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Caracas y su alma española

Referirse a España como la “Madre Patria” es una expresión que aprendimos en la escuela desde tiempos inmemoriales. Quizás, con las actuales políticas, parezca impropio o esté en desuso, pero sin entrar en polémicas de ningún género, no se puede negar el papel ascendiente del mundo ibérico en nuestra nación, especialmente en Caracas

Caracas y su alma española

Le duela a quien le tenga que doler, España fue y es un referente cultural para los venezolanos y en el caso de esta crónica, solo me referiré a Caracas como receptora de esta vasta, intensa y “sabrosa” cultura que nos dio y sigue dando el país de origen de la mayoría de nuestros ancestros.

Todos sabemos que fue “Don Diego de Losada el que puso el estandarte para que fuera fundada esta gran obra del arte…”, así reza la letra de Rincón Morales en su Caracas Cuatricentenaria, melódica gaita a propósito de su fundación.

Sin entrar en disquisiciones históricas sobre su fundador, en 1567 éste apareció en el valle de los toromaimas y de los caracas con 800 hombres y, “sin aviso ni protesto”, se propuso tratar de “pacificar” a los que aquí vivían. Decidió nombrar el lugar como Santiago de León de Caracas.

Dos nombres de procedencia española, Santiago por el santo patrono de España y León supuestamente por el gobernador Ponce de León, que según las versiones historicistas le dieron el apelativo a la ciudad, y Caracas por la tribu y el nombre de la yerba caracas, también conocida como bledo, pira o amaranto que crece silvestre en el valle y es una panacea para cientos de enfermedades.

Pero fue 11 años después cuando el Capitán General y Gobernador Juan de Pimentel decidió mudarse al valle de Caracas, que ya fungía como capital de la provincia de Venezuela.

A Pimentel le siguieron muchos hombres, entre hidalgos, militares y más tarde el obispo, lo que le dio carácter e importancia a la recién fundada ciudad.

La arquitecto urbanista Rosario Salazar Bravo detalla en su obra El comercio diario en la Caracas del siglo XVIII, acerca del primer plano de Caracas realizado por Juan de Pimentel, siguiendo los parámetros de las ciudades hispanas:

“El gobernador legó para la posteridad el primer plano de una ciudad de veinticinco manzanas… Según el plano, la ciudad estaba trazada siguiendo la típica retícula ortogonal asumida por los españoles en América”.

Así vemos que desde el nacimiento, Caracas está marcada con el sello español, por lo que es fácil suponer que así continuó en todos los órdenes de la sociedad, con sus altos y bajos, aunque en algunos períodos otras influencias extranjeras se hicieron sentir por diferentes causas: el gusto de los gobernantes, razones económicas o simplemente moda y contemporaneidad en las tendencias.

Caracas y su alma española

Plano de la Provincia de Caracas en 1578

Agua, azucarillos y aguardiente

Vamos a adelantarnos varios siglos y conocer algunas manifestaciones españolas en nuestro patio, principalmente en la música, cuando a la Caracas del siglo XIX llegaban compañías de zarzuela y opereta, el llamado género chico de la también llamada música culta.

No hay nada más español que una zarzuela. En 1854 fue inaugurado el Teatro Caracas con la asistencia del presidente José Tadeo Monagas donde acudieron 1.200 espectadores que se maravillaron por su novedosa iluminación a gas.

En ese teatro en 1864, la Compañía Lírico Dramática de Saturnino Blen presentó la primera zarzuela en Caracas llamada Catalina de Rusia. Y fue tal su aceptación que esta empresa montó 19 zarzuelas ese mismo año. En cada función se agotaban las localidades por lo atractivo que resultó este género musical entre los espectadores, ávidos de manifestaciones culturales.

El Teatro Unión, ubicado en la esquina de Maderero, fue reinaugurado en agosto de 1866 como Teatro de la Zarzuela con la presentación de Las hijas de Eva, zarzuela en tres actos del español Joaquín Gaztambide.

La zarzuela en el siglo XX caraqueño tuvo su sede natural en el Teatro Nacional, en la esquina de Cipreses, donde se presentaban las mejores compañías de España.

