Ciudad del Saber

Ciudad del Saber

Recientemente, conocí un lugar maravilloso en Panamá, Ciudad del Saber. Este es un espacio que fue usado como cuartel del Ejército de los EE. UU, durante la administración del Canal de Panamá, cerca de la compuerta de Miraflores, que aloja un “cluster” de organizaciones académicas (incluyendo al IESA de Venezuela), empresas de tecnología y organizaciones no – gubernamentales e internacionales. El proyecto de la Ciudad del Saber se hizo realidad en 1995, y el uso del espacio del antiguo Fuerte Clayton de EE. UU para el desarrollo de sus instalaciones se concretó en 1999, durante el gobierno de Mireya Moscoso. Este espacio del saber, educación, investigación e innovación, los negocios, desarrollo humano, gerencia del ambiente, biociencias, comunicación y tecnologías de la información, ente muchas otras actividades, junta a Unicef, a la oficina del PNUD para América Latina y el Caribe, representaciones de las Universidades de Pennsylvania, Florida State University, Iowa State University, con otras instituciones académicas locales de Panamá, haciendo uso de instalaciones que incluyen también espacios para actividades académicas, culturales y deportivas.   Este y otros esfuerzos colocan a Panamá en posiciones ventajosas en índices como el reporte de Información Global y Tecnología del Foro Económico Mundial, en el cual ocupa la posición 55 de 139 países y en donde lamentablemente Venezuela se ubica en la posición 108. Según cifras de UNCTAD, Panamá es el séptimo receptor de inversiones extranjeras para el año 2016, en la región latinoamericana y del Caribe, y el primero en Centroamérica y Caribe (excluyendo los paraísos fiscales), con un monto que ascendió en 2016 a $5.209 millones, para una economía de un poco más de 4 millones de habitantes, este monto supera lo captado por nuestro país en 2016, $ 1.772 millones, según cifras de la UNCTAD. Existe una combinación infalible para generar círculos virtuosos en los difíciles y retadores tiempos del estadio actual de globalización. Clima atractivo para las  inversiones, no solo en bienes, sino también en servicios,  sumado al establecimiento de garantías plenas a los derechos de propiedad, disminución de barreras administrativas y acceso a divisas para el retorno de utilidades (que a su vez generarán más inversiones), acompañado de incentivos de diversa índole en un entorno en donde la promoción de “clusters” especializados, sobre todo en el conocimiento, son una carta indiscutiblemente ganadora, sobre todo si el país, como es el caso de Venezuela, brinda oportunidades potenciales, si son debidamente canalizadas. Cualquier carencia en el círculo transforma lo virtuoso, en vicioso. Lo potencial, en sistemáticamente defectuoso.   En la etapa actual de globalización y en las siguientes, las naciones que fomenten la educación y el conocimiento en temas de investigación y desarrollo científico e innovación tecnológica serán la que estarán mejor preparadas para enfrentar los retos presentes en todas las áreas del desempeño humano y por supuesto, la estatal, la de su fortaleza y competitividad a nivel global. Hay indicadores importantes hacia donde se dirigen las políticas en el área, y sus resultados. Número de centros de investigación con los que cuenta el país, calidad de sus centros académicos, número de patentes registradas al año, numero de publicaciones arbitradas en las cuales participan trabajos de investigación producidos en el país, la calidad del profesorado y de sus investigadores, centros de negocios, y muchísimos más, que permiten evaluar e inclusive predecir, como se prepara el país para insertarse en un mundo más complejo, en donde solo los que apostaron a tiempo al conocimiento, verán los frutos de su apuesta.  ]]>