera positiva.

Garantón concluyó diciendo que cuando decidió “montarse en el cangrejito” ha conocido personas que han sido la idóneas que le han  permitido sanar y que la lección que le dejó el cáncer es ser voluntaria para ayudar a los demás.