Caracas y su alma española

Inauguración del Teatro Nacional el 11 de junio de 1905

La primera obra de este género escenificada en el Teatro Nacional fue El relámpago, del dramaturgo y poeta español Francisco Camprodón.

A partir de allí todas las empresas con sus cantantes de mayor fama recalaban en el escenario de Cipreses, como la Compañía de María Francisca Caballer, la Compañía de Zarzuela y Opereta Faustino García y la Compañía Lírica Isaac Albéniz.

Caracas y su alma española

María Francisca Caballer

Tradicionalmente incluían en su repertorio famosas zarzuelas de ambiente netamente castizo entre ellas Luisa Fernanda; Doña Francisquita; La del Soto del parral; Los gavilanes; El barberillo de Lavapiés; La Gran Vía; La verbena de la Paloma; Agua, azucarillos y aguardiente o La corte del Faraón, picantona y llena de insinuaciones, que en esa época eran censura B.

La Gran Vía de Enrique Estela

 

Agua, azucarillos y aguardiente, de Odón Alonso

Era un deleite para el público que amamos el género chico cuando en el entreacto de Luisa Fernanda todos cantábamos la pieza Mazurca de las sombrillas ayudados por un telón con la letra a gran escala mientras la orquesta nos acompañaba con la música de Federico Moreno Torroba.

Caracas y su alma española

Mazurca de la sombrilla de la zarzuela Luisa Fernanda

Escuchemos la Mazurca de las sombrillas:

Imposible dejar por fuera el muy conocido pasacalle Los Nardos, de Francisco Alonso en la zarzuela Las Leandras.

A la salida de la función, los fanáticos nos acercábamos a los camerinos para conocer a los cantantes que tanto nos deleitaban con esta música de tanta raigambre española y que nos hacía viajar a la Madre Patria.

La Corte del Faraón

Los autógrafos en el programa de mano eran el trofeo de la noche. Lástima que no existían los celulares porque seguramente el selfie hubiese sido obligatorio con la mismísima soprano María Francisca Caballer o el barítono Sergio Daniele, aunque uruguayo, era parte del elenco fijo zarzuelero.

Otros que recibieron aplausos en el patio caraqueño fueron Plácido Domingo Ferrer y Pepita Embil, padres del tenor Plácido Domingo.

Teatro español

La presencia del repertorio teatral español en Caracas es de tal magnitud que sería imposible reseñarlo en una sola crónica.

El Teatro Municipal fue el escenario natural para la presentación de innumerables compañías y artistas españoles de renombre que pasaron por su escenario, así como en otros teatros capitalinos.

Margarita Xirgu, la más grande artista lorquiana

La mayoría de las giras artísticas con elencos españoles que hacían su periplo por América generalmente empezaban en Caracas.

Todos los géneros teatrales y musicales, desde el clásico del siglo de Oro Español, pasando por dramas, comedias, óperas, operetas, zarzuelas, revistas, sainetes, compañías de ballet y danza provenientes de España recibieron el aplauso del público caraqueño, culto y conocedor del buen arte.

Los Chavalillos Sevillanos el 19 de enero de 1939 en el Teatro Municipal

Durante más de un siglo el proscenio del Teatro Municipal de Caracas, hoy Teatro Municipal Alfredo Sadel recibió la fuerza dramática de los mejores comediantes y autores españoles.

El flamenco caraqueño

El público caraqueño siempre ha sentido afición por el baile flamenco al punto que en el momento de gran auge de este arte, entre las décadas del 60 al 80, abrieron varios tablaos en donde se presentaron grandes bailaoras y cantaores acompañados de los mejores músicos al son de las palmas.

Igualmente proliferaron las escuelas de baile para aprender con gracia y salero todos los movimientos y “palos” para emular a las grandes, como la legendaria Carmen Amaya quien actuó en la televisión y en La Boite del hotel Tamanaco en la década de los 50.

Carmen Amaya, la leyenda del baile flamenco en la boite del hotel Tamanaco 1963

El primer tablao flamenco de Caracas fue El patio andaluz que funcionó en los años 50 en una casa a la entrada de Campo Alegre, en la avenida Francisco de Miranda.

