Carabobeños madrugan para comprar comida

Ante una posible suspensión total de actividades laborales, por la confirmación de dos casos positivos de covid-19 en el país, muchos salieron a apertrecharse de comida y a buscar alcohol medicinal, gel antibacterial y mascarillas para prevenir y combatir el virus

Carabobeños madrugan para comprar comida

“Yo llegué a las 6:30 de la mañana al supermercado para entrar de primero a comprar los productos como arroz, harinas, pasta, aceite y panes. Luego me vine a un mercado a cielo abierto para conseguir frutas y vegetales más frescos y ahora iré a un recorrido por farmacias. Me falta comprar alcohol y acetaminofén que podemos usar para el malestar”, detalló José Benigno Pérez, uno de los tantos  carabobeños que salió en El Viñedo, Valencia a buscar alimentos y medicinas.

Como él, muchos madrugaron para adelantarse a las colas extensas que preveían se formarían por obtener productos de primera necesidad.

“El día de hoy la venta ha sido bastante buena porque las personas vinieron desde bien temprano en la mañana y ya a esta hora, cerca de las 9:00 am, hemos vendido casi la totalidad de la mercancía que vendemos normalmente en medio día. La gente lleva más alimentos, lo primero que se agotó fue la papa. Tampoco queda pimentón, tomate ni zanahoria, eso es lo que más llevaron”, expresó Manuel Pacheco, vendedor de un mercado de productos que traen desde la Colonia Tovar en el estado Aragua.

Farmacias

“Hemos vendido todo el antibacterial que teníamos. Las personas piden comprar acetaminofén o ibuprofeno y ambos productos comienzan a disminuir en nuestros inventarios porque la gente buscar llevar varias cajitas de estos medicamentos”, explicó el encargado de una farmacia al norte de la ciudad de Valencia.

En algunos negocios solamente vendían dos envases de alcohol por persona para evitar que una sola persona se lleve todo el producto.

Durante un recorrido por varias farmacias en el área metropolitana de Valencia, se observó también a los carabobeños comprando agua mineral, jugos envasados y galletas.

“Yo vine a buscar más medicina para los niños. Llevo dos frascos más de jarabe para la tos, llevo algodón y alcohol, llevo jarabe de vitaminas, todo por si acaso hay que quedarse por varios días en la casa sin poder salir”, refirió Solangel Pérez, una comerciante que tiene dos niños, uno de 7 y otro de 3 años de edad.

En pequeños abastos, los vendedores comenzaron a utilizar mascarillas para la protección, especialmente aquellos que atienden las cajas y al público.

“Esto asusta a cualquiera. No hay manera de no sentir aunque sea un poco de miedo”, indicó Julio Marín, cajero de un mini-mercado en la avenida Bolívar.

Atender el llamado

Otra de las dificultades que expresaron algunos carabobeños consultados por El Estímulo es la rebeldía que pareciera tener adultos mayores que insisten en salir a las calles y los jóvenes que sienten que la situación, y las medidas de precaución, es algo de menor envergadura.

“Mi madre de 75 años de edad me discute que ella debe ir a misa porque no han sido suspendidas y que desde allí, juntos, pueden rezar por esta pandemia. No es sencillo convencerla. Igual ocurre con mi hijo de 19 años de edad que piensa que estoy alarmando más de la cuenta”, contó María Isabel Pérez, docente universitaria.