Claves de las protestas del 16N en Venezuela

Según un estudio de la firma Hercon Consultores, el 84 % de los encuestados dice tener razones para manifestar contra Maduro

El 16 de noviembre los venezolanos están nuevamente frente a un llamamiento a salir a la calle que, como siempre, empezó como una convocatoria opositora y en las últimas horas se transformó en otra pugna con la invitación chavista a defender la revolución el mismo día.

Se trata, quizás, de la última gran apuesta de este año por parte de Juan Guaidó para calentar la calle en contra de Nicolás Maduro.

El también jefe de la Asamblea Nacional, reconocido como presidente encargado de Venezuela por casi 60 naciones, lleva meses sin conseguir una muestra masiva de respaldo popular y espera revertir esa tendencia con la cita del sábado.

La convocatoria

Guaidó anunció esta protesta el 18 de octubre. La única vez que el opositor había convocado una actividad con tanta antelación había sido para intentar ingresar ayuda humanitaria al país el pasado 23 de febrero.

Aunque entonces las donaciones no traspasaron las fronteras por la negativa de las autoridades maduristas, el llamamiento antichavista fue respaldado por decenas de miles de personas que protestaron en varias ciudades.

La articulación

Guaidó se dedicó a propagar la convocatoria en reuniones con sindicatos, gremios, estudiantes, sectores sociales y grupos de personas en general.

En los últimos días la propaganda antichavista se ha intensificado en redes sociales y medios independientes bajo la consigna de que el resultado de la protesta y una eventual salida del poder de Maduro «depende de todos».

Bolivia, el combustible

La renuncia de Evo Morales tras 18 días de protestas ha reavivado los ánimos, especialmente los de los dirigentes como Guaidó que ven en Bolivia un reflejo de lo que podría ocurrir en Venezuela con presión callejera y apoyo de las Fuerzas Armadas.

En una reciente entrevista, el líder opositor aseguró que cerca del 80 % de los militares están descontentos con el chavismo y que en Venezuela habrá cambio político en un plazo no muy lejano, «sin duda».

La respuesta chavista

Maduro y sus portavoces han repudiado el «golpe de Estado» en Bolivia e, indignados, piden a la oposición venezolana «no hacer cálculos equivocados» entre lo ocurrido con Morales y lo que pudiera suceder este sábado en el país.

Como cabía esperar, el oficialismo llamó a una contramarcha para el mismo día en «defensa de la revolución» y a «ver qué ocurre en las calles», según dijo en tono desafiante el dirigente Diosdado Cabello.

Los ánimos

Según un estudio de la firma Hercon Consultores, el 84 % de los encuestados dice tener razones para manifestar contra Maduro, un indicador de descontento que reflejan las cientos de pequeñas protestas sociales que registra el país cada mes.

Sin embargo, las salidas a la calle de los últimos meses han estado motivadas por los fallos en los servicios públicos, sin que exista una intención confesa de generar un cambio político con estas manifestaciones.

Guaidó, por su parte, vaticina «una gran victoria, una gran demostración de calle, de fuerza política» este sábado para pedir elecciones libres.

La cuenta atrás

Guaidó habló de ir a la calle sin retorno desde el sábado, llamó a protestar de forma «sostenida hasta lograr los objetivos» y anunció una agenda de conflicto para sistematizar las manifestaciones y articular respuestas frente a una eventual represión.

Estudiantes universitarios protagonizaron una protesta en Caracas que terminó en enfrentamientos con la fuerza pública, violencia y consignas antigubernamentales de los jóvenes, decididos a repetir este conflicto el sábado.

Ambiente preelectoral

El régimen de Maduro y la oposición ofrecen a sus adeptos una promesa electoral como solución a la crisis política a corto plazo, pero no hablan de lo mismo.

El chavismo insiste en realizar  unas elecciones parlamentarias que podrían acabar con la única cuota de poder que maneja la oposición.

La oposición, en cambio, repite que la reelección de Maduro mayo de 2018 no fue legal ni legítima y por tanto se requieren nuevos comicios presidenciales para destrabar la crisis nacional.