Su propietaria, la cantante alcireña (Valencia) Maribel Llorens, interpretaba con gracia y salero El Relicario, El beso, El gato montés, entre su extenso repertorio. Todas las noches el lleno era total y en su escenario se presentaban los mejores artistas de flamenco del momento.

Maribel Llorens y Antonio Molina

Maribel Llorens se radicó en el país y a pesar de su extraordinario éxito como artista y empresaria, dejó el mundo del arte para dedicarse a la ganadería junto a su esposo Marcos Branger.

La bailaora flamenca conocida como La Polaca y el cronista Eleazar López C.

El periodista y animador Carlos Serfaty Borges vivió las noches flamencas caraqueñas con intensidad y gracias a su extraordinaria memoria nos detalla la vida de los tablaos cuando el representante de artistas, Rafael Zafrilla, trajo a Rocío Jurado para su debut en Las Cuevas de Monterrey, en Chacaíto, donde él actuó como su anfitrión y presentador.

Recuerda Carlos Serfaty que el empresario y famoso playboy, Espartaco Santoni, abrió en 1968 una sala show con ambiente muy andaluz llamado El Corral de la Morería.

Este local estaba situado en la avenida principal de Las Palmas, en una hermosa casa que hacía esquina, adornada con cientos de macetas sembradas de geranios, lo que semejaba a un patio sevillano. Espartaco Santoni logró que la alta sociedad caraqueña llenara su sala donde debutaron “La Polaca” Josefa Cotillo Martínez y “La Carmelilla» Carmen Montoya.

Josefa Cotillo, conocida artísticamente como «La Polaca». Foto de EFE/Archivo

En los corrillos caraqueños surgió un comentario que relacionaba sentimentalmente a Carlos Andrés Pérez con “La Polaca”. Nunca fue confirmado oficialmente, y como corrillo al fin quedó en la incógnita si esa relación fue cierta.

“El tablao que permaneció vigente y con mucho éxito por más tiempo fue Los Tarantos en Chacaíto -recuerda Carlos Serfaty Borges- donde actuaron nada más y nada menos que el más célebre cantaor de flamenco del mundo, Camarón de la Isla y el gran guitarrista Paco de Lucía, así como los formidables bailaores Talegón de Córdoba y la maestra La China, junto al gigante del cante Pedrito Genil”.

Nuestro entrevistado fue el empresario de los debut en Los Tarantos de profesionales como Siudy Quintero Cols y Naty de Las Casas Mata los que rememora con alegría y satisfacción: “Los llenos más descomunales que hayan producido artistas de flamenco fueron los de estas bailaoras venezolanas -comenta Serfaty Borges- porque además de ser magníficas en su arte, tenían la ventaja de pertenecer a la high society. Centenares de personas se quedaban sin poder entrar en las noches de estreno”.

En 1978 abrió el Café de Chinitas en El Rosal. Su propietario Paco Torremolinos también cantaba por rumbillas y fandangos de Huelva, alternando con la gran declamadora Gabriela Ortega y la pareja de baile formada por Emilia y Antonio.

Del patio nacional destacaron Aloma Henríquez quien tuvo El Jaleo, una sala rociera en El Hatillo donde los capitalinos pasamos noches de bohemia al son de palmas y taconeo para admirar sus cuadros flamencos con la participación de las bellas y salerosas alumnas de las academias de baile de su hermana Siudy Quintero y de la famosa Tatiana Reyna.

El Jaleo, restaurante y tablao flamenco en El Hatillo

También funcionaron otros prestigiosos tablaos como La Gran Taberna o Los Canasteros en la Torre Capriles fundado por Manolo, el propietario del restaurante Las Cancelas de Sabana Grande.

Cuando la rumba era continuada se amanecía en La Frasca de Toledo, en La Campiña. En fecha más reciente funcionó con mucho éxito el restaurante y sala show de grandes dimensiones La Albufera, en el hotel Gran Meliá Caracas.

Otras artistas del flamenco con insólitos apodos como “La Contrahecha” Encarnación Peña Gómez y “La Chunga” Micaela Flores Amaya, llenaron las noches caraqueñas entre bulerías y fandangos acompañadas de un cuadro de cantaores digno de las Cuevas del Sacromonte en Granada.

