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Ana Vargas y su reconquista de la urbanidad

Recuperar espacios y dar sentido de pertenencia a quienes habitan en barrios es el norte de la arquitecta venezolana Ana Vargas. Con la teoría que aprendió en Estados Unidos, pone en práctica el diseño urbano en zonas menos privilegiadas del país con elementos reciclables, jóvenes dispuestos y mucha creatividad

Ana Vargas y su reconquista de la urbanidad

Donde muchos solo ven caos, la arquitecta venezolana Ana Vargas ve posibilidades. De crecimiento, de mejora, de habitabilidad urbana a pesar de la falta de recursos económicos. Y con ello, el empoderamiento del espacio público por parte de sus habitantes. Bajo esa premisa, ha intervenido zonas populares del país y del mundo con su organización no gubernamental Trazando Espacios Públicos: proyecto que nació en las aulas del Instituto de Tecnología de Massachusetts —MIT por sus siglas en inglés— cuando hacía su maestría en Diseño Urbano hace ya tres años.

“No podíamos pensar el espacio público desde una mesa técnica. Si no involucrábamos a los vecinos, ese espacio no iba a tener sentido”, explica, mientras rememora los inicios de su ONG cuando era solo una asignación universitaria. Vargas buscó dar herramientas de diseño a jóvenes de zonas menos privilegiadas “para que imaginaran lo que podía pasar y lo hicieran realidad en su comunidad. Con la observación, diseño y construcción participativa, los chamos abordan todo el ciclo completo. Eso fue lo innovador de la propuesta”, cuenta.

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Dicha innovación trajo consigo reconocimientos nacionales e internacionales a la arquitecta egresada de la Universidad Central de Venezuela (2010). En 2014, fue merecedora dos distinciones: el Premio Internacional de Dubai por Mejores Prácticas con UN-Habitat y el Premio de Mejor Tesis de la Escuela de Arquitectura del MIT. En su tierra natal, Vargas ganó el programa Impact Hub Fellowship “Mejorando Vidas en las Ciudades de Venezuela” el pasado abril. Además de los cien mil bolívares otorgados por la academia como capital semilla para su emprendimiento, Vargas y su equipo reciben actualmente asesorías de seis meses que los ayudan a pulir su estrategia. Trazando Espacios Públicos fue patrocinado por la Fundación Santa Teresa para llevarse a cabo en el programa Casas Blancas, aunque deben sortear entre la escasez de materiales y sus altos costos para llevarlo a cabo.

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La fotografía fue y sigue siendo la base de los cambios tangibles que persigue. La perspectiva traviesa y libre de los participantes —jóvenes entre 10 y 15 años— hace posible sus talleres, que lleva a cabo en la comunidad de Juan Moreno, de El Consejo, estado Aragua. Por medio de cámaras, mapas y cintas métricas, los jóvenes analizan su comunidad en la primera etapa del taller. En la segunda, ejecutan el diseño de su intervención del espacio público con ayuda de un especialista. Se elaboran maquetas, collages y patrones hasta seleccionar una idea a desarrollar. Finalmente, construyen el diseño escogido.

La escogencia de adolescentes es premeditada: “Ellos son los líderes del futuro de su comunidad. Todo lo que hacemos es para crear conciencia ciudadana. Apostamos al mantenimiento de esos espacios, los hicieron integrantes del mismo barrio que dentro de unos pocos años serán adultos”, explica Vargas. Con Trazando Espacios Públicos, se han realizado desde jardines verticales hasta recuperación de espacios para la recreación, transformando “no lugares” en áreas de esparcimiento. “No podemos hablar de transformaciones urbanas sin incluir a los usuarios. El que mejor sabe lo que hace falta es quien lo va a usar”.

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Antes de aplicarse en Venezuela, Vargas tuvo que seguir el slogan del MIT y “aprender haciendo” su proyecto piloto en Jamaica Plain, Boston, para luego volar a Mumbai, India y aplicarlo en comunidades menos privilegiadas. Tuvo que volver a aquel rincón asiático dos veces más para desarrollar intervenciones con materiales reciclados en cuatro zonas de la ciudad. Ni las barreras culturales y comunicativas impidieron que su idea se convirtiera en un proyecto merecedor de un premio universitario y un caso de éxito replicable.

Trazando el Espacio Público from Ana Vargas on Vimeo.

“Yo me dije ‘si creo en esto, tengo que ponerlo en práctica’. Mi proyecto, con todo el esfuerzo que le puse, era para trabajar en barrios y en mi ciudad prácticamente la mitad está en esas condiciones”, cuenta. Su regreso a Venezuela se dio contra todo pronóstico en 2014, con ofertas laborales en Nueva York y la inestabilidad social, política y económica de su país en pleno apogeo. Desconectarse de lo que había vivido en India no era una opción y “desde que llegué, no paré de ver oportunidades acá”.

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Vargas se suma a la lista de transformadores de zonas urbanas en ciudades de Latinoamérica y el mundo. Barrios, favelas y demás viviendas informales se han convertido en el lienzo de muchos artistas y arquitectos en el siglo XXI. Intervenciones visuales hechas de la mano de la comunidad le han dado la vuelta al globo por su magnitud e impacto social. Tal es el caso de Vila Cruzeiro, comunidad de bajos recursos en Río de Janeiro, Brasil. Los holandeses Dre Urhahn y Jeroen Koolhaas llevaron su proyecto de intervención de espacios a tierras cariocas y cambiaron artísticamente la fachada de sus viviendas con la ayuda de miembros de la comunidad en 2005. La progresiva rehabilitación de los barrios de Medellín, Colombia, fue un antes y un después para la arquitecta venezolana. Entonces, en sus años de estudiante universitaria, entendió que la frivolidad no era un condicionante en su carrera. “Descubrí ese impacto social que no le había visto a la arquitectura”.

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A pesar de la demanda habitacional en constante ascenso y una oferta formal cada vez más limitada, Vargas se muestra optimista ante las posibilidades de creación y desarrollo. “Nuestra generación es gente joven que nos ha tocado sentir perder el país. Todos queremos trabajar y sacarlo adelante. Aquí hay mucho por construir y eso me motiva todos los días, saber que uno no está solo. Así pasemos malos momentos, habrá mejores y tendremos que estar preparados”, apunta. El país es su lienzo.