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Carta a mi nieto

Ricardo Adrianza le escribe una carta a su nieto recién nacido, compartiendo, desde su experiencia, la clave para vivir feliz y pleno

Carta a mi nieto

Hoy, a casi un mes de tu nacimiento, te escribo esta carta motivado por la necesidad de hablarte y drenar todo este sentimiento que me abruma y que se ha despertado desde el mismo momento de tu llegada.

Sé que es apresurado, pero mi alma tiene prisa. La vida es caprichosa, hoy es hoy, y por esos sinsabores de la vida mañana puede ser tarde. Estoy muy consciente de que no podrás leerla — por ahora —, sin embargo, estoy seguro de que tus padres la compartirán contigo en el momento adecuado.

Si aún no te lo han contado, estuve presente al momento de tu nacimiento. No tuve la dicha de vivir tamaña experiencia cuando nacieron mis hijas, pero puedo asegurarte —sin temor a equivocarme— que esta experiencia ha sido la mas sublime de mi existencia.

Relatar lo que se siente en todo el proceso de parto y verte luchar junto a tu madre, no ha sido tarea sencilla. Sin embargo, te confieso que el más puro sentimiento atravesó mi alma y reparó, sin reservas, ese rincón donde solo el silencio habla. Te vi nacer y con ello, nací de nuevo. Tu llegada le sumó ganas y años a mi vida.

carta a mi nieto

Foto Natalie / Pexels

Te cuento que luego del protocolo lógico en estos casos y con una danza de lágrimas sembradas en mis ojos, llegaste a mis brazos. Te abracé, te bendije y te murmuré un te quiero en silencio: ¡qué sensación tan sublime!

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Semanas más tarde viajé de regreso a Venezuela para enfrentarme de nuevo a la soledad. Me despedí de ti muy temprano. Te abracé muy fuerte a pesar de tu fragilidad, como queriendo que no me olvides. Tenía muchas cosas por decirte, pero había prisa, así que aprovecho este momento para hacerlo.

Foto Daria Shevtsova / Pexels

Primeramente, me gustaría hablarte del amor. Debo decirte que el amor es el sentimiento supremo, la madre de todos. Es muy corta la palabra para la profundidad de su significado. El amor es todo y lo encierra todo. Vivir en amor es vivir en positivo, y aunque tal vez te pueda sorprender con alguna decepción, su significado es tan sagrado que solo puedo destacar lo bueno.

No raciones nunca el amor a tus padres, ¡hónralos siempre! Claro que tendrás momentos de rabia e inconformidad con ellos; pero, aun así, ámalos con todas tus fuerzas. Nunca dejes de hacerlo, por nada ni por nadie.

Ama profundamente. Sin límites. Ama y protege a quien escojas como compañera de vida y no permitas que alguna mala experiencia te aleje del camino del amor. Siempre habrá un alguien que te merezca y te entienda profundamente. Tu padre encontró a tu madre, yo encontré a tu abuela.

No temas ser diferente. Está bien no parecerse a los demás. Quizás esto pueda afectarte en algún momento, pero te aseguro que muchos querrán parecerse a ti. En la diferencia están los hombres inteligentes, los que enfrentan la vida sin miedo.

Haz siempre lo mejor que puedas. En los estudios, en el trabajo, en los deportes. Poco importa ser el mejor. Lo importante es el proceso y el aprendizaje que te queda. Ser el mejor es consecuencia del trabajo. Así que deja el pellejo en todo lo que hagas, eso te fortalece y te prepara para enfrentar los obstáculos que se te presenten en la vida.

carta

Andrea Piacquadio / Pexels

Practica algún deporte. Eso te dará disciplina y entenderás la importancia del trabajo en equipo. No importa cual escojas, lo importante es que sigas los buenos ejemplos. No quiero pasar por alto que en el deporte también existen las decepciones. No te desanimes, y lucha por tu puesto. La disciplina, la pasión y el esfuerzo te darán la recompensa.

Foto Pixabay / Pexels

No esperes de mi algún juguete. Ya adivino que estarás bravo conmigo, pero créeme, te voy a hacer un gran favor. En cambio, te compraré muchos libros. La lectura te dará conocimiento y ampliará el horizonte de las palabras y la imaginación. Y eso, querido nieto, no tiene precio.

No juzgues. No te quejes. Quejarse es un acto de terrorismo, pues quien critica lanza su veneno sin dar la cara y huye; al igual que el terrorista lo hace cuando pone sus bombas a oscuras.

Sé paciente. Ser paciente rinde sus frutos. No te apresures en tomar decisiones. La prisa nunca es buena consejera. La mayoría de las cosas se consiguen con el tiempo.

Hazme un gran favor y no te compares con nadie. El compararte con otros trae frustraciones. Por el contrario, adopta siempre una actitud de crecimiento y acepta los errores y las críticas. Aprende de ellos, pues el éxito a menudo nos llega después de muchos intentos.

Cultiva tu crecimiento interior. Recuerda que la felicidad se construye desde adentro. Mantener la paz interior te reportará una vida plena y conectará con tu intención. En la escuela no te enseñan eso. Te lo advierto para que no desperdicies años de tu vida buscando tu felicidad en cosas externas. Para ser feliz, simplemente tienes que Ser, haciendo el bien y pensando bien.

Perdona siempre. Perdonar te limpia el alma y te da el pase para aspirar a ser perdonado. Cometerás errores, no importa cuantos. La buena noticia es que la vida siempre te dará la oportunidad de corregirlos. No te reproches por eso y vive tu tristeza. Ponerse triste es válido, lo que no es válido es estar triste siempre.

Me quedan muchas cosas por decirte, pero no quiero extenderme. Lo que sí es imperativo, es que recuerdes siempre que la forma en que decidas mirar y encarar al mundo solo depende de ti, de tu actitud. Si mantienes una actitud positiva, tendrás siempre a la mano la solución.

Por último, mi mayor deseo es que seas un hombre honesto, un hombre de bien. Pero por sobre todas las cosas que seas feliz. Esa es tu misión principal: ¡ser feliz por sobre todas las cosas!