La Faraona

La más grande entre las grandes, la legendaria Lola Flores “La Faraona” se paseó por varios escenarios nacionales, estudios de televisión y llenó todas las temporadas en las salas de espectáculos de Caracas como La Boite del hotel Tamanaco y el hotel Humboldt.

La Faraona

Cantante, bailaora y actriz, Lola de España se hacía acompañar de su esposo el guitarrista y cantaor Antonio González “El Pescaílla”. Este cronista la conoció en la piscina del hotel Tamanaco junto a su familia ya que siempre viajaba con toda la prole -costumbre muy gitana- mientras eran chicos Lolita, Antonio y Rosario.

Crecidas en edad y en profesionalismo, tanto Lolita como Rosario Flores también actuaron en los escenarios de Caracas.

Cada una en su estilo heredó la sangre del arte de la madre y sus presentaciones llenaron las salas hasta agotar las entradas.

Otro famoso del cante flamenco y la copla andaluza que también actuó en Caracas fue Manolo Caracol, ex pareja sentimental de Lola Flores.

Admiremos el arte de La Faraona cantando La Zarzamora

Casarse en misa rociera

En los años 80 y 90 se pusieron de moda las misas rocieras para celebrar grandes bodas de mucho tronío. La venezolana Tatiana Reyna quien tiene una academia de baile, fue la abanderada en estas misas con su Grupo Coral Acerita.

En las misas rocieras se mezcla el acto litúrgico con cánticos religiosos en clave de sevillanas y bailes flamencos en honor a la Virgen del Rocío.

Tatiana Reyna fue reconocida como “Primera Figura” en plena época de oro del flamenco en España.

 

La primera figura, Tatiana Reyna

Por su parte, la venezolana con alma andaluza Diana Patricia “La Macarena”, quien también regentó una academia, es una figura del flamenco que descolla en su arte porque lo interpreta con gracia y simpatía innata y fue la inspiradora de La Macarena, composición que la hizo famosa junto a Los Del Río.

La vena artística española

España siempre ha sido prolífica en el mundo del arte y eso se ha visto reflejado en nuestro país, meta casi obligada de todo cantante, actor, actriz, bailarín o de cualquier otra manifestación artística que requiera de histrionismo, actuación y voz.

Desde la excelsa actriz lorquiana Margarita Xirgu, quien fue homenajeada en mayo de 1924 por los intelectuales de Caracas, todos los grandes artistas hispanos han pisado nuestras tablas, estudios de televisión y centros nocturnos de diversión.

Margarita Xirgu, la más grande artista lorquiana

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La española más universal, Sarita Montiel, vino varias veces para presentarse en La Boite del hotel Tamanaco y en una ocasión lo hizo en el pequeño Teatro Pinar, en la urbanización El Paraíso, donde tuve la oportunidad de verla personalmente por primera vez, luego repetí esa experiencia en Madrid y hasta me firmó un yeso en la pierna.

Sarita Montiel canta La Violetera en la boite del hotel Tamanaco

Igualmente nos visitó la simpática y ocurrente Carmen Sevilla quien por cierto vivió los embates del terremoto de Caracas de 1967.

Víctor Saume en el Show de las 12 recibía al cantante folklórico Pedrito Rico, quien se caracterizaba por lucir unos pantalones que eran verdaderamente una segunda piel a juego con camisas de lunares.

Por supuesto, Marisol y Joselito eran invitados permanentes. Los estrenos de las películas españolas, generalmente en el teatro Hollywood, protagonizadas por estos niños prodigio, se convertían en todo un acontecimiento de taquilla y público.

Los Churumbeles de España con su cantante estrella Juan Legido “El gitano señorón”, era una orquesta donde los integrantes estaban vestidos con trajes de mangas rumberas y estilo semi folklórico. Esta agrupación nos recordó a los venezolanos lo mucho que nos gusta el pasodoble. Entre los años 50 y 60 editaron varios discos con temas de este género musical que fueron récord de ventas.

Los Churumbles de España

Recordemos a Los Churumbeles de España en El beso.

El pasodoble siempre presente

La presencia y auge del pasodoble en Venezuela se incrementó con la enorme inmigración de la postguerra a finales de los 40 y toda la década de los 50, pero igualmente el aprecio y gusto por todo lo que fuese español venía desde hace muchísimos años, tanto por la música como la tauromaquia y por supuesto, la gastronomía.

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El maestro Billo Frómeta y Renato Capriles con Los Melódicos siempre incluían en sus repertorios varios pasodobles.

Todos los bailes donde tocaba Billo comenzaban con este ritmo que representa la esencia de España, era el arranque y la seña para animar al público a salir a la pista para bailar.

En los Mosaicos de Billo siempre hay mezcla de pasodoble con boleros y guarachas. El cantante estrella de Billo, el recordado Memo Morales no en vano ostentaba el apodo de “El gitano maracucho”.

Escuchemos este popurrí de pasodobles interpretados por Memo Morales.

Cantantes de la talla de Paloma San Basilio; las «Rocíos» Durcal y Jurado; otra tonadillera como Isabel Pantoja fueron una fija en los espectáculos de Caracas.

Peret y su rumba flamenca causó furor y se hizo sumamente popular. El otrora famoso Raphael; el excelso guitarrista Paco de Lucía, el bailarín Joaquín Cortez; el cantante-poeta Joan Manuel Serrat; el melancólico Julio Iglesias; Camilo Sesto entre muchos artistas de gran talla que vinieron en varias ocasiones.

Otra rumba flamenca, la del guitarrista español Juan Carlos García, popularizó El Porompompero y acompañaba a la modelo, actriz y bailarina Fedra López, quien no tenía voz pero sabía “darle a su cuerpo alegría” para dejar boquiabierto a los caballeros.

Un extraordinario y recordado recital de poesía y música fue el que ofrecieron en el Teatro Nacional en 1979 Rafael Alberti y Nuria Espert, quienes deleitaron a un público ávido de estas manifestaciones de arte y cultura, donde se pasearon por los poetas clásicos de la literatura española, entrelazados con textos del mismo Alberti junto a Lorca, Machado y Neruda con canciones del siglo XV interpretadas por Nuria Espert.

María Teresa Castillo, Luis Alberti y Nuria Espert en Caracas 1979

Los que se quedaron

El cine, el teatro y la televisión nos hacen cercanos a las estrellas del entretenimiento. La “caja mágica” y las redes sociales nos permiten verlos constantemente. En aquella época muchos se residenciaron en el país. Hoy Internet almacena recuerdos de tantos artistas españoles y nos presenta el debut de otra generación.

Entre las más importantes figuras hispanas está el director teatral Alberto de Paz y Mateos, considerado como el padre del teatro moderno en Venezuela. Muchos años después descolla la presencia de Javier Vidal en las tablas, como actor y director.

Antonio Aragón, locutor de radio y televisión, fue un torero conocido como «El Niño del Hospicio». Comentarista de la fiesta brava y editor de la revista Venezuela Taurina, obtuvo mucha fama y reconocimiento por su labor en favor de los niños del Páramo.

El famoso periodista y entrevistador Joaquín Soler Serrano quien llegó a Venezuela en 1956 y de inmediato pasó a formar parte del elenco de Televisa, propiedad de mi tío Gonzalo Veloz Mancera, donde presentó durante varios años su exitoso programa El café de la tarde.

El ejercicio de recordar grandes figuras venidas de España nos lleva de inmediato a la gran cantante Soledad Bravo, de quien mucha gente no sabe que llegó a Venezuela a los 7 años de edad, en plena época de la dictadura de Pérez Jiménez, procedente de su natal Logroño, pero tiene nacionalidad venezolana.

Discos de los 80. Foto: Diseño en Venezuela

Soledad Bravo en la portada de su disco «Caribe»

Destacados en la farándula

Españoles de recordada actuación en la televisión venezolana como la pareja formada por Jorge Palacios y Bárbara Teyde, padres de la Miss Universo Bárbara Palacios Teyde.

Bárbara Teyde y Jorge Palacios

Marina Baura, José Bardina, Jesús Maella, Lolita Sacristán, Fausto Verdial, Chelo Rodríguez. La actriz de carácter Renée de Pallás, aunque nació en el estado Trujillo, al año se la llevaron sus padres españoles y se crio en Madrid.

Adelaida Torrente, actriz que ocasionalmente cantaba en zarzuelas, es la madre de la actriz Carmen Julia Álvarez. Agustina Martín casada con el periodista Oscar Yánez.

Adelaida Torrente Foto RCTV

Con la crema de la intelectualidad

Como dice el chotis Madrid, de Agustín Lara en su estrofa:

En Chicote un agasajo postinero
Con la crema de la intelectualidad…

También en la ciencia, arquitectura, literatura, artes plásticas, en todos los campos de la intelectualidad descollaron grandes personalidades españolas como Manuel Cabré, el más importante pintor paisajista conocido como “El Pintor del Ávila” y fundador en Caracas del Círculo de Bellas.

Manuel Cabré

En el campo científico Augusto Pi Suñer, médico, investigador y docente de intensa labor académica dentro y fuera de España. Fue fundador del Instituto de Medicina Experimental.

El filósofo, ensayista y docente universitario Juan David García Bacca fundó la Escuela de Filosofía y fue Decano de la Facultad de Humanidades y Educación en la Universidad Central de Venezuela.

Sacerdotes intelectuales

Entre muchos sacerdotes se destacan los jesuitas Luis Ugalde, el siempre presente y recordado rector de la Universidad Católica Andrés Bello y Jesús Orbegozo, al frente de la titánica obra social Fe y Alegría, reconocida en todo el mundo.

Luis Ugalde / Foto de archivo de Daniel Hernández

Fray Cesáreo de Armellada, nacido en León, fue un religioso, periodista y escritor que dedicó parte de su vida al estudio de la etnia pemón, con quienes convivió durante muchos años, desarrolló su gramática y elaboró un diccionario de la lengua pemón. Por su extraordinaria labor en el estudio y conocimiento de estos auténticos y originarios venezolanos, ocupó un sillón en la Academia Venezolana de la Lengua.

Un ex sacerdote agustino conocido por su obra literaria y gran psicoterapeuta, Atanasio Alegre, de quien conservo muy buenos recuerdos cuando fue mi profesor en el Colegio San Agustín de El Paraíso.

Docencia de altura

El historiador y docente de amplia formación intelectual Manuel Pérez Vila, individuo de número de la Academia Nacional de la Historia y director de la primera edición del Diccionario de Historia de Venezuela. Sus clases de historia en la UCAB podrían catalogarse de magistrales. Era un verdadero lujo verlo y disfrutar del conocimiento de su segunda patria.

Pedro Grases, escritor, pedagogo y crítico literario, fue un estudioso infatigable de la obra de don Andrés Bello y ejerció la docencia en las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello, Metropolitana y en el Instituto Pedagógico de Caracas. Así como otro profesor de la Universidad Central de Venezuela y Católica Andrés Bello, dedicado a la investigación y teoría de la comunicación, Marcelino Bisbal.

Son muchísimos los nombres de españoles que han contribuido al desarrollo del país en todos los campos del quehacer humano.

En este sentido se han escrito varios libros que marcan esta impronta del quehacer hispano y su influencia en Venezuela, donde se destaca la presencia y la importante obra realizada por grandes personalidades venidas de la península ibérica.

Cabe destacar los textos España en la escritura venezolana y España y Venezuela 20 testimonios, ambos de la mano de Rafael Arráiz Lucca. Venezolanos del exilio español, de Pedro Grases. La labor educativa de los exiliados españoles en Venezuela, de Salomón Marqués Sureda y Juan José Martín Frechilla. Un lugar donde vivir y crear. Españoles en la Venezuela contemporánea, cuya autora es Inés Quintero.

Suite Iberia

Es indudable la presencia española en la arquitectura de Caracas, lo que nos remite a la gran exposición documental auspiciada por la Embajada de España y Docomomo (Documentación y conservación de la arquitectura y el urbanismo del movimiento moderno) en la Sala Trasnocho Arte Contacto (TAC) en julio de 2015, bajo la curaduría de la arquitecto Hannia Gómez.

El catálogo expresa el espíritu de la muestra donde se dieron a conocer las diversas influencias de la cultura arquitectónica y urbana española en la construcción de la Caracas moderna, desde 1900 a 1970.

“La tradición en Caracas de las Leyes de Indias -señala el catálogo- y la sensible herencia de la arquitectura colonial fueron una base muy fértil para la recepción desde 1900 de las arquitecturas, el arte urbano y los urbanismos modernos españoles que aportó la población inmigrante y los profesionales convocados a hacer nuevos proyectos en una ciudad que se modernizaba”.

Edificio Gastizar, Foto Revista Clímax

Procedentes de España llegaron a Venezuela cientos de profesionales entre arquitectos, maestros constructores, especialistas en urbanismo, ingenieros, artesanos y artistas quienes aportaron sus conocimientos para ejecutar construcciones de mayor calidad y así realizar proyectos más complejos con una visión de urbanismo formal y de arquitectura académica, llena de ornamentos y nuevas ideas.

El catálogo de la Suite Iberia expresa que “el compendio de sus obras se convirtió en ganancia para la ciudad. La Caracas moderna tiene así pasajes urbanos y paisajes arquitectónicos de apreciable nostalgia de España, pero lo más común fue la fusión con los profesionales, firmas y empresas locales para construir juntos la ciudad. Porque la ciudad es la empresa más formidable para los españoles”.

Suite Iberia

El estilo neohispano

En los años 30 el estilo neohispano se impuso en las construcciones, ejemplos de ello es la sede del Caracas Country Club o el antiguo Club Paraíso, hoy Hogar Canario Venezolano, y el extinto Club Florida, al igual que muchas residencias de la otrora exclusiva urbanización El Paraíso o el diseño neovasco de las casas de Las Mercedes.

Caracas Country Club

Los conocidos arquitectos españoles Manuel Mujica Millán y Daniel Fernández Shaw fueron autores de importantes obras.

Manuel Mujica Millán. aviso

El primero fue el autor del desaparecido hotel Majestic y de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en Campo Alegre y el segundo proyectó el complejo urbanístico Parque Central.

Hotel Majestic 1919. Foto Revista Clímax

Muchos nombres de arquitectos y artistas fueron responsables del urbanismo caraqueño como Rafael Bergamín, Félix Candela Outeriño, Juan Capdevila Elías, José Lino Vaamonde, Carlos Gómez de Llarena, entre otros y de los artistas que realizaron obras para los espacios públicos están Ángel Cabré, Pablo Emilio Gargallo, Baltasar Lobo, Victorio Macho, Adrián Pujol y Ernesto Maragall i Noble, este último autor del conjunto escultórico de la fuente monumental de la Plaza Venezuela, ubicada actualmente en el Parque Los Caobos.

Fuente Monumental en Los Caobos obra de Ernesto Maragall

Clubes sociales

La presencia de clubes sociales de cada región de España en Caracas es un indicativo de la solidaridad y el empeño en conservar sus tradiciones, al tiempo que es un gesto de reciprocidad por sus acciones de ayuda para la sociedad que le abrió sus puertas a la inmigración y recibió con los brazos abiertos y la mayor efusividad a todos por igual.

Club Paraíso, entrada lateral

El Centre Catalá, Hogar Canario Venezolano, Hermandad Gallega, Centro Asturiano, Centro Vasco son importantes clubes sociales donde convergen los españoles para acrecentar su amistad y mantener vivos sus lazos con la patria que los vio nacer a través de sus costumbres y tradiciones.

Un extenso reportaje sobre la vida de estos centros de entretenimiento de todos los españoles radicados en Caracas se puede leer en esta nota: Clubes de Caracas, crisol de naciones.

Aunque no es un club social propiamente dicho, el gallego Francisco Rodríguez Sobral, su esposa Berta de Rodríguez y sus hijos crearon y desarrollaron la Agencia Mar, que empezó de la nada, desde lo más elemental para ofrecer servicio de mesonería y pasapalos para las fiestas del caraqueño hasta convertirse en la más grande empresa de festejos de toda Latinoamérica.

La tasca en casa

Es tan contundente la penetración de “lo español” en nuestra sociedad que en las décadas de los 60 y 70 se pusieron de moda estilos y maneras de vivir que recordaban a España.

Era la época de la construcción de las llamadas “quintas”, grandes casas de viviendas unifamiliares en las urbanizaciones emergentes donde los enormes espacios interiores daban cabida a un lugar privilegiado y reservado exclusivamente para el bar.

Pero por esa influencia española, generalmente ese bar debía estar decorado en ambiente de tasca, con elementos taurinos imprescindibles en donde el cartel de tarde de toros ocupaba un lugar destacado, y en medio de los nombres de dos famosos toreros, que casi siempre eran Paco Camino y Manuel Benítez “El Cordobés”, estaba escrito el del dueño de la casa, con apodo de mataor incluido.

Esos carteles los adquirían los alegres viajeros venezolanos en el mercadillo de El Rastro de Madrid, en la Ribera de Curtidores, por unas pesetas, que al cambio en bolívares eran menos que nada.

Lladró versus Capodimonte

Por supuesto que la vitrina de lujo de la “quinta” de la clase media estaba repleta de figuras y figuritas de Lladró, la porcelana más vendida en el mundo que le hace competencia a la recargada cerámica italiana Capodimonte.

Los diseños y colores son diferentes pero el gusto por la porcelana “fina” es el mismo. Es importante acotar que existen piezas de Lladró y Capodimonte con verdadero valor artístico, pero son exclusivas para los museos.

Viajar a España era frecuente en vuelos de Viasa que ofertaban la visita a la capital española durante una semana por un precio irrisorio con alojamiento y traslados incluidos y como ñapa, alguna excursión a La Granja o al Valle de los Caídos.

A Madrid por Viasa

El “ta barato… dame dos” no solo se vivió en Miami. También España tuvo su invasión de compradores compulsivos venezolanos cargando cientos de bolsas de El Corte Inglés con el logotipo en verde y negro.

El Corte Inglés

Los regalitos de recuerdo de viaje oscilaban entre muñequitas que representaban a “bailaoras” con batas de cola llenas de lunares y faralaes; mini toreros con muletillas; castañuelas, panderetas y botas, y por supuesto el cartel de tarde de fiesta brava con el nombre del amigo, o en su defecto si era una amiga, su nombre destacado entre los de famosas bailaoras de flamenco.

Souvenir de muñequitas de flamenca

Nunca faltaba la botella de Licor 43, turrones de Alicante y de toda especie incluyendo los “sacamuelas”, así como los infaltables mazapanes Delaviuda.

Mazapán Delaviuda

Si se olvidaba algún souvenir para hacer alarde del viaje ante la familia y amigos, se resolvía en el comercio más completo de artículos de artesanía hispana fabricados en la península ibérica, “Arte español” en la avenida Urdaneta y su sucursal de Sabana Grande.

Dicen que la vida es un sube y baja constante. En el caso de los migrantes entre los dos países esta frase se cumplió.

Cambiaron los papeles y ahora los emigrados son cientos de venezolanos en la tierra del Cid campeador, que ahora campean por las calles de las urbes españolas para hacer servicio de delivery y poder sobrevivir, a excepción de algunos exiliados, muchos políticos, que no trabajan pero misteriosamente viven mejor que si estuvieran en la Caracas de la época dorada.

Para finalizar escuchemos nuevamente a “El gitano maracucho” en su interpretación de Viva España:

Agradecimiento y bibliografía

Especial agradecimiento por la labor de investigación del historiador José Manuel Hernández Serrano.

Bibliografía:

Rafael Arráiz Lucca. España y Venezuela 20 testimonios. Fundación para la Cultura Urbana. Caracas 2004

Rosario Salazar Bravo. El comercio diario en la Caracas del siglo XVIII. Una aproximación a la historia urbana. Fundación para la Cultura Urbana. Caracas 2008

Carlos Salas. 100 Años del Teatro Municipal. Concejo Municipal del Distrito Federal. Caracas 1980
Eleazar López C. Crónicas

Carlos Serfaty Borges. Entrevista

Docomomo, catálogo de la exposición Suite Iberia: la arquitectura de influencia española en Caracas. 2015

Documentum. Centro Documental Teatro Teresa Carreño

Fotografías:

Colección Alberto Veloz. Archivo y páginas web.

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